revolución en el soñando

Nació una estrella

Juan Cruz Rufino fue la estrella de la primera noche del Soñando por Cantar, el programa de mayor rating de la televisión argentina. Conocé al pequeño de 12 años que dio cátedra de música, baile y carisma.
sábado, 28 de abril de 2012 · 11:31

Un Juan Cruz eufórico intentaba caer de la realidad que vivió, junto a su padrino Javier Parrales, minutos después de bajar del escenario de Soñando por Cantar, el programa de Ideas del Sur que revolucionó a la provincia el jueves a la noche y en el que el pibe rawsino acaparó la atención. Había pasado el momento más importante de su corta vida, venía de ser ovacionado por Oscar Mediavilla, Patricia Sosa, Valeria Linch y Alejandro Lerner. No paraba de decirle a los presentes, “¿viste lo que pasó ahí arriba?”, mientras se frotaba la cabeza con ambas manos y aún el estadio Aldo Cantoni colmado de almas lo ovacionaba.
El pequeño de 12 años iba y venía entre las escalinatas de la parte trasera del escenario, se sacaba fotos con cuanta persona se las pedía. Un momento tan importante no había afectado su inocencia y alegría, le hacía chistes a su padrino, Javier Parrales, quien tampoco podía terminar de caer en la emoción de la experiencia vivida.
Juan Cruz se crio en Rawson, en la Villa Barón, detrás de la ex cooperativa El Cerrillo. Su familia está compuesta por su papá Alfredo (jubilado de la Policía), su mamá Ana (ama de casa), sus hermanos Alfredo (un policía de 28 años), Caren (estudiante de Administración Pública, de 23 años) y Johana (tiene 22 años y estudia para Maestra Diferencial).
Juan Cruz empezó su vocación con la guitarra por curiosidad y picardía a los 9 años. Su papá, Alfredo, le prohibió jugar con una guitarra que había heredado de su abuelo. “Yo quería saber qué se sentía tocar, así que cuando no estaba mi papá sacaba la guitarra del ropero y me ponía a aprender los sonidos de oído, y cuando me daba cuenta que él volvía, me iba corriendo a guardarla para que no se diera cuenta que la había sacado”.
A pesar de su corta edad, decidió que su vocación era la de ser músico. Se lo transmitió a su familia, quienes lo apoyaron en todo momento y lo mandaron a estudiar guitarra con el dúo Díaz Heredia. Además, en ese momento exigió que Javier Parrales sea su padrino artístico, un músico amigo de la familia con el que el pequeño estrechó un lazo de relación tan estrecho que Parrales llegó a ser como de familia.
Su primera presentación fue a los 10 años, en la parrilla Don Paolo. “Fue mi primera vez en un escenario. ¡No lo podía creer!... hasta me pagaron 500 pesos en la presentación”, comentó contento Juan Cruz.
Actualmente estudia en el turno tarde del Colegio Nacional de Rawson, desea unirse a una agrupación gaucha para alimentar su pasión por el folclore y toda su cultura. “Ahora no pude asistir a la Cabalgata de la Difunta, pero tengo pensado ir a la Cabalgata de los Niños que se va a realizar en septiembre, siempre y cuando alguna agrupación me acepte”, comentó el pequeño.
La fascinación por el gauchaje comenzó desde muy pequeño. “Desde los 3 años bailo folclore, lo dejé a los 9 porque empecé a cantar, pero quiero seguir  aprendiendo y convertirme en un buen bailarín… además, me encanta estar en las peñas y cabalgatas junto a mi familia”, explicó Juan Cruz.
Por el momento la estrella en ascenso prefiere disfrutar de su niñez y adquirir nuevos conocimientos para ser, el día de mañana, un gran cantante y bailarín. Desde hace un año graba un demo con siete temas folclóricos y espera terminarlo antes que termine el 2012.
 “No me quiero agrandar ni nada de eso… sé que esa actitud no me llevará a nada y no representa quién soy en realidad. Prometo que trabajaré muy duro, así me gano mi lugar en el mundo artístico”, finalizó el joven Rufino, el niño con luz propia que se echó al bolsillo al programa más visto de la tele argentina.

 

Comentarios