Fue una de esas nochecitas sanjuaninas inolvidables. Iluminados por el fuego del ninot y de un emocionante show de fuegos artificiales que llenaron de colores y sonidos el límpido cielo rawsino, las tradicionales fallas que organiza el Centro Valenciano de San Juan terminaron deleitando a una multitud.
Otro punto impactante fue la decoración. Con arañas colgantes repartidas en unos 100 metros, el pasillo de entrada hasta las mesas tuvo una calidad y acogedora bienvenida. Decorada con telas, fotos de la fallera saliente y la entrante, más las niñas del ballet de danzas y de patín artísticos, el público tuvo un cálido recibimiento.
Dentro de lo culinario, la gente volvió a terminar pronto el tradicional trago Agua de Valencia, cuya receta sigue siendo un secreto bien guardado por la gente de la barraca.
El show musical se distinguió de otros años con un toque distintivo que le puso el grupo folclórico Los Caldenes, unos pampeanos de campo adentro que supieron conquistar a la multitud de a poco: al principio, su estilo influenciado por Los Nocheros puso dubitativo al público, pero terminaron armando un show en el que lograron hasta hacer cantar a dos personajes del público y los pampeanos se fueron aplaudidos de pie.
El momento más esperado de la noche llegó con la Quema del Monumento Fallero (Cremá del Ninot), cuya figura este año impactó por la calidad del realismo del artista.
Así como las paellas se llevaron los mejores comentarios a la hora de comer, el espectáculo de fuegos de artificio (la nit de foc) fue el broche de oro. Tuvo emoción y una perfecta sincronización entre las luces y los estruendos que terminaron encerrando al público, y la música con las marchas valencianas.
PARA MEJORAR
Como en todo gran evento, y a pesar de que el público se fue aplaudiendo, el espectáculo dejó algunos puntos por pulir.
Dentro de lo culinario, las rabas fueron el punto flojo: las que sirvieron al arrancar la noche estuvieron sabrosas, pero cuando el público fue más masivo, las colas para proveer a la gente fue lenta y en ese apuro por servir, hubo muchas porciones a las que les faltó sazón.
En un rápido repaso por el espectáculo, el sonido no fue bueno cuando el Coral Centro Valenciano de San Juan hizo su presentación en el escenario y las voces quedaron en un segundo plano, opacados por el ruido ambiente que tomaban los micrófonos.
Por otro lado, cuando subió el grupo fuerte de la noche, Los Caldenes, hubo un gran bache de relato que le cortó el ritmo a la noche y el público tendió a aburrirse.
Finalmente, en el espectáculo fuerte, la quema del muñeco tuvo a favor del público que en la noche había una leve brisa del sector Sur, de lo contrario, el espeso humo negro por los materiales de construcción usado habría espantado al público.