marketing y comunicación

Desgracia dos

Un análisis sobre el tratamiento de los medios nacionales sobre la tragedia de Once. Las especulaciones periodísticas, la empresaria y la política. Por Daniel Soler.
domingo, 26 de febrero de 2012 · 10:27

Mi nota, otra, la tenía a la mitad el miércoles a las 8 y pico de la mañana.
Ahí me enteré de la primera desgracia,  en principio sonó a exageración porteña. El jueves a las 4 de la mañana con 50 muertos y más de 600 heridos era duelo nacional.
Semejante tragedia, testimonios desgarradores, dolor inabarcable, país con ojos rojos mirando estupefacto que todavía hay personas desaparecidas.
Ahí nomás, y en menos de 24 horas sobre las angustias vivas de familiares de los muertos, sobre los cadáveres tibios, vi la segunda desgracia: la especulación.

La periodística

La corporación editorial del Grupo Clarín permitió con sus diarios  descomponer una oración entera en 3 tapas: con CLARIN dijo “Tragedia anunciada”, con Olé  “Así vivimos así morimos”, con el diario Muy sentenció “Que se hagan cargo”.

El diario Olé, líder en el segmento de diarios deportivos, desplazó estilo, fidelidad, confianza de sus lectores, para hacer la gambeta editorial del año y que por mandato corporativo estructuró con una foto desgarradora de medio cuerpo colgado a consecuencia del accidente. Su competencia directa, el reformulado diario también deportivo Libre, de la editorial PERFIL, demostró que sí habían noticias específicas, que se podía avanzar sin especulaciones y hablando de deportes.

Usted esperaba la novela de Falcioni vs. plantel de Boca, o si Cavenaghi continuaba en River y si Basile le encuentra la vuelta a Racing, o si Mónaco y Nalbandian se toreaban en declaraciones. Eso estaba, pero antes, la oportunidad de una tapa para un desafío corporativo. Una sentencia, una bajada de línea política, una provocación de engrane futbolero, “Así vivimos así morimos”,  una opinión tribunera al inconsciente, básica psicología inversa, que busca la reacción contraria de la hinchada, como cuando gritan  “Somos unos muertos” manipulando el humor y el seguro pedido para cambios de técnicos y jugadores.

Un  reconocido periodista local afirma “esa tapa es la grosería de los cuervos”, “perdieron el manual”.

Lo cierto es que la tapa catástrofe de Olé no registra antecedentes. En su portada posee una explicación forzada del por qué y en su interior, en pag.2 y 3, posee desgarradoras imágenes y una nota editorial sin datos significativos ni distintos para sus lectores, el resto, fue el diario habitual. Para este número alteraron su isologo para calarle una frase “Compartimos el dolor” acentuando el tono trágico de la edición;  diseño y frase que hubiera sido por sí sólo suficiente para un diario deportivo, sólo con ese gesto,  podría haber evitado semejante tapa y permanecer en sintonía con sus lectores y el duelo nacional. Podrían también haber aplicado una cinta o franja negra en un vértice como sí ocurrió antes, incluso hasta con algunas señales televisivas, sin embargo pareciera que  la oportunidad  de enfrentar al Gobierno con todo lo que tienen fue más importante.

Uno espera de Olé, que se oponga, investigue, difunda, diga, denuncie todos los aspectos de este Gobierno respecto al deporte, o el fútbol para todos, y de hecho así fue hasta el jueves, pero ir más allá en su pelea corporativa, da la sensación que es manosear la confianza del lector, y quizá peor, que 50 muertos también sirven a su estrategia empresaria.

Los editores de Olé no tuvieron para su tapa mayor desafío que los editores sanjuaninos de Diario de Cuyo y Diario El Zonda, que en casa tenían “La” fiesta mientras el país lloraba. Fue una realidad, la fiesta no se suspendió y la catástrofe empezó el día. Cumplieron. Con criterios distintos evidenciaron en sus ediciones de papel con amplia cobertura los extremos distintos en la realidad del día, privilegiando los acontecimientos locales como es habitual.

La empresaria

Otra vez la especulación, esta vez de la empresa de trenes TBA.

El “no comments”, es la frase inventada más inteligente cuando no hay una estrategia comunicacional para afrontar la crisis. Hay que seguir un proceso honesto, humano, cierto, de contención sincero, de invertir todo en ayudar a las víctimas y frente a cualquier otra requisitoria; se está investigando, estamos recibiendo información, todo lo demás es innecesario porque hay demasiado dolor para escuchar cifras, demasiada bronca para escuchar proceso técnicos, demasiados muertos para justificar eficiencias.

Uno de los ingenieros a cargo, mientras seguían sacando cuerpos de los hierros retorcidos, intentó explicar que la empresa era la que más había invertido comparativamente con otras subsidiarias, que ese tren tenía mantenimiento correcto, e intentó el implante de la falla humana.

Poco presentable.

La política

“Si pasaba ayer, no era tan grave”.

Difícil situación la del secretario de Transporte de la Nación, Juan Pablo Schiavi, peor resuelta en su desgraciada especulación.

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