No tuvo una vida fácil. Pero Erika Balmaceda, candidata de Sarmiento, se las arregló para salir adelante con mucha garra. Su madre falleció hace cinco años, a pesar del duro golpe se las ingenió para terminar la secundaria, trabajar para ayudar en la casa, criar a sus dos hermanos y cumplir con el sueño de ser Virreina del Trabajador Minero, celebración que se realiza en Los Berros. No le molesta definirse como pro-minera. Su mayor reserva tiene que ver con el salario de los caleros, bastante más bajo que el que cobran los mineros de alta Cordillera.
Erika nació en Cienaguita. Su papá para mantener a la familia trabajaba en las caleras de Los Berros. Todos los días se iba en bicicleta hasta los emprendimientos para llevar el sustento a la mesa familiar. A pesar del esfuerzo, su madre decidió enviarla junto a sus hermanos a una escuela albergue ya que con el módico salario del padre se les hacía difícil costear los gastos de transporte y alimentos. "Siempre admiré el esfuerzo que hicieron mis padres por criarnos bien, con valores. Lo mejor siempre eran las mesas familiares de los fines de semana cuando estábamos en casa”, contó.
Su familia se trasladó luego a Los Berros para evitar los gastos dobles. Allí vivió su adolescencia, siempre en contacto con la naturaleza y apegada a sus afectos. "Aprendí a cocinar, a hacerme cargo del hogar, era como que la vida me estaba preparando para la muerte de mi mamá”, añadió. Luego de darle batalla a una enfermedad, la madre de Erika falleció.
La hermosa morocha tuvo que crecer de golpe. Junto a su hermana mayor, Susana, ayudaron en la crianza de los dos más chicos: Damián y Joaquín. Su padre siempre estuvo a cargo de todo, pero ellas cumplían el rol de jefas de familia cuando su papá trabajaba. Trabajó en todo lo que estuvo a su alcance para ayudar en la casa: desde la cosecha hasta en una colonia de verano.
Durante los años más difíciles de su vida siempre tuvo la esperanza de ser elegida Reina del Trabajador Minero. Era una lucecita, soñar con usar bellos vestidos y representar a los trabajadores de las caleras, como su padre y sus tíos. Hace dos años pudo cumplir con ese anhelo cuando fue coronada Virreina de la Minería.
"Ser virreina me dio seguridad. Decidí ir por más y por eso me presenté para ser candidata a Reina Nacional del Sol”, dijo la morocha. Fue así como se postuló y resultó elegida en una reñida votación.
Después de resurgir como el ave Fénix, Erika va en busca de cumplir sus sueños. Después de la corona mayor anhela formar una familia numerosa y desarrollarse como una profesional en su amado Sarmiento.
Recuadro
Nombre: Erika Balmaceda.
Edad: 23 años.
Estudios: Secretaria Ejecutiva, Instituto Crecer.
Un referente: "Mi papá, porque luchó y no bajó los brazos nunca”.