TINTA ROSA

No sos vos, soy yo

Frase famosa si las hay y además con tanto éxito que hasta una película se llama así, sin embargo cuando aparece en tu vida es “¡una m.......!”. Por Gema Gamboa.
martes, 01 de mayo de 2012 · 10:49
Frase famosa si las hay y además con tanto éxito que hasta una película se llama así, sin embargo cuando aparece en tu vida es “¡una mierdaaaa!”.

Y tristemente tiene éxito (digo, te ayuda a zafar,) en todos los aspectos de la vida: la que mas jode es la que se utiliza en una relación de pareja, esa sí que jode…cuando menos lo esperas “paff” te dejan pintada al oleo con la frasecita del orto, pero claro que como suena tiernamente diplomática vos te quedas en blanco. Y para colmo hay quien te la disfraza y te hunde más diciéndote  que ya no es lo mismo, que todo cambio, que te quieren, si claro, pero no como antes…pregunto ¿cómo mierda me querías antes? ¿Acaso antes me querías de una forma más grande, más baja, más gorda, más delgada, más divertida, más seria…? ¡Claro que no me podes querer como antes, porque ni vos ni yo somos como antes! Hace 15 ó 12 ó 4 años atrás éramos distintos los dos y bla,  bla , bla, (ni te cuento si durante esos años fuimos madres, eso sería un capítulo aparte). Las relaciones cambian ¡a ver si te enteras! Y cuando uno quiere, quiere con todo, con todo, eso implica lo bueno y lo malo, lo difícil y lo fácil, las risas y el llanto ¡todo! Pero tenés tan pocos huevos que decís, para no sentir culpa: “no sos vos… soy yo, no sé qué me pasa…”. Y yo te digo en dos minutos que mierda te pasa: aparecieron las diferencias, eso pasa…, se terminó el idilio para dejar paso a lo real y como eso cuesta, claro es preferible decir ya no te quiero como antes, en vez de decir: “ya no te quiero más”.

Para que todos se enteren de una puta vez: las mujeres (bueno se de hombres también ¿eh?) hacemos mil y una estupidez tratando de que nos quieran como antes, tratando de que no se pierda todo lo construido, tratando de hacer hasta lo imposible con tal de ser aquella de hace años atrás, repitiendo una y otra vez: arreglemos esto, voy a cambiar, decime ¿qué querés que haga?, continuando desesperadamente con las soluciones a todo lo planteado anteriormente y auto contestándonos (y lo peor es que lo hacemos en voz alta) a las preguntas que la otra persona no contesta y que no va a contestar. Pues bien, ¡chicas/os es al pedo! he a aquí el primer y gran error, lo que se fue, se fue… no hay marcha atrás, entonces, como se que muchas/os pasamos por esta situación alguna vez les recomiendo, y no porque yo lo haga, (yo no tengo mucho autocontrol la verdad) que, frente a un momento así: respiren profuuuuundamente, eviten hacer cualquier comentario desafortunado,  eviten tener cualquier objeto contundente en las manos, relojeen el entorno, eviten estar cerca de cualquier elemento que sea fácil de manipular  y o arrojar por el aire, con mucho, pero muchísimo esfuerzo (lo sé, cuesta pero se puede) esbocen una leve sonrisa, casi maternal diría yo, traten de ordenar las emociones, de callar las voces de nuestro cerebro, sigan con respiración profunda y relajada, sosténganle la mirada al otro (si no te la aguanta que te quede claro que es porque hay, ya en puerta, otra cosa más interesante, pero que no te joda…bueno que te joda después cuando ya no esté), bajá, pero no mucho la cabeza y con mucha tranquilidad camina hacia la puerta (si la situación es en tu casa, si es en un lugar público sólo retrocede lentamente ), acto seguido, si la otra persona está hablando trata de escuchar hasta que termine, acto seguido contrae bien el diafragma y, simplemente y en el tono que mejor te haga sentir decile (señalando la puerta o mostrándole el camino): “ES MOMENTO DE QUE TE VAYAS A LA RE PUTA MADRE QUE TE RE MIL PARIO”.

Alguien me dijo una vez: “si amas a alguien déjalo ir, si vuelve vete tú para que ese/a hijo de puta sepa lo que se siente” y llamame que esta noche en casa hay papas fritas, helado, una peli de Richard Gere y pañuelos de sobra.

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