En el servicio de Urgencias del Hospital Rawson pasa de todo. Un muestrario de situaciones tan raras como complejas de solucionar, contadas desde adentro.
Por Miriam Walter
En el interior de las ambulancias y detrás de las cortinas del Servicio de Urgencias del Hospital Rawson pasan cosas raras para el que lo ve desde afuera. Para los médicos, la mayoría de las veces son desafíos cotidianos, en un lugar donde se viven situaciones límite y donde la vida pelea contra la muerte en extrañas circunstancias para un espectador que no sabe de medicina. Pero así y todo, varias anécdotas, por extremas, quedan grabadas en la memoria de los profesionales más avezados. Aquí va un compendio, contado a Tiempo de San Juan por el jefe de Guardia de Urgencias, Pablo Flores, que lleva más de tres décadas conviviendo con estas emergencias bizarras.
-Un joven que iba arriba de la cabina en un camión se llevó por delante una rama y se pegó en la zona frontal, el impacto lo volteó a la caja. Cuando ingresó al hospital, lo hizo con los dos globos oculares fuera de las órbitas, sobre los pómulos, solamente unidos a la cabeza por el nervio óptico. Fue un caso de asombro hasta para los médicos residentes de Oftalmología. Los profesionales debieron estudiar mucho la situación, decidieron meter los ojos y cerrar con un punto los párpados porque lo más importante era el traumatismo craneano. Murió al otro día.
-En la Calle 5 se produjo un accidente. Una chica que volvía de su trabajo en moto se cayó contra un guardrail y el borde le arrancó la mitad de la cara. Llegó viva al hospital y era tan dramático el cuadro que costaba entubarla, porque tenía un hueco en la garganta. No sobrevivió a la cirugía.
-Una empleada de una conservera no tenía puesta la cofia, por lo que una máquina le aprisionó el pelo largo y lo traccionó de tal manera que al enrollarlo le produjo lo que se conoce como escalpe, es decir, le arrancó la cabellera con piel a la altura de la ceja, y el cuero cabelludo quedó unido solamente con un “puente” atrás. Se limpió el tejido y se revistió la cabeza nuevamente con un importante trabajo de sutura. La mujer se salvó pero tuvo problemas de piel y debió hacerse varios injertos.
-Un muchacho venía de San Martín en su auto y se dio vuelta. Llegó al hospital con una disociación entre el cráneo y la cara, que quedaron separados, lo que se veía perfectamente con las radiografías. No sólo se disoció la piel sino también los huesos. Costó hacerle una traqueotomía y luego se practicaron varias cirugías pero el joven se salvó porque no tenía un grave traumatismo de cráneo: la cara había soportado todo el impacto.
-Un hombre llegó con una amoladora “enterrada” en el abdomen. Pese a que se veía como un caso de película de terror, el paciente sobrevivió. Según Flores, lo salvó la gordura, porque el filo de la herramienta hirió piel, grasa y músculos pero no llegó a los intestinos.
-Los descuidos son frecuentes causales de los accidentes. Por ejemplo, un niño de 6 años se tragó una bombita, la aspiró y se le fue por la vía respiratoria, sobreviviendo milagrosamente. Por otro lado, es común ver mujeres con prótesis dentales o sin dientes tragarse huesos de pollo, tanto así que llegan 2 ó 3 casos por mes al Rawson. Esos huesos producen muchas veces complicaciones graves porque pueden perforar el esófago.
Dato
El servicio de Urgencias del Hospital Rawson es el único en su tipo en la Provincia. Recibe entre 300 y 400 pacientes al día.
Crítica
“A San Juan con 700.000 habitantes le hace falta un hospital de urgencias, porque el servicio en el hospital nuevo no va a estar a la altura de las circunstancias. Cuando esté mudado al nuevo edificio, el servicio va a tener 8 shock rooms para 400 pacientes al día y actuaremos en conjunto con la Guardia del Hospital de Niños. Acá hay que saber que con la minería, el turismo y el cambio que se espera para San Juan no se dará abasto”, sentenció Pablo Flores, quien integra el Sindicato Médico.