Por ese entonces gobernaba la provincia don Jorge Ruiz Aguilar, tras la renuncia de Leopoldo Bravo, desde el 07 de diciembre de 1985, hasta el 09 de diciembre de 1987. Por Michael Zeghaib.
Los que lo conocieron decían que don Ruiz Aguilar era un hombre sencillo. Prefería andar sin custodia, trasladarse en taxi, viajar en tren. Como vicegobernador al lado de Bravo, quedó como un símbolo del retorno de la democracia local.
Ruiz Aguilar era médico cirujano recibido en Córdoba (1955). Atendía en su casa de calle Aberastain. Pero no se conformó con esta profesión. Quiso seguir los pasos de su padre José Pedro, hombre del riñón de Cantoni.
La medicina y la política fueron sus ocupaciones. Llegó a ser subdirector del Hospital Rawson en los ‘60, presidente del Colegio Médico a fines de los ‘70 y jefe del Servicio de Urgencia del Rawson en los ‘80. Fue diputado provincial en los ‘60, y en los ‘80 se potenció como dirigente: llegó a vicepresidente segundo del Partido Bloquista (1980), intendente de la Capital (designado por el gobierno de facto del ‘81 al ‘83) y luego vicegobernador y gobernador.
El voto popular en 1983 habilitó a la fórmula Bravo-Ruiz Aguilar a dirigir los destinos de la provincia. La relación entre ambos no era de amigos sino de respeto. En noviembre de 1985, Bravo renunció por el revés electoral que sufrió el bloquismo en las elecciones legislativas y le dejó el cargo a su vice. Aguilar también había renunciado, pero prefirieron evitar un nuevo llamado a elecciones. Ruiz Aguilar logró un acercamiento importante con Raúl Alfonsín, quien gobernaba el país que había recuperado aires de democracia.
Finalmente, las complicaciones de una diabetes lo tuvieron en el hospital los últimos días de su vida. Murió en su hogar a los 69 años.