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Por Viviana Pastor
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Lo suyo siempre fue vender. Primero, casa por casa, cuando aún era estudiante secundario. Después trabajó en Electricidad San Juan, como vendedor, “siempre me gustó vender”, confesó Guillermo Cabrera. También vendió seguros, pero no se sentía muy cómodo en ese rubro. Hasta que entró a una ferretería, Olivera Hnos., y ahí descubrió que era el rubro en el que se sentía a sus anchas. Dejó de ser empleado para formar una sociedad con dos compañeros y crearon la ferretería Colón, en 1981. “Me di cuenta de que las medias son para los pies, tuvimos las típicas dificultades de las sociedades y nos abrimos”, contó.
Decidió apostar a su propio negocio y alquiló un local en la esquina de Paula Albarracín de Sarmiento y Sargento Cabral; así nació Ferretería Cabrera en 1983. Con los años y el crecimiento de su negocio pudo comprar la esquina y agrandar el local, eso fue en 1998.
“La ferretería es un rubro que me apasiona, porque es muy noble como también a veces es ingrato porque es tanta la cantidad de artículos que no se puede disfrutar mucho el negocio, todo hay que volcarlo a él, todos los días hay que reinvertir. Pero me apasiona”, aseguró Cabrera.
La ferretería, dijo, es uno de los rubros más sensibles a los vaivenes de la economía y funciona como un “termómetro”. “Sabemos cuándo la situación está bien y cuándo está mal por un detalle: cuando está mal la gente viene y consulta cómo hacer tal o cual trabajo y qué tiene que comprar, porque lo va a hacer él. Y cuando está bien, viene el técnico, el profesional porque la gente le puede pagar”, dijo.
Cabrera aseguró que hoy la situación es complicada y a nivel nacional desde hace 3 meses las ventas en este rubro están por debajo del nivel del 2011. Marzo fue el primer mes que mostró baja con un -3,3 %, seguido por abril -5 % y mayo -6,6 %. Junio va en el mismo camino.
El líder dirigencial
Cabrera comenzó en el ’90 a participar de las reuniones de la Cámara de Ferreteros de San Juan, invitado por Rafael de la Vega, y fue al principio como hobbie, cuando la Cámara funcionaba en un local prestado. Después adquirieron local propio cuando Osvaldo Sánchez Bustos era su presidente, quien además era el representante de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) y fue quien le dijo que quería que lo reemplazara en esa entidad nacional. Lo llevó a las reuniones en Buenos Aires y lo presentó con las autoridades allá. “Me gustó mucho esa actividad gremial empresaria, es muy lindo poder defender lo de uno de lo que se considera una injusticia, es apasionante”, aseguró. Ingresó al directorio de CAME y en el ’96 lo nombraron Vicepresidente Regional de la zona Cuyo, puesto que mantiene hasta el momento.
“Estar en CAME es importante porque de acá se toman decisiones para toda la región. Soy responsable de San Juan, Mendoza y La Rioja y debo viajar siempre que haya dificultades con las empresas. Además, siendo San Juan la sede, se consiguen más cosas, por ejemplo, el plan de forestación para parques industriales. Estamos convocando a todos parques y tenemos dos inscriptos, el de Chimbas y Albardón, pero pretendo que todos estén presentes y vayan a la reunión el 28 de junio con la ministra Débora Giorgi, porque eso nos dará más beneficios. Se darán 2 por provincia y he pedido 5 para San Juan. Eso pasa por estar ahí”, expresó el comerciante.
El cable a tierra
Cuando los viernes por la noche llega Cabrera de Buenos Aires, en el aeropuerto lo espera su esposa con el bolsito de fútbol y pasa de largo al club Banco Hispano, donde se junta con grupo de amigos a jugar, el rito se repite los domingos a la mañana. “Eso es lo que me saca las tensiones de la semana, las propias del negocio y las problemáticas ajenas de la CAME. Somos un grupo de veteranos que nos divertimos un rato y después nos comemos nuestros regios asados”, contó.
Además, cada vez que puede, sale a pescar.
También su familia es un lugar de reposo. Su esposa, Aída Morales, es su mayor soporte. “Agradezco sobre todo a mi señora el apoyo total, porque puedo hacer estas actividades extras, como la CAME; y sin ese apoyo no podría hacerlo”, dijo Guillermo.
Sus hijos lo ayudan, pero ya le adelantaron que la ferretería no es lo de ellos. La mayor, Daniela, es licenciada en Comercio Exterior, casada y mamá de Ismael, el único nieto de Cabrera. Su hijo Guillermo está a punto de recibirse de Arquitecto y el menor, Oscar, de 21 años, estudia Economía. “En las conversaciones de familia ellos dicen que no les interesa la ferretería porque han visto durante mucho tiempo sufrir al padre por distintas situaciones. Al menos por el momento no les interesa, pero participan, me ayudan, van al negocio, colaboran todos”, destacó Cabrera.
Sobre San Juan
“San Juan en el contexto del país, está bien, hay otras que están regular y otras mal. San Juan está muy bien identificada en la Nación. En CAME me toca recibir a gente del interior de todas las provincias, escucho la situación de ellos y me plantean la situación de San Juan hasta con cierta envidia. Antes no existíamos, hoy sí, en el contexto fundamental que es Buenos Aires, donde está todo, sí está identificada la provincia. A tal punto que CAME, el único evento en el país que apoya es el Cruce de Los Andes que organiza el Gobierno de la provincia y le da todo el auspicio. Porque todo el mundo estaba convencido de que San Martín había salido desde Mendoza y se enteraron por este cruce que salió de San Juan. Son hechos que van demostrando un San Juan distinto en Buenos Aires”.

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