Debe ser el sanjuanino que más pedidos de juicio político presentó en San Juan, admira a Lilita Carrió, fue dos veces presidente del Foro de Abogados y fue la cara de varios casos famosos en la Provincia, escribe libros de ficción, incursionó en el polo y en el golf, sabe pilotear aviones y hasta canta boleros. Con ustedes, el Indio Bustos.
“Yo no me enojo si dicen que estoy medio loco, decir loco es decir audaz. Y cuando uno actúa desde el Foro de Abogados, se dice que el Foro es muy aguerrido y muy valiente, porque no es un acto de agresión fijar una posición respecto de la administración de Justicia”, se define. En 2005 Bustos, como presidente de esa entidad que ya había liderado a principios de los ’90, motorizó la destitución de todos los miembros de la Corte de Justicia de San Juan, en medio del escándalo por el ingreso irregular de empleados al Poder Judicial. No fue su primera vez: cuenta 25 pedidos de juicio político a jueces, todos sin éxito. De todos modos, sí participó de la remoción de jueces como presidente del Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados, rol que encaró tres veces, según remarca.
El Indio es un hombre del desierto. Su padre fue el primer médico de Chepes, y fue allá, en la aridez de La Rioja, donde nació. Hijo de una madre santafecina y un papá caucetero, cuenta que “Indio me puso mi padre cuando nací, aparte yo tuve antepasados indígenas. Mi padre dijo: ‘ha nacido un indio’. Quizá le haga honor al apodo siendo un poco salvaje’”, dice.
Alberto iba a estudiar Medicina, como su padre. Motivado quizá porque hablar del doctor Marcelino Bustos en Chepes era palabra mayor, porque fue el primer director del Hospital de Chepes, donde se crió el Indio. Al final, terminó siendo abogado, cautivado por los juicios penales que estaba viendo multiplicarse en el país. Así que después de hacer la Primaria en una escuela riojana y la Secundaria en el Colegio Nacional, se fue a Córdoba.
Su madre era profesora de música, por eso al Indio se le hizo sencillo incursionar en el órgano. “A veces interpreto boleros, junto a una amiga, pero en privado, solos los dos con ella que es mi profesora de canto”. Uno de sus tres hijos, heredó la sensibilidad por los ritmos: toca la guitarra eléctrica y la criolla, da conciertos y se perfeccionó en Europa, además de integrar tres bandas.
A Bustos se lo conoce como abogado de casos famosos, como cuando defendió en 2008 a la ahora intendenta Ana María López en el pleito por injurias contra el ahora fiscal de Estado Guillermo de Sanctis, cuando eran gremialista y asesor gubernamental, respectivamente.
“He llevado montones de casos, el de la Bolsa de Comercio, uno de CAVIC, muchísimos. Yo fui jefe de asesores de CAVIC, en un caso de subversión económica”, recuerda. Si le preguntan su caso más difícil, dice que fue “un juicio que tuvo la Provincia de San Juan contra las empresas constructoras Ingeniería Cuyo y Río Hondo, la primera era de chilenos y la segunda era de Buenos Aires. La Provincia había hecho las cosas mal, les rescindió el contrato por unos barrios, era creo que 1979, y lo gané”.
Si de fracasos se trata, asegura que “varios casos perdidos tengo. Creo que el mayor fracaso fue uno donde me robaron 3 millones de dólares de honorarios”, dispara sin querer dar mucho detalle. “Muchas veces me he parado para todo el viaje y me he caído también muchas veces”, asegura.
En sus más de cuatro décadas de litigar, tiene un amplio anecdotario. “Una vez defendí a un muchacho que hace poco mataron en Mendoza, era un delincuente nato pero a la vez era un habilidoso artesano y en la cárcel hizo un mantillón para mi hija que estaba por nacer. El mismo día del parto, él andaba tiroteándose con la Policía”, cuenta. Analiza que le tocó a veces defender casos con todo en contra, como a una señora de Caucete que le pegó un tiro en la cabeza a su marido en la cama y la absolvieron gracias a su hábil estrategia.
Dueño de un alto perfil público, Bustos confiesa que “Tengo enorme aprecio por Lilita Carrió y la votaría, pero acá no votaría a nadie porque no hay nadie liberal”. El abogado fue hace muchos años militante político en el Partido del Centro. “No progresó pero no me arrepiento”, dice.
Mientras cuenta que recientemente mandó un libro suyo a un concurso literario en España, porque escribe -bajo el nombre de Marcelo Alegret- ficción basada en casos policíacos reales, asegura que no quiere ser juez. Y justifica: “Eso no es para mí”.
viernes 1 de mayo 2026




