Proyecto Juan

La muerte del coordinador que conmocionó a la provincia

En las redes sociales siguen apareciendo los mensajes de despedida para Javier Silva, un porteño que llegó a San Juan para ayudar a pibes en su proceso de recuperación de las drogas. Fue director del Nazario Benavides y supo cosechar grandes amigos. Por Viviana Pastor.
lunes, 28 de septiembre de 2015 · 08:24
Por Viviana Pastor

Sólo una mochila con una muda de ropa. Nada más lo acompañaba cuando llegó a San Juan. Se fue con un cargamento incalculable de cariño y miles de abrazos de gratitud. Javier Silva llegó a hace 8 años a trabajar en la organización del centro de recuperación de adictos, Proyecto Juan. Falleció a los 47 años el sábado 19, tenía Sida, y dejó una marca indeleble en todos los que lo conocieron.  

"Se fue tranquilo, en paz y en compañía de sus hijos que pudieron estar con él estos últimos días. Ya no sufre más”, publicó La Tana en el Facebook de Javier.

El Ministro de Desarrollo Humano, Daniel Molina, se emocionó al teléfono al ser consultado por la muerte de Silva. "Fue un amigo, una persona muy sensible que llegó a poner su experiencia de vida y a convertirse en testimonio de cómo estando en el extremo de la vida se puede superar cada situación. A veces uno cree que cuando se vive todo lo que él vivió, nunca se van a recuperar y Javier fue el testimonio viviente de que cuando la persona tiene oportunidades, cuando uno pone en la persona la confianza, cuando hay energía de bien que si se sabe trabajar y orientar se pueden recuperar. Creo que el mejor trabajo que hizo Javier fue el de testimoniar su vida”, dijo el Ministro.

En los años que estuvo en San Juan, ayudó a formar profesionales desde su propia experiencia. Psicólogos, ayudantes terapéuticos, médicos, a los que dio pautas sobre el tratamiento de casos especiales. Pero lo más importante fue su destreza como ser humano, "Javier fue un militante de la vida”, dijo Molina. 

Muchos aprovecharon su muro en Facebook para dejarle palabras de afecto. "Gracias mi viejo por todo. Siempre fuiste y serás un gran amigo, el cual siempre estuvo conmigo. Le agradezco a Dios por haberte puesto en mi camino. Gracias por todo lo que nos diste. Gracias por dejarme todos esos lindos recuerdos. Gracias por las luchas conmigo y porque creíste en mi cuando nadie lo hizo. Nos volveremos a ver. Que descanses viejo amigo. Te amo”, le escribió Rober.

Néstor le puso: "Hoy estas más cerca de nosotros. Javier Silva nos enseñaste desde tu vida viejo, muchos pibes adictos aprendieron a luchar gracias a vos. Un abrazo eterno a un grande”.

"Que??? X que te fuiste viejo??? Recién me entero lpm viejo gracias x habernos enseñado tanta cosas de la vida y en el tratamiento, viejo querido en paz descanses”, le dejó Frank.

Las expresiones de asombro, dolor y amor se multiplican en el muro de Javier. "Javi gracias por todo lo que me enseñaste, de hecho si estoy como estoy en parte te lo debo a vos. Lamento no haber compartido más cosas con vos, fuiste un ejemplo de vida, que descanses en paz Javi”, firmó Nahuel.

Miriam Teresa le escribió, como decenas de pibes que lo conocieron: "Javier, gran persona. Siempre agradeceré a Dios que te haya puesto en mi camino. Un luchador. Un ejemplo de fortaleza y de ‘se puede’. Descansa”.
Una vida de novela

Porteño de nacimiento, Silva llegó como operador para iniciar en la provincia el Proyecto Juan, el centro de recuperación para chicos adictos. Aunque el centro fue puesto en funcionamiento por el Gobierno de la Provincia, a través del Ministerio de Desarrollo Humano, él aclaraba que su sueldo lo pagaba la ONG de Buenos Aires para la que trabajaba. 

"Podía hacer lo que sabía, trabajar con los chicos, pasar el mensaje de que vivir sin drogas es posible, se puede vivir sin delinquir, es difícil, pero se puede. Por eso me defino como un ayudador, pero no porque cure, sino porque cuando me tocó yo no sabía cómo hacer, cómo era, pero ahora sé cómo es y sé que puedo ayudar”, dijo a Tiempo de San Juan en una entrevista publicada en enero de 2012.

Después de dejar el centro funcionando se ofreció para copiar el modelo de comunidad terapéutica de Buenos Aires y aplicarlo en el hogar para chicos en problemas con la ley, y dirigió el Instituto Nazario Benavidez. También tenía experiencia en eso, desde muy chico Javier había delinquido y ya mayor estuvo preso en Devoto durante cinco años, por vinculaciones con grandes causas de narcotráfico.

De todo ese infierno fue capaz de zafar y después recuperarse de sus propias adicciones. De allí surgió su misión,  ayudar a otros a recuperarse.

"Reconocerme como adicto me salvó la vida, ser portador del HIV, más allá de las discriminaciones, porque después de esto habrá gente que no me quiera dar la mano, pero no me voy a discriminar a mí mismo. Tuve una vida activa en la delincuencia por muchos años, pero todo eso me lleva a ver que estoy en paz. De alguna manera estoy en paz conmigo. Sé que me equivoqué, que hice mucho daño a una persona, se lo hice con mucha saña y dolor, que fue a mí mismo.  Pero socialmente pagué lo que tenía que pagar. Hoy hago lo mejor que puedo de la manera más humilde. Creo que no me la creí y estoy en paz”, dijo hace 3 años.

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