Alma callejera

La historia de vida del “Tatá”

Es conocido en cada punto de la provincia. Fiel compañero de José Luis Gioja y reconocido hincha de Trinidad, aunque en algunas situaciones vistió otra camiseta. En esta nota, la historia del hombre de las mil anécdotas. Por Carla Acosta.
martes, 17 de enero de 2012 · 09:20

Por Carla Acosta
Tiempo de San Juan

A San Juan lo conoce de punta a punta. Viajó junto al club de sus amores hasta la provincia de Jujuy y tuvo el coraje de andar en helicóptero con José Luis Gioja. Tiempo de San Juan te cuenta cómo es la vida de Hugo Horacio Brottier (50), más conocido como el “Tatá”.

Nació con retraso madurativo y con un problema de habla. Pero a la vista está que siempre se trató desenvolver con total normalidad. Habla con cierta dificultad y sólo su entorno puede entenderlo bien. Según su hermana, es muy vivo y bicho, por algo viajó por muchos lugares y solo.

Nunca fue a la escuela porque su mamá Susana Lucero tenía miedo de que se lo quitaran. De grande sólo fue una vez al Hogar Huarpe, pero estuvo apenas una semana. Desde chico siempre anduvo por las calles sanjuaninas.

Toda su vida vivió en su casa de adobe y techo de caña ubicada en Villa Franca. Sus padres y sus tres hermanos componían su familia. Su papá Juan Modesto Brottier era achurero y su mamá, ama de casa. Siempre vivió con humildad, pero feliz. Cuando tenía 13 años, su padre falleció en un accidente de tránsito y tres años más tarde perdió a su mamá. Desde sus 16 años vive con su hermana Ester, quién se encarga de su crianza. No trabaja y vive de una pensión que le otorgó el Gobierno de la Provincia.

Todos los días se levanta a las cinco de la mañana en busca de nuevas historias. Muchas veces acompañando a la familia Gioja en los actos y, otras, alentando a su equipo, el Club Atlético Trinidad. También asiste a otras canchas y es aceptado como uno más, pese a que muchas veces se atreve a desafiar frente a frente con cánticos a los rivales. Siempre se traslada en colectivo, su transporte de todos los días. Tiene carnet de discapacidad y viaja gratis a todas partes.

“Siempre fue callejero. Por ahí no tiene nada que hacer, pero él dice que se va a caminar por ahí. Vive el día a día en su mundo”, cuenta su hermana.

Su fanatismo por Trinidad comenzó gracias a Antonio “El loco” Martín, ex arquero del Club Los Andes. Su familia era fiel seguidora del club de las ardillas y desde chico su papá lo llevó a la cancha. A veces no podía ir, pero “El loco” lo iba a buscar. Se había convertido en cábala. Su hermana Ester cuenta que el arquero lo llevó muchas veces a los viajes a escondidas. Lo subía por la ventana y lo ocultaba debajo de los asientos. Cuando los directivos se daban cuenta, ya era tarde y no podían hacer que se devuelva. Así viajó muchas veces. Pero nunca dejó de seguir al club de sus amores.

Cuentan que  en un momento se cambió de bando: vistió la camiseta de Unión cuando el presidente del club era José Luis Gioja. Pero dejó de ir a Villa Krause cuando el actual gobernador terminó su mandato como dirigente del club. Entonces el “Tatá” volvió a vestir nuevamente los colores del León. Hoy en día acompaña a todos lados al plantel e incluso viajó a Jujuy. Y cuando no puede viajar ese día por algún evento, lo hace al día siguiente. Se sube al colectivo e indica al chofer el lugar y hotel. Así muchas veces los colectiveros tuvieron que desviar el camino para dejarlo al “Tatá” en el lugar indicado.

Su gran referente y amigo es Germán Gigena, a quien le tiene un aprecio muy grande. Tiene varias camisetas y equipos deportivos de Trinidad que le regalaron los jugadores, directivos y cuerpo técnico. Hasta es amigo del ex presidente del club, Alberto Platero. Lo visita muy seguido a su café y comparte desayunos y charlas. Entre ellos existe un cariño muy grande.

También en las canchas es punto blanco para los periodistas, que siempre quieren tener la palabra del “Tatá”. Muchas veces para la radio y otras para la televisión, él siempre es “cholulo”. El periodista Gustavo Toledano es uno de los que lo entrevistó.

El quinto hijo de Gioja
Algunos dicen que el “Tatá” se convirtió en el quinto hijo de Gioja porque en cada lugar está presente junto a él. Anduvo en helicóptero en alguna oportunidad con el gobernador. Para el Día de la Militancia, 17 de octubre, Gioja lo hizo sentir como si fuera uno de su gabinete. Lo sentó junto a todos sus ministros para la videoconferencia con la Presidenta desde el Centro Cívico.

En algunos actos, el “Tata” está de trajecito. También es infaltable en los desfiles y maratones. Una de las cosas que más le gusta hacer es correr. Hasta tuvo muchos trofeos, pero un incendio se los llevó a todos.

Ese fue uno de los peores momentos para el “Tata” y su familia. En el 2003 se les quemó su casa de adobe y techo de caña. El desastre se produjo a causa de un cortocircuito en una de las habitaciones. No quedó nada de lo poco que tenían.

La ayuda no tardó en llegar. El movilero de Radio del Sur, Rodolfo Uriza, fue quien se encargó de buscar ayuda para la familia. Así, los mismos vecinos y todo aquel que se enteraba de la triste situación, aportó su granito de arena.

Durante varios meses estuvieron viviendo en el fondo de la casa sólo con un techo de naylon. Pasaron vientos, fríos y lluvias. Pero la familia siempre estuvo unida y luchando contra la desesperante realidad que les tocaba vivir.

Gioja, semanas antes de las elecciones 2003, prometió que si ganaba como gobernador le construiría la casa al “Tatá”. Así fue que, a los pocos meses los obreros no tardaron en llegar.
La vivienda estuvo lista y la familia se mudó definitivamente para comenzar una nueva vida. El día de la entrega del nuevo techo, el Gobernador estuvo presente junto a su familia. Fue un momento de emoción y llantos.

Hugo siempre fue de estar fuera de su casa, según cuenta su hermana. En un tiempo estuvo instalado en la Terminal de Ómnibus. Pasó varios días, donde dormía sobre los bancos y de vez en cuando se sumaba a los viajes. Tenía muy buena relación con los choferes de los colectivos, y siempre lo invitaban a dar un paseo. Una vez, pasó más de tres días y su hermana lo tuvo que ir a buscar. “No le vaya a quitar la calle porque se muere”, dice Ester. Pero la mayor ausencia en su casa fue cuando una mujer lo engañó y lo llevó a vivir  con ella al Barrio Güemes. Estuvo casi tres meses fuera de su hogar. Su familia estaba desesperada mientras le llegaban rumores sobre la vida que tenía el “Tatá”. “Me contaban que andaba todo sucio, mal vestido, en muy malas condiciones. El problema era que me decían que lo veían, pero yo no lo podía encontrar. Esa mujer se aprovechaba y lo utilizaba para sacarle plata”, cuenta su hermana. Pero finalmente ella pudo dar con su hermano y lo tuvo que traer engañado de vuelta a su casa.

Pasó buenas y malas, pero nunca dejó de ser la persona que es. Pese a que por ahí, según Ester, tiene su carácter y se agarra rabietas. Pero el Tatá es agradable con cualquiera que se le cruce en el camino. Esta es la historia de un hombre que a sus 50 años vive la vida como un niño, feliz y sin problemas.


Dicen del “Tatá”
- Gustavo Toledano (periodista):
“Un personaje muy querido del fútbol sanjuanino. Lo quieren y lo insultan los hinchas, una cosa muy rara que genera. Conoce a todo el periodista y se arrima al micrófono a saludar”.

“Me tocó cubrir a Unión en San Luis y el Tatá viajó con el plantel. El hotel era muy pituco, 4 estrellas y había muchos turistas. De repente, salió de la habitación y corrió intensamente por el pasillo. Al final estaba la pileta y se tiró un clavado. Salió de debajo del agua, sacudiéndose y toda la gente lo miraba (risas)”.

- Alberto Platero  (Ex pte. del Club Trinidad)
“Es una persona de 50 años y afortunadamente parece un chico. Trinidad lo adoptó como un integrante de la familia más. Concentra como cualquier jugador y viaja a todos lados con el plantel”.

“Cuando el club cumplió 30 años, se le entregó una distinción. Nos emocionó mucho verlo llorar. Él decía ´¿para mí, para mí?´ No lo tomamos como una lástima, nos sentimos halagados que él sienta los colores con amor”.

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