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No sabía que ése señor la había estado usando a la casa con la pérdida de agua y que no la había solucionado. Antes la casa no tenía el agua conectada, la conectamos cuando se la alquilamos”. Alfredo Ordines, dueño de la casona.
“La pérdida de agua estaba de hace tiempo. El hijo de Ordines, Alejandro, la arregló. Yo no soy plomero, no sé si había o no una pérdida de agua”. Marcelo Moreno, concejal de Rivadavia.
Sin herederos
Como Nicolás Echezarreta nunca tuvo hijos, dejó toda su herencia a su sobrina Francisca, quien tampoco dejó descendientes. Y los Ordines le terminaron comprando la casona y la finca a cambio de darle parte del usufructo de las tierras hasta que Francisca muriera. Eso fue en 1971. Desde entonces la casona estuvo siempre cerrada.
