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Infamatina

¿Qué se despertó en el Famatina para poner semáforos amarillos a la minería en el país?
lunes, 13 de febrero de 2012 · 08:41

 Ansiedad política

“¡Para qué esperar con semejante anuncio!. Hay mas capital político por ganar”, habrán pensado.
Sería Beder Herrera y su gobierno el que rompería con el esquema tradicional en las ganancias de la minería, alcanzando un 30% de participación en las ganancias –según un vocero oficial-, porcentaje inédito y casi a modo de ensayo para un posterior escenario nacional.

De funcionar, crecía en imagen, tiraba por tierra el “símbolo colonial” en el discurso de los antimineros -“ellos se llevan el oro y nosotros quedamos con los espejitos de colores”- y, además, le posibilitaba explicar lo del archivo sobre por qué antes no y ahora sí a la minería.
Estaba envalentonado también, porque los diputados apoyan, 14 de 18 intendentes estaban a favor y porque no había en su tierra clima antiminero.
No calculó que este debate prende fácil en la opinión pública de los centros urbanos y los medios que lo alimentan, ni comprendió que esos medios no necesitan 100.000 personas manifestándose, pues el show se arma con 20 manifestantes cortando la calle y en plano corto.

Con la crisis en la mano, otra vez la ansiedad y la cultura reactiva de la comunicación.
Empezaron a capacitar, informar e instruir al propio funcionariado de las bondades del proyecto y de la minería en general, del curso al micrófono, todos, todos a testimoniar ¿Se hace así?¿Son creíbles todos esos voceros?

Actualmente, Osisko y Gobierno fusionan sus intereses en saturantes páginas de diarios, montañas de folletos y avisos de radio para ofrecer información racional y objetiva, y hasta en carpas militantes en la esquina de la plaza, pero ninguno se anima a firmar esos avisos. ¿Esa es la decisión de comunicar? ¿Hay más para perder? ¿Es más confiable un aviso fantasma que una identificación evidente con el futuro?
 
La barra brava

No hay una sola forma de entender a Famatina y sus consecuencias sin atender la acción de fanáticos situados en el extremo. Idealismo extorsivo que pretende la tierra virgen.
Minoritarios, creciendo en desinteligencias oficiales y empresarias, en motores de agitación porteños y en desinformación generalizada.

Estos fanáticos no tienen vuelta y no debieran ser el target identificable para la construcción del discurso.

¿A quién se le ocurre intentar que un fanático de Boca se haga de River?

Esa opción no existe y todo lo que se intente será inútil.

No hay nada para hacer con un fanático, que evita el diálogo y tiende a retroalimentarse sólo en otros fanáticos, y mucho peor si argumentan desde la violencia. Ellos son paridos por Gaia y de ahí inmaculados voceros de la tierra y usted, que no se anima a tirar ni un papel en la calle pero está a favor de la minería, se transforma en un asesino de futuros.
Con esta polarización tan fuerte la rueda no gira, se frena.

Las barras bravas sólo ocupan una partecita del estadio, el resto puede valorar una buena jugada, puede disfrutar en familia, puede tener alegrías, y puede respetar las voluntarias mayorías, con ellos hay que entablar el diálogo, cierto, atomizando audiencias, identificados, racionales, sistematizando la complejidad de la información técnica.

Por el altavoz del estadio, la Presidenta, ya marcó la agenda a favor de la minería, los murmullos que existen se aquietarían si la voz fuera más clara. Sin embargo, escuchar esas voces permite correctivos para un plan que parece más de fondo y más decidido en la política nacional, único camino de liderazgo para favorecer la actividad con decisión y unificar discursos.
 
Propaganda nazi

Los antimineros más radicalizados se potencian en el “miente, miente que algo quedará”. Hitler también lo hizo, pero ni siquiera a este despreciable ser se le ocurrió cumplir su cometido arrojando toneladas de cianuro al río como nos quieren hacer creer que pretende desde la Presidenta para abajo.
Si usted toma cianuro se muere.

Esto es cierto y una estupidez que yo se lo cuente.

Morder el capuchón de la “Bic”, no es tan grave, pero dónde lo fabrican también necesitan de cianuro en el proceso y nunca supe de un piquete en las fábricas de plástico.
Alguien lo tiene que llevar, manipular, procesar, para garantizarle a usted el plástico para la ansiedad y, con la masticada, sólo una visita al psicólogo, pero ningún problema extra de salud con el capuchón.

En muchos procesos industriales se usa cianuro, pero parce que sólo el de la minería es el malo. No es tan complicado desenmascararlos por burros o tramposos.

El cianuro no se fabrica en Chilecito, es importado, llega al puerto y circula en camiones por la autopista. Se los ve justo atrás del periodista, como escenografía de canal 13 en el momento que habla de las peligrosas rutas catamarqueñas, riojanas o sanjuaninas donde circulan sustancias tóxicas o explosivas.

Hasta este momento, es un hecho que hay muertos aplastados por los camiones que se caen de los puentes mal hechos de la panamericana, pero ninguno por los efectos del cianuro minero.

Propaganda nula

Los gringos son especialistas en manuales corporativos, pero nulos en contactos de comunicación y realidad plena.

En el número 2 de Tiempo de San Juan, escribí una columna que titulé “Hablan” en referencia a la inteligente inclusión en las mineras que operan en San Juan de talentos periodísticos locales.

Con las inclusión de estos, se dinamizó el proceso de comunicación, de interacción con actores locales, de cafés más seguidos, y hasta de complejas comunicaciones que a tiempo y bien dirigidas no ocasionan crisis de ningún tipo. Un paso, aunque los periodistas  se sientan aún de manos atadas.

Osisko no lo hizo.

Hace un par de semanas recién contrato a una consultora para desarrollar un plan de trabajo, casi una locura que semejante emprendimiento no se haya pavimentado en caminos de comunicación y los que llegan tienen veredicto público en la mesa.
Aquí está otro problema del sector me dice un experimentado comunicador “de 4.000 ingenieros que deben haber egresado en los últimos 50 años, sólo Capello, Río Gómez y
Alonso  se animan a ponerse la camiseta. El resto de los profesionales te desea suerte por la calle”. Para este envío de diez importantes fuentes consultadas, nueve aceptaron en la condición del off.
¿Quién habla por Osisko? Un comunicado corporativo, frío y distante que habla de no avanzar sin licencia social, frase que en sangre latinoamericanas se hizo título diciendo “Osisko se va de la Argentina”.

Cómo sigue

¿Sigue? Me repregunta el periodista.

“Este lío fue solo por un par de huecos del diámetro de tu dedo, y de 20 riojanos sentados en la ruta,  imagináte si hablamos de explotación. No hay un liderazgo que lo permita, no hay un vocero nacional de peso, tampoco volumen de empleo ni derrame como en San Juan para salir a la calle, aquí se habla menos de minería que en el Obelisco, hasta ahora, un riojano enojado con la mina ocupa tanto espacio en medios nacionales como el Gobernador.
Esto no se remonta en los medios nacionales, aquí ganó la infamia”.

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