Íntimamente - Ariel Sampaolesi

“Siempre llevo un tambor de emergencia por si hay que tocar”

Viajar a África no es nada difícil, acá te presentamos la faceta oculta del actor sanjuanino que con sólo tocar tambores te transporta a los orígenes de este instrumento en el continente africano. En esta nota, habla sobre cómo surgió todo y cómo esa actividad le cambió la vida.
jueves, 09 de febrero de 2012 · 08:20

Si querés escuchar a Eloge Oulaiuno, percusionista reconocido en el mundo, en San Juan hay una persona que lo imita y lo hace muy bien. Este es el caso del actor Ariel Sampaolesi, quien desde hace varios años se junta con sus amigos para pasar horas tocando tambores y, de vez en cuando, lo acompaña con una canción interpretada por él. “Una de las cosas que disfruto es tocar tambores con mis amigos y también acompañar con el canto. Ninguno sabe tocar muy bien los tambores, pero lo disfrutamos igual y pasamos muchas horas haciendo eso. Me relaja mucho y me transporta hacia otros lugares”, explica.

Él no sabe si lo hace bien o mal, pero de que lo disfruta está seguro. Al sonido de los tambores le suma la interpretación de alguna canción que, a veces, es inventada por él y su grupo de amigos. “Tocar tambores lo tomo desde un lugar más lúdico y de juego, juntarse con amigos bajo una luna llena y con una fogata de por medio. Aunque me hubiese gustado saber tocar bien un instrumento. Y el tema del canto es una situación re frustrada, me hubiese encantado ser estrella pop (risas)”, dice.

Tocar tambores fue lo primero que hizo en teatro cuando comenzó con la murga, pero después se volcó a la parte teatral con profundidad y abandonó esa faceta. Luego de varios años volvió a retomar su pasión por los tambores. De hecho, cuenta que en el baúl de su auto lleva uno de emergencia por si hay que tocar en algún lugar: “Es re fuerte lo del tambor, es como un ritual. La verdad que es muy loco lo que sucede, llega un   momento en el que ya no tenés más conciencia del cuerpo ni de las manos y de cómo estas tocando y sólo pensas en el sonido. Espero hacerlo toda la vida”.

Cuenta que tuvo lugares locos en los que tocó este instrumento: “Un 1°de agosto hicieron una ceremonia en los esteros de Zonda, fue el día de la celebración en honor a la Pachamama. Hicimos una Corpachada, un hueco donde se entierran productos de la tierra. Ahí, hicimos una tamboreada muy larga, estuvo increíble. Otro lugar donde también me tocó tocar, en el que me dio un poco de vergüenza porque había mucha gente, fue en un pueblo llamado Belén, en Catamarca. Ese es uno de los centros ceremoniales indígenas que se llama Shincal, lugar sagrado, con una energía muy fuerte, donde los 21 de Junio se hace una ceremonia. Allí se prende un fuego y comienza la tamboreada, es un ritual interesante y súper lindo”, cuenta Ariel sobre sus experiencias.

Esta es la actividad que Ariel Sampaolesi desarrolla fuera del Museo José Amado Conte Grand y de las salas de teatro. En sus tiempos libres, el actor deja de lado el libreto para dedicarle horas al tambor y a los ritmos africanos.

Sobre gustos

Comida: Rollo moderno.

Libro: “El túnel”, de Ernesto Sábato.

Cantante: Liliana Herrero y Mercedes Sosa.

Comentarios