Era un negocio redondo. Una financiera le prestaba a un jubilado $1.000 y tenía que devolver $1.800. No habían riesgos ya que por mes se le debitaba directamente del sueldo la cuota correspondiente al anciano. La ecuación era “perfecta”: una ganancia del 80 % por cada crédito otorgado, sin posibilidad alguna de pérdida.
El nefasto circuito, que terminaba con jubilados quebrados económicamente, se cortó de raíz cuando la presidenta Cristina Fernández de Kirchner anunció a fines del año pasado un tope en la tasa de interés de los préstamos a jubilados. Desde que se implementó esta medida, en San Juan hay un 80 % menos de financieras que ofrecen créditos a jubilados que se debitan mensualmente por ANSES.
Aunque el gobierno impuso un límite, lo mismo las financieras siguen ofreciendo líneas para jubilados, con tasas de interés desorbitantes. La diferencia es que entregan el dinero con más riesgos, ya que las cuotas no se debitan del sueldo automáticamente sino que los abuelos deben ir y pagar ellos mismos en las sedes de las financieras. Estas líneas siguen activas.
Un préstamo otorgado con código de descuento permite aplicar tasas de intereses de hasta un 5 % más que las del Banco Nación, lo que implica un tope del 27,93 % anual. CrediYA ofrece este tipo de créditos. Por cada $1.000, se debitan al anciano trece cuotas de $92,88, por ende, se terminan devolviendo $1.207,44, o sea, $207,44 más de lo prestado.
Si bien la ganancia supera apenas los $200 cuando la ANSES realiza los descuentos por débito, las financieras ganan $980 en el mismo período de tiempo entregando créditos por afuera del sistema, sometiéndose al riesgo de que los beneficiarios de los préstamos puedan o no devolver lo otorgado. Por ejemplo, Provencred presta $1.000 que deben ser devueltos en 12 cuotas de $165, lo que hace un total de $1.980. Peor es lo que sucede con los préstamos más grandes. Una anciana que estaba en la puerta de Efectivo Sí dijo que ella había sacado un crédito de $2.000, que los retorna a la empresa en 25 cuotas de $200, lo que hace un total de $5.000, un 150 % más de lo prestado.
Con niveles de ganancia tan dispares, las financieras prefieren correr el riesgo y ganar más en vez de asegurarse un escaso 20 %. Mayores aún son los ingresos que perciben si hay atrasos de por medio en el pago, ya que por día de mora se paga entre $1,50 a $3,90, de interés, dependiendo del préstamo entregado.
“Las financieras quieren ganar plata y la tasa de interés tope que ahora pone el gobierno no les genera las ganancias que ellos esperan de un crédito. Por eso ahora son muy pocas las financieras que le prestan al jubilado con la ventaja de que se les debite del sueldo de los abuelos las cuotas, prefieren hacerlo por afuera”, explicó el director de la ANSES, Franco Aranda.
Desde las financieras explicaron que las tasas de interés del 27 % no les permiten solventar los gastos que les genera otorgar un crédito. Por esa razón, desde que el gobierno aplicó el tope, decidieron arriesgarse antes que asegurarse montos tan chicos de ganancia. Los empleados de las empresas consultadas coincidieron en resaltar la alta demanda de préstamos por parte de los jubilados. Al comparar los datos del año pasado con los de igual período del 2012, se han entregado un 20 % más de créditos a esta franja poblacional.
“Las que siguen prestando con estas tasas de interés limitadas son los gremios y algunas mutuales. Tenemos todo controlado. Si una financiera quiere usar los códigos de descuento que la ANSES pone a disposición y desea aplicar un interés más alto del estipulado, el sistema directamente se lo impide”, agregó Aranda.
¿Por qué los jubilados siguen sacando créditos a tasas tan altas? La razón es simple, dentro de lo impuesto por el gobierno nacional también se incorporó otro ítem que impide que se le retenga más del 30 % de los haberes por préstamos tanto a jubilados como a pensionados. Cuando los descuentos alcanzan este límite, a los ancianos no les queda otra que optar por un crédito común, con tasas que llegan al 180 %.
Cuando una persona entre en el sistema y saca tres préstamos o más al mismo tiempo, el sueldo no le alcanza y comienza a alimentar un circuito de créditos constantes con los cuales pagar las cuotas de los ya sacados y tratar de sobrevivir con lo poco que les queda. Este desorden en la economía es el culpable de la gran demanda crediticia de la provincia.
De acuerdo a la información que manejan en las financieras consultadas, los abuelos que cobran la jubilación mínima son los mayores clientes.
“Con tasas de interés bajas los ancianos dejan de ser negocio”, redondeó el director de la ANSES. Para conseguir una financiera que maneje las tasas de interés estipuladas por el gobierno hay que caminar varias cuadras.
Abuelos estafados
Ya son más de 20 los casos registrados. Se trata de jubilados estafados a quiénes mutuales inexistentes les descuentan de su sueldo un monto determinado en concepto de un crédito que nunca sacaron. “Es una estafa a mano armada, cada vez vienen más ancianos que sufren esta situación”, contó el Director de Defensa del Consumidor, Elías Álvarez.
El funcionario comentó que han emitido una carta al ANSES para comunicarles sobre la situación que ha provocado terribles dolores de cabeza en ancianos, los que generalmente superan los 80 años. “Les pido que revisen por favor los recibos de sueldo y en caso de detectarse descuentos de esta naturaleza, denuncien en Defensa del Consumidor”, remató el funcionario provincial.