Tras el revuelo

¿Quién es esta chica?

Con 16 años, Micaela Lisola saltó a la fama días atrás, cuando su caso salió en la prensa nacional. La conocen como la “alumna censurada”, después de que en el colegio de la Universidad Católica le pusieran 24 amonestaciones por hablar en un acto de la dictadura. No es una adolescente cualquiera. Milita en La Cámpora y ya es dirigente de un movimiento provincial de alumnos secundarios. Por Miriam Walter
domingo, 3 de junio de 2012 · 09:44

mwalter@tiempodesanjuan.com

Es martes  y en pleno piquete frente a la Legislatura, aparece ella, como una de las caudillas del grupo, que brega por un boleto escolar a 50 centavos. Vestida con aire hippie, no parece ser la misma que viste y calza diariamente un uniforme verde y gris en uno de los colegios privados más tradicionales y exclusivos de San Juan: el Monseñor Audino Rodríguez y Olmos que depende de la UCC, donde las autoridades la sancionaron con 24 amonestaciones en marzo por hablar sin permiso sobre la dictadura en un acto y esta misma semana dieron marcha atrás con la medida, tras el revuelo nacional que provocó el castigo, esta semana anulado. 

Se llama Micaela Lisola, le dicen “Tooti”, tiene 16 años, y según sus compañeros de lucha por el precio del escolar, es “una ídola”. Su salto a la fama fue reciente, después de que se conociera que en la antesala del 24 de marzo, tomó el micrófono para hablar de los desaparecidos en los ’70, protagonizando un tironeo con la directora de su colegio que terminó con las amonestaciones que casi la dejan libre.

Pequeñita  y de rulos ensortijados azabaches, de su boca con ortodoncia salen frases preclaras sobre la censura, la participación joven y los ideales. No es una adolescente cualquiera, milita en La Cámpora desde los 14 años, junto a su mamá Belén Icazatti. E integra el triunvirato de una formación nueva, CEUS, que representa a los estudiantes secundarios de la provincia y ya salió varias veces a la calle a reclamar por reivindicaciones para el sector.

Casi como que Micaela escupe la historia de aquel acto de marzo, pero no le gusta hablar de su vida privada. Cuenta así el episodio: “Fue la semana del Día de la Memoria, en toda la  semana no se había hablado del tema en el Colegio, entonces el 23 de marzo yo le pedí a la directora en el momento de izamiento de la bandera y de rezar, donde están todos, si podía hablar de este tema. Y ella me dijo que no, que no estaba chequeado el tema. Me dijo que sí podía hablar de la marcha de los derechos del niño por nacer que se hacía el domingo 25 de marzo. Yo le dije bueno, y los invité a los chicos a esa marcha”, empieza.

“Cuando terminé de hablar de eso sentí como un impulso, como palpitaciones, algo que no se puede explicar muy bien, una angustia en el corazón, de querer expresar lo que yo sentí que pasó el 24 de marzo. Explicarles a los chicos lo que representa ese día, porque muchos no saben lo que fue. Decirles que había chicos como nosotros que militaban y se manifestaban como nosotros ahora por el boleto por el bien común, que participaban activamente, chicos que por leer libros que estaban censurados o que por pensar diferente fueron torturados, muchos asesinados y reprimidos. Fue una generación que desapareció la de esa época”, hila.

“Entonces cuando yo iba a leer una frase en frente de todos los alumnos que es ‘sin memoria no hay identidad, sin identidad no hay Patria y sin Patria hay colonia’, en ese momento la directora vino y me dijo ‘Lisola, deme el micrófono’. Entonces yo le dije que todos teníamos derecho a expresarnos y le di el micrófono. Ahí se sintió un silencio entre todos, me sentí realmente censurada, no se sabía lo que pasaba. Después de eso, me pusieron 24 amonestaciones, con el argumento de desobediencia, por haber hablado del Día de la Memoria. Me dijeron ‘tenemos un ideario y debe ser respetado’. Entonces yo les dije que está bien que haya un ideario pero debe ir en base a las leyes nacional y provincial de Educación”, detalla.

El asunto llegó al INADI local -que justamente está conducido por el referente de La Cámpora, Luis Domínguez- y saltó al diario Página 12. Tanto alboroto se armó, que el Ministerio de Educación local intermedió y el miércoles le levantaron las amonestaciones a Lisola, que había quedado al borde de la expulsión. Y “de yapa” le concedieron el armado de un centro de estudiantes en el Colegio, un pedido que ella venía haciendo hace dos años, según su mamá.
“Nunca evaluamos sacarla del Colegio”, aseguró Belén Icazatti, la mamá de Micaela, que cursa 5to. año de la especialidad Sociales. Antes fue al Santísimo Sacramento. Siempre fue a colegios privados, apunta. Hija única, de un matrimonio de clase media, con su madre comparte la militancia en La Cámpora. Según contó la adolescente, Icazatti tiene participación activa en la unión vecinal de su barrio (es presidenta de la UV del Barrio STOTAC) y también en la agrupación kirchnerista.  

“Yo milito en La Cámpora desde hace un montón, empecé a los 14 años a pelear por la justicia social, pasé por muchos lugares hasta encontrar un espacio donde me siento bien, pero lo importante de todo esto es que vamos todos hacia un mismo objetivo, sea el color que sea”, asegura sobre su pasado.

Fanática de la banda portorriqueña Calle 13, no dudó en “facebookear” en el muro del grupo musical  el episodio en el Colegio. En diálogo con Tiempo de San Juan, justifica su perfil “participativo” en la conservadora institución diciendo que “no tiene nada que ver cómo sea yo y cómo sea el Colegio, supuestamente en un colegio hay diversidad de gente y no se puede hacer un modelo de las personas que tienen que ir a un colegio y a otro. Debería militarse más en todos lados”.  También admira a presidente venezolano, Hugo Chávez, a quien le dedica comentarios de apoyo vía internet.

Hasta se permitió dejar un mensaje para todos los jóvenes desde su experiencia: “Quería decirles a los chicos que no tengan miedo de esto, porque esto que pasó son 24 amonestaciones, está bien, pero significa que ahora hay toda una nueva generación de chicos que realmente se comprometen. Nunca dejen sus convicciones en la puerta de alguna institución, siempre las tienen que llevar a las convicciones en el corazón. Siempre participando, sea en el barrio, en un colegio privado o público, lo que sea, no se dejen callar”.

Secundarios unidos
Con cortes de calles en pos de un boleto escolar único de 50 centavos y un boleto diferencial de 1 peso para los acompañantes de los menores de 8 años, el Centro de Estudiantes  Unidos Sanjuaninos (CEUS) se hizo ver desde hace un par de meses, con piquetes en pos de sus reclamos. Es un grupo inédito que nació el año pasado, y que tiene militancia joven con componentes de algunas fuerzas como el Partido Comunista y La Cámpora. Lo dirige un triunvirato: Micaela Lisola por los colegios privados, Carla Castro por los preuniversitarios (cursa 6to. año en el Central Universitario) y Pablo Di Módica por las escuelas públicas (va a 6to. año en la Alvar López de Chimbas). Por el boleto escolar, llegaron a presentar un anteproyecto de ley y hasta el vicegobernador Rubén Uñac los recibió. Luego anunció que lo que pide CEUS es inviable pero que el Gobierno aplicará un sistema de becas para el transporte a través de Desarrollo Humano.

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