Dicho protagonista es un joven que vende periódicos en la calle para mantener a sus padres, y que es tal su pobreza que tiene unos pantalones relativamente “viejos” que le han quedado cortos al crecer el personaje en su adolescencia mostrando así las “canillas”.
La palabra canillita hoy es habitual en esta región y hace referencia a quienes todos los días –con sol o con lluvia, con calor o con frío- llevan las noticias hasta sus manos.
Tiempo de San Juan saluda a los canillitas en su día como un reconocimiento a un eslabón esencial en la distribución de diarios y revistas el cual es importante para la circulación de las ideas y los debates.