Eran casi las ocho y media de la tarde. En la cartelera de entrada al cine todavía se podía leer el título de la obra "El Cantante de Nápoles”, opereta romántica que cuenta la vida de Enrico Caruso, el inmortal tenor italiano. En el mismo momento, en un salón cercano al escenario, terminaba de ensayar la actriz transformista Fata Morgana algunos números que debía presentar de un momento a otro. Pero un voraz incendio frenó todo, y destruyó el cine en su totalidad. Aquel sábado jamás pudo ser olvidado por los sanjuaninos, por varias décadas después, y emuló la histórica película de Giuseppe Tornatore, ambientada en 1923, durante la posguerra mundial.
Una lámpara de alto voltaje que, debido a su intenso consumo irradiaba una excesiva cantidad de calor, al haber sido envuelta con un papel para que diera luz de color, el papel se quemó indefectiblemente, y lo que fue al principio una pequeña llama, se convirtió en un verdadero infierno cuando el fuego alcanzó el decorado del escenario, propagándose con temible rapidez.
A los pocos minutos llegaron los bomberos, aparcando la autobomba en la intersección de las calles Laprida y Gral. Acha, tendiendo dos líneas de mangueras: una por el frente, otra por el lado este del edificio. Pero las llamas eran tan grandes que el absurdo se hizo presente: empezó a escasear el agua. Entonces cundió pánico por doquier, incluyendo a los vecinos que vivían alrededor del Cine, porque el fuego empezó a extenderse ferozmente amenazando llegar a sus casas.
Pero dos hechos colaboraron a sofocar el siniestro. Uno fue algo inédito para lo que es un mes de enero en San: la temperatura ambiente era apacible. Aquella noche de verano estaba fresca. El otro ocurrió a las 21:10 (aproximadamente): se desplomó el techo. Y lejos de ser algo catastrófico, este derrumbe también ayudó. Pero las llamas tenían que salir por algún lado. Fue cuando salieron hacia la calle. Los testimonios periodísticos cuentan que era impresionante ver las bocanadas de fuego que salían por alguna rendija que quedaba entre el cemento y el hierro hacia fuera.
Parece una ironía decir que "a falta de agua, buenas son las temperaturas frescas y los derrumbes”. En medio del espectáculo dantesco que se vivió, los bomberos, con estas ayudas extras, lograron finalmente controlar la situación. Aunque, en su interior, salvo los muebles de la administración, y parte de la máquina de proyección, todo fue destruido.
Fuentes:
DIARIO TRIBUNA, Diciembre y Enero de 1963.
VIDELA, Horacio. Retablo sanjuanino. UCCuyo. 1997
Dos detenidos por la Policía
Uno fue el entonces administrador del Cine San Martín, Ángel Mancini, junto al personal de la empresa que se encontraba en el edificio en el momento del incendio, y que pertenecen a dicha empresa, a cargo el negocio del espectáculo en el cine.
El otro fue la actriz Fata Morgana. La transformista, en el momento más álgido, a poco de subir al escenario para comenzar su actuación, logró escaparse de las llamas saliendo a la calle, por una casa contigua al cine. También fue llevada, junto a Mancini y demás personas, a la comisaría para prestar indagatoria.