El tamaño sí importa

Cirugías íntimas: las sanjuaninas se animan más que los varones

Las cirugías estéticas llegan hasta lugares insospechados. Esta vez, hacia el sur del cuerpo humano. Por salud o por estética los sanjuaninos se someten a operaciones peneanas o de rejuvenecimiento vaginal. Las mujeres son las más decididas.
martes, 21 de febrero de 2012 · 08:49

Por Ernestina Muñoz
Canal 13 San Juan

Elongación, engrosamiento, implante peneano y rejuvenecimiento vaginal son las respuestas que ha dado la medicina a los temores e inseguridades de las personas en cuanto a su vida sexual. La vida social de las personas parece haberse “sexificado” y con el protagonismo, vienen los tabús y miedos. Los sanjuaninos no escapan a esa realidad y se someten a cirugías en sus miembros sexuales, pero las mujeres son las que más se animan según dijeron los médicos consultados por Tiempo de San Juan.

Por año unas 15 mujeres consultan al cirujano Gonzalo Campos por rejuvenecimiento vaginal, aunque la especialidad del profesional sea otra. “De esas consultas, un 20% decide pasar al quirófano”, dijo el médico. “Lo que las mujeres quieren es sentir la estrechez vaginal durante las relaciones sexuales para tener mejor sensibilidad. El rejuvenecimiento es una técnica que consiste en la reducción de tejidos de labios mayores o menores, se recortan. O bien se puede reconstruir tejidos himeneales (como restaurar la virginidad). Esto tiene muy buenos resultados al principio pero estas prácticas quedan obsoletas después de dos “usos”, por decirlo así”, dijo Campos.
Las edades de las pacientes son variadas pero todos los casos son de mujeres que han parido más de una vez y que quieren recuperar lo que perdieron en un quirófano. “Ocurre que después de los partos, la complacencia vaginal va decreciendo. Para la extracción de los bebés, los médicos realizan intervenciones que desgarran los genitales femeninos”. Los costos van desde los 3.000 a 10.000 dólares en general. La cirugía depende de equipamiento utilizado, las hay con láser o en la forma más tradicional de bisturí.

Siguiendo una tendencia general, las sanjuaninas se animan más que los varones a las cirugías íntimas. Ellos se preocupan más por la caída de cabello y luego por el tamaño de su pene, según el especialista. Y para los médicos es incluso más sencillo operar a mujeres porque se circunscribe el área externa de los genitales y no se compromete la funcionalidad del aparato reproductor. En el caso de un implante peneano en hombres, el cirujano ingresa al quirófano con un urólogo especializado o bien es este último el que opera.

Hay diversas técnicas para mejorar la autoimagen de los sanjuaninos. El implante es la última opción. “Es cuando se han agotado las vías alternativas previas”, dijo Campos. Uno de los métodos pedidos es el engrosamiento del pene que consiste en la inyección de grasa del propio cuerpo en el miembro viril para mejorar la turgencia y el diámetro. “Pero no da resultados buenos porque el cuerpo reabsorbe esa adiposidad y desaparece el efecto a los 2 ó 3 meses”, contó el cirujano.

Otra opción es la elongación peneana que se basa en cortar el ligamento suspensorio para que la pendencia del pene sea mayor. “Es más engorrosa y no da buenos resultados, se prolonga la extensión en 3 cm. a lo sumo y uno de los riesgos es la pérdida de la capacidad para mantener erecciones. Generalmente se hace en los grandes centros urbanos”, contó Gonzalo Campos.

El caso del implante de pene se realizar tras agotar las instancias de tratamiento previo y queda en manos de los urólogos. El doctor Marcelo Zalazar contó a Tiempo de San Juan que se da más en los casos de impotencia orgánica o diabética o en pacientes hipoténsicos. El caso que le tocó atender fue de un policía que recibió un impacto de bala en la columna y quedó hemipléjico. “Para poder llevar una vida sexual plena se le implantó un reservorio con líquido y con una válvula que se va apretando para sostener una erección. Cuesta 9.000 dólares la cirugía y no es muy frecuente aunque lo cubre el sistema médico”, dijo el profesional.

Este tipo de intervenciones son las más requeridas en el consultorio de Zalazar.  “Un 15% de todas las consultas tienen que ver con disfunciones, pero sigue siendo un tema tabú. Sin embargo, cuando el paciente está decidido no es necesario mayor apoyo desde lo psicológico. Sí es obligatorio cuando el implante es por una cambio de sexo. Tampoco es que cualquiera puede obtener un implante peneano porque sí”, aclaró.

El material del miembro implantado es de silicona, similar al mamario pero rígido. Al respecto el doctor Gonzalo Campos aclaró que “hay que diseñarle un envase cuidado para que tenga una buena cobertura y no se cruce. Hay distintos tamaños y perfiles, según el autor.

Otra intervención pedida en la zona íntima es la de una prótesis para la incontinencia urinaria. Consiste en un esfínter artificial que sirve como cierre de la vejiga. Es una especie de válvula que va alrededor de la bolsa escrotal o en los labios de la vulva femenina. Es ambulatorio, por lo que ha sido más requerido en este caso también por mujeres que por varones, según dijo Zalazar.

Los riesgos son los similares a cualquier intervención electiva, es decir, que no depende de urgencia. Por ello tienden a ser menos graves ya que disponen de un amplio margen de tiempo para evaluar complicaciones. Sin embargo, la mayoría de los profesionales consultados acordaron en que el impacto de estas intervenciones es mayor en la psiquis del paciente que en los resultados objetivos. De allí la satisfacción del paciente por el éxito en su calidad de vida tras las operaciones.

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