El nuevo dique de Ullum

A menos agua, más ingenio

Ante la sequía, los sanjuaninos cambiaron de hábitos y disfrutan del perilago y alrededores con otras actividades distintas a las del tradicional balneario. Hoy es desde sede de los deportes extremos a boliche. Por Ernestina Muñoz.
miércoles, 21 de diciembre de 2011 · 10:33

Por Ernestina Muñoz
Canal 13 San Juan

Por tercer año consecutivo el Dique de Ullum se ve seco al punto en que los concesionarios del perilago lo rebautizaron "el Charco de Ullum". Desde 2009 se viene resintiendo la cota y desapareció el paisaje de sombrillas y reposeras a la vera del agua. Ahora, los balnearios funcionan como campings, como sede de deportes extremos, para pesca y hasta como boliches a cielo abierto. Tiempo de San Juan recorrió los paradores para entender una radiografía del ingenio sanjuanino que no se resigna a perder el icónico dique.

Viejos paradores
Playa Hermosa: En las épocas de esplendor del dique, este era el único balneario gratuito del perilago. Agreste, nunca tuvo más servicios que un buffet. El acceso era una huella de greda que al simple paso se deshacía en polvareda. El paisaje virgen atrajo a los aventureros que buscaban un lugar relajado. En reiteradas oportunidades el Municipio de Ullum quiso concesionarlo pero sin lograr interesar capitales en ese, el más lejano de los paradores, casi en la villa cabecera del departamento.
Hoy, con la sequía acumulada por más de dos temporadas, ganó el verde. Juncos y cortaderas crecen yuxtapuestos al polvillo leve que extraña al agua. Las chicharras son el único sonido de la zona. A lo lejos asoma un eucaliptus añoso que estuvo tapado de agua. Hoy se erige sobre el paisaje desidioso, al lado de la ex Bodega Las Lomas (fundada por los míticos Graffigna) que fue expropiada y demolida en los '80 para la construcción del dique que proveería agua a los cultivos del Valle de Tulum. El interés es casi escaso y sólo llama a los intrépidos que buscan conocer los vestigios de una de las primeras bodegas sanjuaninas.

Costa Magna: En sus inicios fue conocida como la única playa con arena del dique. El espejo de agua se construyó con fines productivos y no turísticos. De allí que sólo tuviera rocas en los accesos. Los concesionarios de este parador trajeron arena blanca y palmeras para ambientar caribeñamente el lugar. Instalaron juegos para niños, había clases de aerobics, música y un quincho en el que alquilaban sillas y sombrillas que daban color al entorno pardo.
Con la retirada del agua, quedó una explanada amplia, compacta, que es usada mayormente como pista de baile al aire libre. Esta es la segunda temporada en la que organizan el evento conocido como "Descalzate", que invita a los más ávidos de vida nocturna a relajarse, sacarse el calzado y bailar sobre el suelo húmedo.

Del Bono Beach: Otro de los balnearios que recibió renovados inversores. Comenzó como Bahía de las Tablas, luego Howard Johnson se hizo cargo hasta que lo concesionó el grupo Del Bono (Ivisa). Nunca apuntaron al agua del dique sino a las piletas y cabañas de lujo; y esa fue la apuesta mayor. El dique propiamente dicho fue usado sólo las actividades náuticas, que se redujeron a medida que se bajaba el nivel del caudal. El paisaje más allá el complejo se volvió patético, pero rápidamente supieron captar adeptos con descuentos por grupo familiar, transporte y promociones. Un oasis artificial.

El complejo náutico de la UNSJ: En sus inicios, hace 18 años, era el camping de los jubilados de la Universidad Nacional de San Juan. Con los años, el dique se volvió la zona hot y remozaron las instalaciones para atraer a los universitarios. En enero de 2009 tuvieron hasta 12 mil personas que disfrutaban del agua, de los tradicionales campamentos y de la pileta. En enero de 2011 la cifra de visitantes cayó a 300. "Ahora hay un porcentaje de socios que viene por costumbre más que nada para disfrutar del aire libre pero el paisaje es deprimente", dijo Juan Pablo Ruiz, administrador del predio. El mantenimiento se hizo dificultoso porque al bajar el nivel de agua empezó a desmoronarse el suelo que contenía el pozo con que riegan el arbolado. La pileta que antes llenaban en hora y media hoy demora 14 horas. Sólo se habilita de viernes a domingo porque también tuvieron que reducir personal y no dan a basto con el mantenimiento. El principal atractivo es el camping, muy usado para casamientos. El otro ángulo favorable es lo barato de la cuota ($24 anuales para estudiantes y el 1% del sueldo de los socios) y el sentido de pertenencia de los socios universitarios.

Punta Tabasco: Con una enorme carpa central, fue otro de los balnearios con arena que supieron ser centro de actividad nocturna. Hoy, por ser uno de los más cercanos al paredón, tienen algunos sectores con una cantidad considerable de agua, lo suficiente como para atraer peces. La zona de pesca tradicional era la del "Castillito", muy ruidosa con la música del parador. Hoy los aficionados tiran la caña en Punta Tabasco, apenas molestados por los bikers, otra figura emergente de la sequía. 


Nuevos paradores
La creatividad y la avidez humana no conocen de sequía y supieron adaptarse a las limitaciones. Parapente, mountain bike, enduro y Kayak son algunas de las nuevas disciplinas que se apropiaron del espejo de agua, el Paredón y el Río San Juan aguas abajo. La otra característica en común, por la que se hacen cada vez más concurrido, es que quedan más cerca del núcleo urbano que los balnearios tradicionales.

"El Castillito", como se conoce popularmente al quiosco al pie del cerro Tres Marías, explota de turistas y deportistas que pasan buscando bebidas que refresquen o animen sus cuerpos. Hasta 8.000 personas atienden por día, según contó Adriana, la administradora. La actividad es intensa de martes a domingos, sólo los lunes decae un poco. En la mañana y la tarde es frecuentado por deportistas, y al caer la tarde por turistas que estacionan sus autos y ponen música para pasar el rato.

Parque de Aguas Blancas: El Kayak Club San Juan obtuvo el permiso para cementar piedras que creen saltos artificiales en el curso del Río San Juan, aguas abajo del paredón. Allí practican canotaje free style. Socios de 13 a 60 años van a aprender a domar las olas. En el lugar instalaron un gazebo y un toldo que señaliza la presencia de todo el combo: escuela y venta de todo el equipamiento. Intrépidos de Mendoza también llegan frecuentemente. Por fin de semana hay unos 100 visitantes. La zona no es apta para el nado, pero eso no detiene a los acalorados. A pesar de la cartelería, más de una vez los instructores tuvieron que sacar a uno del agua. Hasta un torneo sudamericano organizaron, por el éxito de la convocatoria.

El Pinar: Otra zona prohibida para el nado y muy frecuentada es detrás del camping municipal El Pinar. Hasta el lugar llegan los turistas urbanos con mate y reposeras, para remojarse los pies en el cauce de agua que por el desnivel hace pequeños saltos. Es gratis y poco visitado. Además tiene la ventaja de ser el más cercano al ejido del Gran San Juan, apenas 10km desde la Plaza 25 de Mayo. Las bicicletas también aprovechan el terreno para practicar circuitos combinados de mountain bike.

Para este año había grandes esperanzas porque aumentó el nivel de nevadas, pero está demorando el deshielo según confirmó el titular de Hidráulica Jorge Millón. Recién a fines de enero se sabrá si se puede recuperar el nivel de agua en el dique de Ullum. Mientras tanto, la temporada turística en la zona se ha diversificado. Las piletas suplen la falta de balneario natural y otras actividades refuncionalizaron la zona. Con creatividad, si hay sequía, no se nota.

Comentarios