Intendentes al desnudo

Juan Elizondo: "Al Emilio ni lo saludo"

El intendente de Caucete cuenta parte de su vida en esta entrevista con Tiempo de San Juan. Sus orígenes y ambiciones. Su profunda fe religiosa y las diferencias con su mentor político. Por Miriam Walter.
miércoles, 02 de mayo de 2012 · 16:31

-De parralero a intendente ¿cumplió el sueño del pibe?
-Sí, la verdad que yo trabajé desde los 16 años en cuadrillas y de ahí seguí con mi padre, era hijo único de una familia muy humilde, mi papá era parralero, y yo aprendí el oficio. Me recibí en la EPET 1 de Caucete y después hice el perfeccionamiento docente y ahora soy profesor de Tecnología y Matemática. Llegué a concejal y estuve 8 años, y después 4 como intendente. Muchos años fui dirigente de ciclismo, 20 años con la Doble Chepes, y dirigente de unión vecinal, vicepresidente de la Federación de Uniones Vecinales, al club de fútbol El Ombú lo llevo yo a la Liga Caucetera allá por 1987...

-¿Fue un trampolín político para usted ser dirigente barrial y deportivo?
-El trampolín fue la Unión Vecinal más que nada, porque era la unión vecinal más grande que Caucete. Ahí me busca el Emilio para la Cooperativa, yo no lo acepté pero lo acompañé.

-¿Usted era muy cercano al ex intendente Emilio Mendoza?
-Yo fui concejal de él dos veces, del '99 fui en cuarto lugar y en 2003 fui en primer lugar, y fui presidente del Concejo.

-¿Y cómo es eso de desbancar a quien es una especie de mentor político suyo?
-Yo en 2003 podría haber sido candidato a intendente pero yo por no fallarle a El Emilio me quedé en la misma estructura. En 2007 Emilio no podía ser y él quería poner otro, a mí me daban los números, y fui yo el candidato porque él se fue del partido. No terminamos mal ni nada, pero ellos después me empezaron a pegar desde el canal de televisión y la relación no ha quedado bien, no por parte mía, sino porque él me atacaba la familia, él decía que no sabía pero tampoco paraba nada... Ahora ni nos saludamos por la calle.

-¿Y aprendió algo de Mendoza?
-Debo reconocer que sí, aprendí muchísimo, fueron 8 años y los primeros 4 muy duros, fuimos a la consulta popular y yo me quedé con él, yo tengo la tranquilidad de que nunca lo traicioné. Yo cuando gané las elecciones en 2007 yo era concejal y voté hasta el último proyecto de El Emilio y fue una transición muy larga.

-¿En qué se diferencia de El Emilio?
-No sé, serán diferencias personales.  Lo malo lo dejé siempre de lado, porque lo malo que tenía El Emilio a lo mejor es que como profesional del Derecho, él estaba la ley acá, y él a su vez construía la trampa, siempre estaba al filo. A mí me gustaba eso porque era un tipo que conseguía o que quería.

-¿Le gustaría ser una especie de caudillo como él?
-¿Por qué no? A lo mejor con distinta forma de ser, porque yo soy de no confrontar y esa es una diferencia, a él le gustaba confrontar y yo de buscar consensos.

-Y el caucetero es de armas tomar, de salir a la calle ¿Le teme usted a eso?
-No. Yo al municipio llegué en diciembre y en enero tenía una manifestación por la estafa de las casas y me la ligué bien de arriba, cada vez que venía el gobernador había una. Hasta que un día me calenté y dije basta y empecé a construir la propia estructura y a confrontar de igual a igual con ellos. El Emilio los mandaba cuando sabía que iba a venir el gobernador, armaba la noche antes una reunión y yo me enteraba porque tenía gente adentro. Un día lo enfrenté con los jóvenes nuestros y llegamos a chocar en una oportunidad y no vinieron nunca más.

-Eso es peligroso porque está al borde de convertirse en una batalla campal...
-Era difícil, yo ya estaba jugado, era como que me había superado, me hacían la vida imposible, y tomé la decisión y me fue bien.

-¿Y en Casa de Gobierno qué le decían?
-Me decían mirá, tranquilo, hasta que tomé la decisión y yo en ese momento yo no quería molestar más en Casa de Gobierno, parecía como un niño que me pegaban e iba a poner las quejas. Entonces le di un corte. Fue un parto el primer año y medio, y después a luchar con los concejales acá pero salí a flote, me hicieron denuncias estúpidas en los dos primeros años.

-Pero usted sabía a qué se exponía cuando fue candidato ¿no?
-Sí, pero yo venía con experiencia como presidente del Concejo, lo manejamos muy bien.

-¿Le cambió la vida ser intendente?
-Creo que no, no quiero que me cambie. Quiero seguir siendo igual con la misma humidad que traje. Yo salgo sin custodia donde quiero y no tengo problema con nadie, me he ganado el respeto hasta de los pibes que son jodidos, porque yo respeto a la juventud, camino, voy a la cancha, me expongo sin problemas.

-¿Qué cosas lo desvelan para hacer en Caucete antes de irse?
-Achicar el déficit habitacional del departamento para mí es una asignatura pendiente. Es de 2.500 viviendas y nunca se superó desde el terremoto del '77, con viviendas del IPV a través del Plan Federal, de los gremios, de las cooperativas, módulos de emergencia, entre 700 y 1.000 viviendas económicas con inversores privados, y hemos planteado una escuela de manejo para la comuna y la provincia.

-Qué hará en 2015, ya no podrá ser reelecto…
-No tengo problema en volver a ser concejal, secretario del municipio o lo que sea, pero diputado no porque no me gusta.

El dato
Elizondo es devoto de San Expedito y seguidor de la Difunta Correa, es muy religioso y hasta fue cursillista cuando era joven. “Eso te ayuda a desprenderte de lo material y no confrontar con nadie. Pero nunca pensé en ser cura”, asegura, quien está casado con Alicia Quiroga y tiene 3 hijos de entre 18 y 12 años. 

Ficha personal

Nombre: Juan Ramón Elizondo (“Juan era el padre de mi papá y Ramón el de mi mamá”).
Apodo: “No tengo ninguno”.
Edad: 46 años.
Una comida: el asado.
Un libro: “no leo libros, muchas noticias en el periódico”.
Hincha: “soy fanático de Boca Juniors y de San Martín”.
Hobby: “la música, por ahí guitarreo, estuve muchos años ligado al dúo Sisterna-Peralta. Primero yo era muy niño y era su chofer y luego como una especie de manager, estuve con ellos 20 y pico de años”.

 

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