Por Carla Acosta
Tiempo de San Juan
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Tiempo de San Juan
A San Juan lo conoce de punta a punta. Viajó junto al club de sus amores hasta la provincia de Jujuy y tuvo el coraje de andar en helicóptero con José Luis Gioja. Tiempo de San Juan te cuenta cómo es la vida de Hugo Horacio Brottier (50), más conocido como el “Tatá”.
El quinto hijo de Gioja
Algunos dicen que el “Tatá” se convirtió en el quinto hijo de Gioja porque en cada lugar está presente junto a él. Anduvo en helicóptero en alguna oportunidad con el gobernador. Para el Día de la Militancia, 17 de octubre, Gioja lo hizo sentir como si fuera uno de su gabinete. Lo sentó junto a todos sus ministros para la videoconferencia con la Presidenta desde el Centro Cívico.
En algunos actos, el “Tata” está de trajecito. También es infaltable en los desfiles y maratones. Una de las cosas que más le gusta hacer es correr. Hasta tuvo muchos trofeos, pero un incendio se los llevó a todos.
Ese fue uno de los peores momentos para el “Tata” y su familia. En el 2003 se les quemó su casa de adobe y techo de caña. El desastre se produjo a causa de un cortocircuito en una de las habitaciones. No quedó nada de lo poco que tenían.
La ayuda no tardó en llegar. El movilero de Radio del Sur, Rodolfo Uriza, fue quien se encargó de buscar ayuda para la familia. Así, los mismos vecinos y todo aquel que se enteraba de la triste situación, aportó su granito de arena.
Durante varios meses estuvieron viviendo en el fondo de la casa sólo con un techo de naylon. Pasaron vientos, fríos y lluvias. Pero la familia siempre estuvo unida y luchando contra la desesperante realidad que les tocaba vivir.
Gioja, semanas antes de las elecciones 2003, prometió que si ganaba como gobernador le construiría la casa al “Tatá”. Así fue que, a los pocos meses los obreros no tardaron en llegar.
La vivienda estuvo lista y la familia se mudó definitivamente para comenzar una nueva vida. El día de la entrega del nuevo techo, el Gobernador estuvo presente junto a su familia. Fue un momento de emoción y llantos.
Hugo siempre fue de estar fuera de su casa, según cuenta su hermana. En un tiempo estuvo instalado en la Terminal de Ómnibus. Pasó varios días, donde dormía sobre los bancos y de vez en cuando se sumaba a los viajes. Tenía muy buena relación con los choferes de los colectivos, y siempre lo invitaban a dar un paseo. Una vez, pasó más de tres días y su hermana lo tuvo que ir a buscar. “No le vaya a quitar la calle porque se muere”, dice Ester. Pero la mayor ausencia en su casa fue cuando una mujer lo engañó y lo llevó a vivir con ella al Barrio Güemes. Estuvo casi tres meses fuera de su hogar. Su familia estaba desesperada mientras le llegaban rumores sobre la vida que tenía el “Tatá”. “Me contaban que andaba todo sucio, mal vestido, en muy malas condiciones. El problema era que me decían que lo veían, pero yo no lo podía encontrar. Esa mujer se aprovechaba y lo utilizaba para sacarle plata”, cuenta su hermana. Pero finalmente ella pudo dar con su hermano y lo tuvo que traer engañado de vuelta a su casa.
Pasó buenas y malas, pero nunca dejó de ser la persona que es. Pese a que por ahí, según Ester, tiene su carácter y se agarra rabietas. Pero el Tatá es agradable con cualquiera que se le cruce en el camino. Esta es la historia de un hombre que a sus 50 años vive la vida como un niño, feliz y sin problemas.
Dicen del “Tatá”
- Gustavo Toledano (periodista):
“Un personaje muy querido del fútbol sanjuanino. Lo quieren y lo insultan los hinchas, una cosa muy rara que genera. Conoce a todo el periodista y se arrima al micrófono a saludar”.
“Me tocó cubrir a Unión en San Luis y el Tatá viajó con el plantel. El hotel era muy pituco, 4 estrellas y había muchos turistas. De repente, salió de la habitación y corrió intensamente por el pasillo. Al final estaba la pileta y se tiró un clavado. Salió de debajo del agua, sacudiéndose y toda la gente lo miraba (risas)”.
- Alberto Platero (Ex pte. del Club Trinidad)
“Es una persona de 50 años y afortunadamente parece un chico. Trinidad lo adoptó como un integrante de la familia más. Concentra como cualquier jugador y viaja a todos lados con el plantel”.
“Cuando el club cumplió 30 años, se le entregó una distinción. Nos emocionó mucho verlo llorar. Él decía ´¿para mí, para mí?´ No lo tomamos como una lástima, nos sentimos halagados que él sienta los colores con amor”.
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