Uno es el jefe: Adrián Cuevas, ministro de Gobierno y máximo responsable político de la seguridad en la provincia. El otro es el subalterno: Miguel González, ex jefe de policía y actual secretario de Seguridad, quien llegó al cargo como carta de reaseguro colocada por el propio Gioja en persona. La relación nació con tormentas y hoy padece un diluvio sin frenos, como atestiguan los documentos que la semana pasada intentaron colocar al hijo de González en un lugar incómodo. Pero el vínculo no es tan lineal como lo expresa ese orden jerárquico: hay matices que vale la pena analizar para entender la relación de peso específico y hasta dónde puede llegar un cruce en el sitio más inoportuno.
lunes 18 de mayo 2026





