José Antonio Martinazzo

“Cada monedita que ganaba en Europa la invertía acá”

Fue uno de los grandes exponentes del hockey sobre patines. Su talento en la cancha le permitió trabajar en Italia y España durante 15 años. Pero nunca perdió de vista su tierra y su futuro. Con su hermano Daniel crearon la mayor cadena local de artículos deportivos y siguen sumando. José cuenta sus años de gloria y sus mejores recuerdos de la infancia.
miércoles, 01 de febrero de 2012 · 09:23

Por Viviana Pastor
vivipastor@tiempodesanjuan.com

José Martinazzo comienza la charla quejándose de la cantidad de cigarrillos que fuma por día, paquete y medio, aunque aclara que está tratando de dejarlo de a poco. En su juventud no fumó,  es que el tabaco no era compatible con su trabajo de goleador en los equipos europeos de hockey sobre patines.

Esa época de oro le dio la posibilidad de invertir lo que ganaba en Italia y luego en España, en su San Juan natal. Así fue como junto a sus hermanos Daniel y Luis, crearon Martinazzo Deportes, la mayor empresa local de venta de artículos deportivos con 6 locales en marcha y otros dos por abrir: uno en Pocito y otro en el shopping de Wal Mart.

“Siempre tuve la idea de tener mi propio negocio, por eso invertía cada monedita que ganaba en Europa, cada moneda la cuidaba muchísimo y la invertía en San Juan, en el negocio. Siempre tuve la idea de volver y crecer, ser número uno en deportes. Empezamos con 10 empleados y ahora tenemos 135 personas trabajando con nosotros, no es poco. Nos gusta esto y vamos a seguir haciendo cosas así que la planta de empleados seguro se agrandará”, cuenta Martinazzo, quien hasta diciembre fue DT de la selección argentina de hockey sobre patines.

La historia de Martinazzo Deportes empieza en 1974, en un pequeño local sobre calles Laprida y Rawson, donde José y su hermano Valentín empezaron arreglando patines a los niños del club. Más tarde, Luis ingresó a la sociedad y empezaron a vender artículos de hockey. En el ‘77 se le ocurre a José poner un local en Rioja y Laprida, mejorando así el lugar de ventas y agregando otros artículos como conjuntos deportivos y zapatillas, a ese local lo bautizaron con el nombre actual: Martinazzo Deportes. En esa época José viajó a Europa a jugar y Luis se hizo cargo del negocio, pero José mandaba dinero para seguir haciendo inversiones. Daniel, que estaba también jugando fuera del país, se sumó a la sociedad con una inversión.

Los tres hermanos empezaron a engordar el negocio y decidieron comprar un local en la esquina de Rivadavia y Jujuy, donde está actualmente la casa central.

Con un negocio más grande, empezaron a conseguir mejores precios por compras en cantidad. En el ‘93 vuelven de Europa Daniel y José y empezaron a manejar la empresa, mientras que Luis decidió dedicarse a la política –fue intendente de Santa Lucía- y vendió su parte de la sociedad. Los dos hermanos que quedaron al frente empezaron a abrir sucursales: Dos en Rawson, en República del Líbano y España y otra en Villa Krause; una en Patio Alvear, una en el Híper Libertad de San Juan y otra en Híper de Mendoza; otra en la Peatonal y el año pasado inauguraron la ampliación de la casa central.

“Hoy ese salón es único por su confort y cantidad de metros. La gente de Nike, Adidas, Puma, se han quedado asombrados del negocio y nos dijeron que hay pocas casa en Argentina con esta cantidad de metros de exhibición”, cuenta José.

Pero Martinazzo no sólo pensó en sumar metros. De Europa trajo la idea de aplicar un nuevo sistema de ventas en salón: Por impulso, esto significaba dejar de lado el mostrador y darle a la gente la posibilidad de tocar y elegir los productos. “Eso lo vimos en  Europa, poder tocar la zapatilla que uno quiere, fuimos los primeros en hacer esto en San Juan y tuvo un gran impacto, cambiamos el concepto del mostrador y nos dio mucho resultado”, asegura el ex DT.

Otra idea que importaron de Europa fue el tubo de acrílico que va desde el depósito a la sala de ventas por donde baja la mercadería que quiere el cliente. La ventaja es una mejor atención, ya que no tiene que esperar mucho tiempo por sus zapatillas, y no pierde el contacto con el vendedor.

También destaca que en el 2001, cuando por la crisis nacional todos los comercios retiraron el crédito a la gente, Martinazzo Deportes lo mantuvo habilitado en todo momento. José destaca que es el mejor crédito de San Juan, “el más barato” de la plaza, que se entrega a sola firma con DNI.

“Implementamos cosas para dar el mejor servicio. La meta fue siempre fue ser número uno en deportes. Ganamos el Mercurio de Oro y por las encuestas estamos arriba del 40 % del mercado sanjuanino y eso nos reconforta muchísimo. Somos gente que venimos del deporte y nuestro apellido va asociado al deporte”, señala Martinazzo.

Agrega que la provincia ha crecido muchísimo y eso es un incentivo para que la empresa siga apostando.  “Tuve muy buenas ofertas para quedarme en Europa, con buenos cargos en equipos, pero quise volver, por los afectos y porque quiero a la provincia. Seguimos apostando,  creciendo, abriendo más sucursales, significa que acompañamos el crecimiento de la provincia. San Juan está muy bien, hay fuentes de trabajo y dan ganas de seguir invirtiendo”, destaca José.

Como los Campanelli

Los Martinazzo eran como los Campañelli de San Juan, una familia descendiente de italianos, muy numerosa que convocaba a cientos de amigos. “Vivíamos en Laprida y Rawson, había un pasillo largo, nunca me olvido, tenía 7 habitaciones para los costados, un living y atrás una cocina muy grande con un mesón que era inmenso y era la casa de todo el barrio porque venían los amigos de los 8 hijos”, recuerda.

José cuenta que las puertas de la casa jamás se cerraban con llave y los Martinazzo y sus amigos entraban y salían a cualquier hora del día y de la noche, la idea de los padres era que o estaban en el club, el Estudiantil estaba a 50 metros, o estaban en la casa, con esas condiciones no había problemas de llevar a los amigos.

“Las meriendas eran pan con manteca, pan casero de esos enormes que mi mamá cortaba siempre 3 o 4 panes por vez y le poníamos azúcar arriba. El yerbeado lo hacía en una olla y le echaba un paquete de yerba entero porque éramos muchos. Esa era una casa abierta para todo el mundo, mis padres siempre nos inculcaron la alegría”, cuenta. 

De sus padres, José tiene los mejores recuerdos. Su madre, Berta Mattar, además del trabajo que significan ocho hijos, era profesora de manualidades en una escuela de Santa Lucía. A veces, recuerda el hijo, Berta se quedaba hasta las 3 de la mañana lavando ropa, “no había lavarropas automático” y  tenía 7 bolsas de hockey y la ropa de todos sus hijos. “Mi madre era muy católica y cuando era muy chico nos despertaba a mí y a Daniel a las 5 de la mañana para llevarnos a misa a la iglesia del Colegio Don Bosco. ¡Nos pasábamos unos fríos!”, dice.

Su padre, Valentín Martinazzo, era policía ferroviario y viajaba mucho. Falleció joven, a los 57 años. “Estoy muy agradecido de mis padres por la educación que nos dieron, su cuidado. No éramos una familia de dinero ni mucho menos, pero nos cuidaron mucho”, destaca.

Martinazzo fue, hasta el Mundial 2011, director técnico de la Selección Argentina de Hockey sobre patines, que llegó a la final en los últimos dos campeonatos. Renunció a ese cargo en diciembre pasado porque dice que “cumplió un ciclo”.

“Ahora me quiero dedicar a lo mío, tengo 3 niños chicos; y a disfrutar de mi empresa. Mis tiempos libres trato de pasarlos con mis hijos. Me gusta ir al Sirio Libanés con mis amigos a jugar al billar. Soy un tipo simple, me gusta viajar; pero llevo una vida normal, tranquila. No soy una persona que anda buscando nuevas sensaciones, a mis 51 años llevo una vida pacífica”, dice el empresario.