Un ejemplo de vida

Los tres deseos de cumpleaños de la niña del milagro

Camila Brusotti, cuyo caso vigoriza la santificación del Cura Brochero, apagó las velitas el 17 de septiembre con una particular grilla de sueños por cumplir. ¿Qué pidió esta nena única que sigue conmoviendo a los sanjuaninos? Por Miriam Walter.
lunes, 21 de septiembre de 2015 · 16:17
"Uy más ropa”, se lamentó Camila Brusotti al abrir el paquete. Más tarde, una cajita musical de Minnie Mouse la compensaría, y más aún un jueguito de fibras de Disney con un librito para pintar que la mantuvo entretenida en una de las mesas llenas de masitas y golosinas con que la agasajaron su padre Javier y su pareja Claudia, a quien la nena llama "mamá”. El comedor que suele sorprender con delicias como lechón al horno a los camioneros sobre Ruta 20 se llenó de  globos de todos colores el jueves 17 por la tarde para festejar los 10 años de Camila, que no es cualquier niña, es la niña del milagro del Cura Brochero. A ella se la ve feliz, con sus compañeritas del colegio, con su hermanastro Nacho a quien boxea por ratos y por otros le da un beso a pedido del público. El cumpleaños anterior la pasaron más tranquilos, ella con el pelito corto, recuperada pero no como ahora, que se la ve plena, disfrutando del sol hasta caer la tarde mientras todos le cantan para que sople la vela. "¿Qué tres deseos pediste Camila?”, le preguntan. Y responde: "Primero, ver al Papa. Segundo, ver al Papa. Y tercero, ver al Papa”. 

La nueva vida de Camila tiene mucho de religión. Su caso, certificado por la Iglesia como milagroso por la cura sorprendente que la ciencia no puede explicar, nutre la santificación del Cura Brochero. "Y sí, es una nena con ángel”, ratifica su abuelo Osvaldo Brusotti. Javier recuerda que los 9 de Camila los festejaron en un salón, que eran menos personas, que ella estaba bien pero que ahora "está mucho mejor”. Ella sonríe, se entusiasma viendo sus invitados saltando en el castillito y, desde afuera, hace uno que otro comentario mientras mastica una porción de pizza. Da unas vueltitas a las mesas y busca siempre a Claudia para que le guarde los regalitos que le dan los que van llegando. 

Asisten a la fiesta tíos, tías, primos, abuelos, amigos, compañeros con sus padres, pero hay una persona especial para Camila que es Cinthia, su docente auxiliar en el Colegio El Tránsito de Nuestra Señora. La profe la acompaña en todo su aprendizaje y la nena es muy apegada a ella. Camila la mira con agradecimiento y la besa complacida.  
Cuando le piden fotos, le sale una carita sin desperdicio. Generosa de labios, de mirada profunda y una dulzura natural, sale hermosa en todas las tomas. Brilla. "Yo me acuerdo cuando era chiquita, desde los tres meses que la llevaba al jardín maternal, me emociona, cómo no me va a emocionar si es la primera nieta”, cuenta Osvaldo. 
A la fiesta llegan cámaras de televisión y Camila se presta para contar personalmente ante el micrófono que está bien, para mostrar su alegría junto con sus compañeras. Al otro día la espera una prueba en la escuela y cree poder estudiar al caer el sol, pero eso es otro tema. 

Colgando del cuello lleva un reluciente rosario, un presente que le dio una amiguita, quizá será el regalo que le gustó más que la cajita de música y las pinturitas, porque lo exhibe puesto como una joya preciosa y se lo toca de vez en cuando para no perderlo. Y repite que quiere conocer al Papa Francisco y recuerda que su papá le dijo que podrían ir a Córdoba a verlo si el Sumo Pontífice visita Argentina y se da la santificación  de Brochero. Ella se ilusiona porque, concienzudamente, cuando le trajeron la torta y sopló las velitas concentró sus tres deseos en uno solo. A ver si se cumple.  

 

 

La historia que hace llorar a los sanjuaninos

Días atrás, a poco de conocerse que la Iglesia certificó el caso de Camila como un milagro del Cura Brochero, la nena apareció por primera vez, recuperada casi totalmente tras estar al borde de la muerte y agradeció a todos los que rezaron por ella.

Nunca antes se la había visto así. Camila Brusotti, la nena que todos conocen por su tremendo caso y que despertó de un coma largo casi sin secuelas, mostró por qué es la "niña del milagro”. Por primera vez contó cómo se siente, cuáles son sus aspiraciones, hasta cantó y bailó, días antes de su cumple número 10. Fue en el programa Paren las Rotativas (Canal 5 Telesol) que ella, su papá, Claudia que es su nueva mamá y Nacho que es su nuevo hermano, salieron públicamente todos juntos a contar cómo es la nueva vida de la nena que ayudará al Cura Brochero a convertirse en santo. Ya entonces ella decía que quiere conocer al Papa. 

Y dijo muchas cosas más, que la pintaron como es, con una mezcla de dulzura y picardía. "La escuela va bien. Tengo amigas que conversan mucho pero bue… hay una que el jueves casi le ponen una notita por conversar”, contó ante las cámaras. "La materia que más me gusta es Música. Axel me gusta, yo lo fui a ver con mi mamá. Y Abel Pintos”, asegura. Nombra a amiguitas  como Martina y Erica. "Jugamos mucho”, acota. Y analiza: "Sí, me enteré del milagro. Yo sentí felicidad cuando me enteré de todo eso”.

Mientras se ríe al lado de su hermanastro Ignacio, cuenta que "a las muñecas casi que no puedo jugar porque el loquito de mi hermanito me hace jugar a la pelota. Soy de River gracias a mi mamá y mi hermanito. Mi hermano Nacho quiere tener un hermanito ahora. Ayer encontramos una bebe y mi mamá me dijo que tengamos esa bebé hasta que ella pueda”, afirma. Y remarca medio a los gritos: "Que sea mujer, mujer”. 

Al final de la entrevista, les habla directamente a los sanjuaninos: "Gracias a los que rezaron por mí les mando un saludo”.

 
 

   


 

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