Fallecimiento

Chau Polo

Esta mañana murió Leopoldo Humberto Urisa, fotógrafo histórico de Diario de Cuyo. Una semblanza para despedirlo. Por Miriam Walter.
lunes, 24 de agosto de 2015 · 10:58
Muchos recordarán al Polo por ser un buen fotógrafo. Pero todos lo recordarán por ser un buen tipo. Sencillo, con la palabra justa para preguntar "qué foto necesitás” y un chiste de vez en cuando con una mueca de yapa. Leopoldo Humberto Urisa dejó a los que los conocieron con la sensación de que es muy pronto para decirle chau. El Pelado sabía hacerse querer desde lo profesional y desde lo humano. 
 
Vivió décadas en una salita de dos por tres coordinando la edición de las imágenes más importantes de la historia de San Juan. Todas pasaron por sus ojos. Personajes, relatos, gente que quedó inmortalizada en Diario de Cuyo, donde ejerció como reportero gráfico y, desde la década del ’90 como editor, manteniendo el ímpetu del que recién empieza hasta el final. 
 
En una de sus tantas salidas a lugares insospechados fue a Las Malvinas. Allí hizo cosas memorables como plasmar en imágenes las cruces de los caídos sanjuaninos con sus rosarios al viento hasta romper una cafetera para lograr un artefacto que le ayudara a enviar las fotos a San Juan, en las épocas en que Internet era una cosa rara. 

"El Polo ha estado en todas”, resumió un periodista que lo conoció bien. "Un tipo de temperamento. Tengo la imagen del Polo cogoteándose con los custodios presidenciales para conseguir la foto”, contó.   
 
De madrugada salía despavorido, sin dudar, a registrar accidentes. Pisando los 60 años, lidiaba con él mismo incorporando la vorágine de cambios en el procesamiento de imágenes, dejando atrás el laboratorio y los químicos para fascinarse con lo digital, mientras le dejaba lecciones imborrables al equipo de fotógrafos que supo coordinar a fondo, con dosis equilibradas de rigor de jefe y apoyo de amigo. 
 
Siempre hablaba en el trabajo de sus cuatro hijos y de cómo crecía el menor, Marianito, que tenía edad parecida a sus nietos. En su casa de Chimbas lo extrañarán tanto como sus compañeros en su casa de la calle Mendoza antes de Santa Fe.

Hace unos meses, cuando se enfermó, los que lo quieren entraron en una amargura que se volvió aguda hoy, cuando hay que despedirlo. Pero hay que dejarlo ir al Pelado.

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