A más de 3 meses

La tragedia no tiene fin

El accidente ocurrido en la Quebrada de las Burras el 14 de octubre último dejó 4 obreros muertos y 29 heridos. Las víctimas esperan asistencia económica y médica. Legalmente, recién ahora empezaron a investigar.
miércoles, 08 de febrero de 2012 · 09:44

Por Gustavo Martínez
gmartinezpuga@tiempodesanjuan.com

Marcelo Cortez (39) no sólo aún tiene en su rodilla izquierda y en la cadera las consecuencias físicas de haber bajado la Quebrada de las Burras en un micro sin frenos que terminó incrustado en un barranco después de recorrer más de 10 kilómetros, sino que esa tragedia arruinó para siempre su vida y la de toda su familia. Es que son 11 los Cortez involucrados en esa tragedia que le costó la vida a 4 personas, entre ellas su padre, su hermano mayor, uno de los choferes y otro obrero. Además de los 29 heridos. Pero para esta humilde familia constructores de gaviones, lo que comúnmente se conoce como “defensas de piedras y alambre” para contener derrumbes y causes de ríos, la tragedia sigue sucediendo: es que aún no les pagan por el trabajo que había hecho al momento del accidente; tampoco recibieron el dinero del seguro de vida por el fallecimiento del padre y del hermano mayor; y luchan para que la Aseguradora de Riesgos de Trabajo le realicen la cobertura médica necesaria. Por aún es la situación del chofer sobreviviente de la empresa Gallardo, quien no era un trabajador registrado y se quedó sin trabajo y sin asistencia médica.

Legalmente, la tragedia recién empezó a investigarse el 20 de enero, cuando la subsecretaría de Trabajo empezó a mover el expediente nuevamente, al producirse el recambio de autoridades –Roberto Correa Sbry reemplazó a Luis Salcedo Garay-. La única acción que habían hecho las anteriores autoridades, a través de la Policía de Trabajo, fue una visita a la empresa Ecotrans, empleadora de los obreros que realizaban una obra eléctrica en Puchuzum, Calingasta, el 18 de noviembre del 2001, más de un mes después de la tragedia. La empresa le pidió “un plazo” para informar la situación de los trabajadora, simplemente si estaban o no en blanco, si tenían o no ART, argumentando “que el responsable de Higiene y Trabajo se ausentó del país”. Desde entonces, la subsecretaría de Trabajo había guardado el caso hasta ahora.

La función de la subsecretaría de Trabajo es averiguar si los empleadores cumplían o no con las leyes de seguridad e higiene laboral. Y luego informar a la superintendencia de ART para que controle a la ART del empleador. En caso de no cumplir con eso, la subscretaría de Trabajo puede aplicar una multa que va de los 27.000 a los 160.000 pesos, según está fijado en el régimen de sanciones del Pacto Federal de Trabajo.

De acuerdo a la información que manejaba la subsecretaría de Trabajo, los tres obreros fallecidos de Ecotrans tenían un seguro de vida contratado el 3 de octubre del 2011, 11 días antes de la tragedia. Pero esa empresa no informó sobre la situación legal del resto de los trabajadores. Por el lado del transporte Gallardo, los dos choferes –el fallecido y el sobreviviente- estaban en negro. Además, el micro no tenía la revisión técnica obligatoria y estaba a nombre de la empresa de micros La Positiva porque había sido adquirido por Gallardo el mismo día que ocurrió la tragedia.

Por otro lado, la justicia es quien debe investigar si hubo o no delito penal en el accidente. El caso lo lleva el Cuarto Juzgado Correccional, a cargo de Silvia Peña de Sansó. Desde allí aún no pidieron informes a la subsecretaría de Trabajo ni citaron a declarar a las víctimas. Lo que demuestra que la causa tuvo muy poco movimiento desde el 14 de octubre del 2011.

La tragedia de los obreros fue el peor de los accidentes de los últimos tiempos. Las víctimas fatales fueron Luis Miguel Palma, chofer del micro; y los obreros de la construcción Miguel Angel Alvarez; Segundo Alejandro Cortez; Pascual Amado Bazán. Todos ellos domiciliados en Chimbas, la mayoría en la Villa Unión.

Espantoso

“Todavía me acuerdo de todo. Al micro se le había roto el acelerador. Lo arreglaron dos mécanicos que anduvieron un tramo y se cambiaron de vehículo. Cuando bajábamos la Quebrada de las Burras, el motor se paró y el micro se quedó sin frenos. Anduvimos como 10 kilómetros descontrolados. Hubo partes que el micro iba en dos ruedas. Mis hermanos pedían abrir las puertas para tirarse. Yo calculo que íbamos a más de 180 kilómetros por hora. Y, cuando pasamos el cruce de las rutas 436 y la 149, impactamos contra la arena y todos los asientos se amontaron como si nada en la trompa del micro. Había una rueda de auxilio suelta que fue la que provocó la mayoría de los golpes. Luego vi que mi papá estaba muerto. A mi hermano lo saqué con vida pero no resistió”. El terrible relato es de Marcelo Cortez, quien vivió la tragedia en carne y hueso.

“Estábamos todos en negro. Nos hicieron firmar por un seguro de vida, nada más. Encima, la noche que enterramos a mi papá –Segundo Cortez- y a mi hermano –Pascual Bazán-, vino Bernardini, el dueño de Ecotrans, a decirnos que teníamos que ir a terminar el trabajo”, cuenta Marcelo Cortez.

Según el sobreviviente, ahora están cobrando 2.300 pesos mensuales de la ART, pero la empresa Ecotrans nunca les pagó el trabajo que habían hecho: “Teníamos que hacer 723 metros lineales de un gavión. Eso eran 130.000 pesos. Al momento del accidente ya habíamos hecho cerca del 70 por ciento de la obra. Y eso nunca no los pagaron”.

Ahora Marcelo Cortes, otro hermano sobreviviente y sus sobrinos y primos involucrados, están sin poder trabajar por la consecuencia de las lesiones. Luchan para que las ART les haga el tratamiento necesario, porque a muchos ya les empezaron a dar de alta siendo que todavía sienten dolores físicos. Y esperan una pronta resolución de las instituciones para que se haga justicia.

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