Una donación increíble

El auto fantástico

El ex funcionario de la municipalidad de Caucete, Silvio Ramón Ibáñez, quien protagonizó dos accidentes de tránsito siendo funcionario –en uno murió una beba-, ahora hizo la donación más lujosa que se registre en San Expedito. La historia de un hombre que siempre da que hablar. Por Gustavo Martínez.
domingo, 29 de abril de 2012 · 10:35

Por Gustavo Martínez
gmartinezpuga@tiempodesanjuan.com

Al automóvil color negro, con vidrios polarizados, llantas deportivas, cubiertas perfil bajo y reluciente pese a estar en medio del desierto de Bermejo, trae a la memoria inmediatamente la imagen de la famosa serie televisiva de los ´80 “Kit, el Auto Fantástico” que respondía a los llamados de su conductor  -David Hasselhoff, interpretando por el actor Michael Knight- a través de un reloj que tenía en su mano. Difícilmente este Chevrolet Astra modelo 2009 pueda hacer como el Pontiac de la televisión y salir por sí solo de la parte trasera de la capilla del santuario de San Expedito, en Caucete, ante el llamado a la distancia de Silvio Ibáñez, el polémico ex funcionario de la municipalidad de Caucete que lo donó para que lo rifen y con el dinero recaudado puedan ampliar el templo.

La imagen imponente de ese auto en el humilde santuario enclavado en los arenales cauceteros no pasó desapercibida por los miles de fieles que el último fin de semana participaron de la peregrinación en homenaje al Patrono de las causas justas y urgentes. Pero tampoco el nombre del donante pasó desapercibida en la parte trasera del vehículo. Es que el nombre de Silvio Ibáñez está en la memoria de todos los habitantes de ese departamento, un profesor que pasó por la vida política ligado a escándalos.

Ibáñez fue escueto al explicar el motivo de semejante donación a San Expedito: “Me salió bien un negocio”, es lo que alcanzó a decirle a los medios. Pero ese auto acarrea parte de la polémica historia de su dueño: es que en ese vehículo, en abril del año pasado, Ibáñez conducía con cuatro veces más de alcohol en la sangre que lo permitido y atropelló a una carretela con personas que, afortunadamente, salieron ilesas y no corrieron con la misma suerte del choque que Ibáñez protagonizó el 21 de mayo de 2007, en el que murió una beba de 6 meses. En esa oportunidad, Ibáñez conducía un Renault Kangoo que impactó a un hombre en bicicleta, quien llevaba a su nieta en brazos. Un juez absolvió a Ibáñez de ese homicidio culposo y encontró culpable al abuelo de la beba.

En esos días Ibáñez era secretario del Concejo Deliberante y se armó un gran revuelo en el municipio porque dos días antes Ibáñez había sido demorado en la Seccional Novena por conducir en estado de ebriedad.

La polémica siguió a Ibáñez a sol y sombra. En esos días del 2007 lo echaron del cargo político. Pero después Juan Elizondo, quien ya era intendente de Caucete, lo nombró como Secretario de Obras.

El nombramiento fue muy resistido públicamente porque Ibáñez arrastraba por esos días una condena de 3 años de prisión en suspenso dictada en 1995 en la Justicia de San Luis por robos reiterados y asociación ilícita. Además, tenía una condena similar de 1998 en la Justicia Federal de San Juan por robos de alambres en Sarmiento, según fuentes judiciales. Y tenía otra causa penal por presunto hurto y otra por amenazas.

Pero nada de eso impidió que Ibáñez siguiera siendo funcionario hasta que el intendente Elizondo decidiera sacarlo del cargo al comienzo de su segunda gestión. Desde entonces había desaparecido del tapete público. Pero ahora volvió a meterse en las mentes de los cauceteros  con la donación de un auto que carga con parte de su polémica historia al volante.

 

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