Santiago Graffigna, abogado con matrícula provincial número 1450 y principal acusado en el escándalo más grande de la historia de San Juan, acaba de pronunciarse en público por primera vez desde que lo hizo en su conferencia de prensa del Hotel Albertina el 12 de junio de 2012.
Lo hizo por medio de un método poco convencional para un preso, el ciberespacio. Grabó y subió 88 videos, de una duración de entre 4 y 12 minutos cada uno, con su posición respecto de este revuelo en que se investiga una asociación ilícita liderada por él, dedicada a saquear al Estado con precios inflados por los terrenos expropiados e integrada además por el ex fiscal de Estado, miembros del Tribunal de Tasaciones, peritos, abogados, ex jueces. Pueden quedar pegados además, funcionarios, más peritos, más jueces, más abogados. El ciber pronunciamiento está rotulado Liberen a Graffigna y está en You Tube, con Facebook incluido y demás mecanismos de expresión en la wide web.
No hay demasiados antecedentes de que un detenido –cualquiera sea el delito que se lo acusa en cualquier lugar del país- haya utilizado de manera tan generosa esta vía de expresión informática. Sencillamente, porque no les está permitido a los reos “comunes” esta posibilidad, que puede entenderse como una embarrada de la pista judicial, donde ha tenido y seguramente tendrá la posibilidad de explayarse extensamente.
No deja de ser interesante, tanto para que la opinión pública descubra su versión de los hechos como para los investigadores judiciales. Por hay un par de observaciones. La primera es el formato: una serie de videos filmados de ese modo supone un monólogo apoyado exclusivamente sobre lo que el monologante tiene interés en decir, y que por lo tanto desprecia otros intereses. Por ejemplo, las preguntas incómodas, explorar los rincones a los que el interlocutor le esquiva, plantear dudas de la investigación, repreguntar. Para eso han sido inventadas las entrevistas, en las que el interlocutor no se explaya cómodamente a sus anchas sino que encuentra en el entrevistador a quien formula –o debería formular- las preguntas sobre el interés general, y en un caso como éste intenta descubrir lo que el entrevistado intenta ocultar.
La segunda observación tiene que ver con el argumento empleado para subir este monólogo a la web y no someterse a la consideración pública de un modo más abierto con preguntas que surgen de la investigación. Dijeron sus abogados que lo hizo porque sintió que su versión nunca fue comunicada de manera equilibrada junto a las versiones de la querella o de la investigación, y que lo que le dijo a la jueza en su indagatoria tampoco tuvo lugar en los medios. Eso es falso. Santiago Graffigna permaneció largos días escuchando la acusación y otros largos días declarando, y en cada una de esas audiencias hubo equipos periodísticos esperándolo a la una del mediodía. Sus declaraciones siempre estuvieron bien rankeadas en cuanto informativo se precie de tal, al calor de una causa que fue ganando cada día más interés. La única vez que Graffigna dio una conferencia de prensa hubo un grupo de periodistas que es difícil juntar hasta por cualquier evento informativo de los más relevantes. Este periodista lo ha invitado a la televisión (Paren las Rotativas, por Telesol) y ha gestionado en varias ocasiones con sus abogados alguna entrevista para Tiempo de San Juan con Santiago Graffigna en su lugar de detención. Nunca se dio.
Ahora habló y es saludable porque agrega su versión en varios pasajes judiciales. En general, no se aparta de la línea argumental que tuvo desde el primer día, desarrollado incluso aquel mediodía del Hotel Albertina: que él hizo lo que le dejaron hacer, que todo su desempeño fue legal y que hubo de parte del gobierno y la justicia la fijación de un propósito (no pagar los juicios) y luego se desarrollaron los medios para conseguir ese fin. Agrega esta vez un elemento: el dedo en alto cuando dice que el gobierno piensa que estará por siempre en el gobierno y que él estará por siempre detenido, y eso no es así. Y entonces, esperará para ver qué dice la justicia y qué dice la ciudadanía. ¿Intimidatorio?
Un declaración como la que se acaba de conocer de Graffigna no confronta en vivo y en directo su versión con otros datos, no permite el semblanteo que denota estados de ánimo y nivel de seguridad en su propia versión, no permite despejar dudas sobre las que el propio Graffigna no pretende profundizar, y, especialmente, no responde a las dudas centrales de la investigación.
Por esa razón, este periodista formula un pedido público de entrevista a Santiago Graffigna en su lugar de detención. Lógicamente, el acusado puede elegir el medio y el periodista que mejor le parezca. Ante la eventualidad de una respuesta negativa –o una falta de respuesta- aquí envío las preguntas por anticipado, cuyas respuestas no están incluidas en su monólogo por internet:
domingo 5 de abril 2026





