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asuntos internos

Policía: hay 15 faltas graves al año

El funcionamiento de Asuntos Internos de la Policía quedó en la mira después del escándalo de los policías que este mes quisieron robar en un cyber. Por Miriam Walter

Por Redacción Tiempo de San Juan
¿Cómo funciona el sistema de castigos a los uniformados que delinquen? Para eso, además de la Justicia ordinaria, existe la División Asuntos Internos en la Policía. Si bien fuentes vinculadas al área  aseguran que “es una división que juzga bien y, lo más importante, que es la propia Policía la que se juzga a sí misma, destruyendo el espíritu corporativo para cubrir el mal”, en algunos casos este juzgamiento interno hace agua. Mejorar la agilidad en la tramitación de los casos, profundizar las pericias psicológicas, hacer un seguimiento de los hombres con legajo manchado y actualizar los reglamentos  disciplinarios son las claves para superarse, según dijeron fuentes calificadas a Tiempo de San Juan.
De casos en la picota hay un ejemplo reciente. Puertas adentro de la Policía se sorprenden de que al oficial ayudante Mario Daniel Poblete le hayan dado tan pocos días de suspensión -16- en marzo último, cuando le prestó su uniforme reglamentario a un amigo para que entrara gratis al partido de Boca con San Martín. Y aseguran que por esa “flexibilidad” para tratar a los policías que andan por el mal camino pasan escándalos como el del mencionado Poblete, quien en menos de un año volvió a ser noticia, salpicando a la fuerza. El oficial ayudante fue el protagonista a principios de este mes de un asalto a un cyber en Capital, donde baleó a dos personas  para robar un celular, en un atraco junto a su compañera, la también policía Viviana Allende.
Asuntos Internos, ahora bajo el mando del subcomisario Néstor Alvarez, maneja unos 400 casos anuales, según fuentes policíacas, que van desde problemas con licencias médicas hasta pedidos de coimas. Las faltas graves que se tratan no superan las 15 al año, estimaron las fuentes. Actualmente conforman el cuerpo alrededor de 3.800 policías.
Las reglamentaciones que estipulan el procedimiento son la Ley 5421 y el Reglamento del Régimen Disciplinario Policial, que datan de los ’70. Hay quienes opinan que estas normas quedaron desactualizadas y que deben adecuarse a las nuevas políticas y estructuras del área. Por ejemplo, hoy la Secretaría de Seguridad no tiene injerencia en la toma de decisiones disciplinarias con los uniformados.
Lo que se investiga en Asuntos Internos es de lo más variado y todo queda registrado en el legajo del uniformado en cuestión, sea suboficial u oficial. Se consideran faltas leves y moderadas, por ejemplo, la pérdida de elementos de la fuerza (como el arma o la credencial) o la participación de uniformados en accidentes con vehículos oficiales. Se castigan con apercibimiento verbal o escrito y con arresto. Mientras que las faltas graves, asociadas con delitos, se  castigan con suspensión, pase a pasiva, cesantía o exoneración. Las actuaciones tienen tres escalones: el trámite previo de información sumaria, la información sumaria y el sumario administrativo. Las causas las maneja un instructor y un secretario, del staff de oficiales de la división (son alrededor de 7), más el jefe.
Largo proceso
Las conclusiones transitan un largo camino burocrático. A grandes rasgos, el proceso es así: la resolución de la instrucción se notifica y puede apelarse al mismo instructor  (antes los uniformados lo hacían solos pero ahora se estila que los acompañe un abogado), se ratifican o rectifican y eso pasa a Asesoría Letrada de la Policía, que emite una opinión no vinculante. Luego, el caso pasa al Jefe de Policía y él puede compartir o no el criterio de Instrucción y de Asesoría,  lee los dos informes y puede tener una tercera posición sobre el tipo o la dureza de la sanción. El jefe dicta una resolución para todo, incluso si la causa pasa a archivo, y se consideran los antecedentes por legajo de la persona salvo que se trate de una falta grave. Después le notifican al policía investigado y él puede presentar un recurso jerárquico en subsidio, diciendo que la sanción es injusta, entonces el trámite pasa al Ministro de Gobierno. El  Ministro pide consejo a la Asesoría Letrada. El Jefe de Policía tiene facultades de aplicar suspensiones o días de arresto y el único que puede aplicar cesantía y exoneración  es el gobernador, por decreto.
En todo este desarrollo, intervienen criterios subjetivos del Jefe de Policía, del Ministro y del Gobernador. Ocurre a veces que un dictamen del Jefe no es aceptado por el Ministro del área, lo que se presta para silenciosos roces, con la lectura de que el primero es quien conoce más del asunto, por estar más cerca de su personal.  Pero siempre prima la jerarquía. Por otro lado, aseguran en la fuerza que José Luis Gioja siempre respeta lo que dictaminan el Jefe y el Ministro.
En la Policía hay quienes opinan que el proceso –que hoy puede durar hasta dos años- podría simplificarse en papeleo si algunos casos recibieran disciplinamiento directo del superior a cargo, para lo que debería cambiarse la normativa (en la Legislatura). Además, un uniformado no puede ascender mientras está sumariado.
Desde el año pasado hay 3 psicólogos trabajando en Asuntos Internos pero, según las fuentes, los casos “desviados” se detectarían y tratarían mejor con un examen psicológico en la primera fase de la investigación, y con un seguimiento de los uniformados con problema que no siempre se hace.

Cuestión de plata
Los que son suspendidos por faltas graves, lo que implica no cobrar sueldo y perder la cobertura de obra social, muchas veces van a la Justicia Civil y logran una medida de no innovar para no dejar de percibir haberes.  Esto puede alimentar la impunidad y la mala imagen de los policías entre sí y con la comunidad, por lo que fuentes calificadas aseguran que como estrategia puede intentarse acelerar el sumario, pasar al sumariado a pasiva (cobra el 50% del sueldo) o sacarlo de la calle y ponerlo a hacer tareas administrativas, para evitarse el mal trago judicial.
Otras fuentes vinculadas a los uniformados aseguran que el problema de conducta policial  tiene más que ver con los ingresos que con los castigos. Que los nuevos agentes que entran en masa no están lo suficientemente calificados, porque la capacitación se queda corta y porque muchas designaciones son “a dedo”, sin importar la vocación de servicio del aspirante sino sólo darle el trabajo.
Un agente que se inicia gana alrededor de 4.000 pesos. Dentro de la Policía dicen que el sueldo debería ser más alto para evitar tentaciones en los uniformados. También pueden hacer “adicionales”, por los que solían pagarse 115 pesos por 4 horas diarias y, por lo menos hasta el año pasado, sólo se podían hacer hasta el tope de 2.000 pesos mensuales, con la idea de que el policía rindiera bien en su trabajo ordinario.

Las sanciones:
-Apercibimiento: es un llamado de atención, puede ser oral o por escrito y se incluye en el legajo profesional.
-Arresto: se encierra a los uniformados por varios días, generalmente por faltas leves.
-Suspensión: el Jefe de Policía puede dictar hasta 30 días. Más días sólo son aplicables por el Ministro de Gobierno o el Gobernador. El uniformado queda sin sueldo y sin obra social. La suspensión se transforma en “pase a pasiva” cuando la persona es indagada y cuando se le dicta el auto de procesamiento en la Justicia y pasa a cobrar el 50% del sueldo.
-Cesantía: el uniformado deja de trabajar y percibe jubilación pero no puede ingresar a cargos públicos.
-Exoneración: el policía es echado de la fuerza, no cobra jubilación sino que la familia accede a una pensión con el haber reducido. No puede ingresar a cargos públicos.

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