Verónica Araya tiene algo diferente, tal vez en la mirada, en el pelo, en el gesto. Ella dice que está más tranquila. Desde hace exactamente un año, su DNI no tiene nombre de varón, sino de mujer, el género con el que ella se siente completamente identificada desde niña.
Vero es la representante de la Asociación Travestis, Transexuales y Transgéneros de la Argentina (ATTTA) en San Juan, uno de los grupos que más luchó por la ley de Identidad de Género.
En San Juan, desde que la ley entró en vigencia –el 4 de junio de 2012- hasta el jueves pasado, se habían realizado 73 trámites de cambio de género en el Registro Civil de la provincia, de los cuales 7 fueron de personas que nacieron con sexo femenino y pasaron a tener nombre masculino; y los restantes 66 casos fueron cambios a género femenino, según informó la titular del área, Laura Romarión.
Aunque los años de lucha para obtener este logro fueron muchos, Verónica confesó que “no me imaginé nunca que iba a tener este documento y esta paz”. Dijo que el proceso fue lento, “una eternidad”. “Hace poco murieron dos compañeras en La Rioja por no tener su identidad y por eso no se hacen atender y se dejan morir; perdimos muchas chicas, tenemos un promedio de vida de 35 años. Celebramos esto, pero no ha sido fácil, por eso estamos haciendo encuestas, para que las chicas se informen, para que conozcan las opciones, que sepan y que elijan”, señaló.
A pesar de esta paz interior y de vivir más tranquila, Verónica advierte que aún queda mucho por hacer. Hace poco tuvo una mala experiencia: iba caminando con dos amigos y se paró un patrullero de la policía, se bajaron los oficiales con itakas como si fuera un mega operativo, para indagarla. También mencionó que hace pocos días, una pareja gay se basaba en una plaza y los detuvieron, “mostrando un desconocimiento total de las leyes que tenemos, y son leyes modelos, es lamentable que tengamos que seguir pasando por esas situaciones y muestra que nos falta mucho como sociedad. Hay muchas cosas para cambiar”, señaló.
El encuentro con su familia después de tener su nuevo documento fue normal, “para ellos yo ya era la hija, la tía, la sobrina, pero igual lo tomaron con mucha alegría porque sabían que a veces no lo pasaba bien”, contó.
Advirtió que aún hay muchas personas que aún no hicieron el trámite por desconocimiento, muchas chicas no sabían que podían hacerlo con la sola decisión y pensaban que debían hacerse alguna cirugía. “No es necesario pasar por el quirófano, si lo sentís, hacelo, pero no es un requisito para el cambio de género”, puntualizó Verónica. Y aconsejó que las chicas que tengan dudas sobre el trámite, pueden consultar con el INADI en San Juan que articula estos casos con ATTTA.
Este año Verónica podrá votar por primera vez con su DNI de sexo femenino. Están trabajando en los padrones porque muchas de las chicas que hicieron cambio de género, no aparecen en ellos todavía, contó Vero. Hay una página del Gobierno Nacional para que quienes no figuran ingresen sus datos para que puedan entrar en padrones y votar en las primarias de agosto y en las legislativas de octubre.
¿Y el casamiento? Vero se ríe, “aún no”, dijo.
73
Casos de cambio de identidad de género se registraron en San Juan en el último año. De ellos, sólo 7 corresponden a personas que nacieron mujeres y que cambiaron a género masculino.
Por un plan social
En La Matanza, Buenos Aires, las mujeres trans lograron entrar en un beneficio social, el Plan Ellas, para mujeres golpeadas. Esto sentó precedente y las trans del resto del país aspiran ahora a poder ser beneficiarias del mismo, son unos $1.800. “Pero también queremos que se nos incorpore a la matriz productiva, queremos capacitarnos y ocupar cargos como cualquiera”, dijo Araya.