En tiempos donde cada vez son más las parejas que se autoperciben “libres”, “conscientes”, o que se muestran más dispuestas a dialogar acerca de sus deseos sin tanto tabú (incluso si quieren abrir la pareja), al momento de demostrar con hechos esa anhelada madurez, la mentira y la infidelidad siguen representando un antes y un después en los vínculos sexoafectivos.
Partimos de la base que la infidelidad es un comportamiento que siempre deja secuelas, porque meter a un tercero de forma no consensuada afecta tanto a quien lo hace como a quien lo sufre.
Pero es importante saber que las personas que cometen una infidelidad son mayoritariamente personas que han tenido en su infancia heridas emocionales, y han crecido con falencias. Son personas que tienen una inmadurez a nivel emocional ya sea por factores personales, familiares, temas culturales o sociales.
Cuando son adultos, a través, de estos vínculos buscan encontrar una compensación a estas falencias emocionales. Los infieles, buscan subsanar ciertas inseguridades personales, se sienten con mayor fuerza, más atractivos, jóvenes, y con más poder que los demás al tener relaciones alternas.
Pero también hay personas que no están preparados para una monogamia. Son personas que por su estilo de vida y la forma cómo han estructurado su personalidad, no encajan en los parámetros de una relación única porque ellos encuentran su disfrute en tener más de una pareja.
Aunque parezca complicado, la infidelidad se puede prevenir; ya que si se está en un compromiso, la pareja tiene que hablar sobre lo que significa la fidelidad para cada uno, lo que es vivir en pareja y el compromiso que conlleva la relación con el fin de no hacer daño gratuitamente.
Emociones que afloran tras la infidelidad
La pareja que ha sido traicionada es humillada y torturada emocionalmente cuando surge el conocimiento de la infidelidad, no solamente si en privado, sino también cuando se hace pública.
Claramente se impregnan de un trauma y experimentan un conjunto de síntomas descritos profesionalmente como parte de lo que se conoce como trastorno por estrés postraumático
Además de desatar culpa, vergüenza y pérdida de la confianza, esta situación también daña a las personas cercanas a la pareja, como los hijos que tengan en común.
El dolor emocional que genera una infidelidad puede ser comparable al duelo por la pérdida de un ser querido, experimentándose una serie de emociones negativas que pueden durar meses o incluso años como:
- Ansiedad y depresión: La traición destruye la confianza en la pareja y en uno mismo, generando sentimientos de desesperanza, tristeza profunda y angustia.
- Baja autoestima: La víctima de la infidelidad puede empezar a cuestionar su valor, preguntándose qué hizo mal o si no era suficiente para su pareja.
- Dudas y miedo al futuro: La desconfianza puede extenderse a futuras relaciones, generando miedo al compromiso y problemas de apego.
- Rabia y resentimiento: Sentimientos de enojo intenso pueden dificultar el proceso de sanación y llevar a actitudes destructivas.
Secuelas Físicas y Emocionales de la Infidelidad
Una infidelidad es equivalente como hemos dicho a un duelo, pero también a una traición, la cual es más grave psicológicamente hablando, pues se supone que viene de alguien a quien queremos y que nos quiere.
En consecuencia, esta también rompe con algunos de nuestros valores y creencias más profundad. Se trata de una ruptura con nuestra realidad que no siempre somos capaces de procesar, dejándonos un impacto emocional profundo moviéndonos el piso sobre el que nos hemos venido apoyando, causando angustia, depresión, perdida de la autoestima y sentimientos de inseguridad.
La persona afectada suele experimentar una crisis de identidad y pérdida de confianza en sí misma y en las relaciones, impregnándose de una tristeza, mezclada con rabia, enojo desesperación y bronca.
Diferencias entre hombres y mujeres
Mujeres: Tienden a expresar su dolor con mayor facilidad, buscan apoyo emocional y atraviesan un proceso de duelo más profundo antes de sanar.
Hombres: Suelen reprimir sus emociones, lo que puede derivar en conductas autodestructivas como abuso de alcohol, aislamiento o agresividad.
Efectos físicos del estrés y la angustia
Debemos ser conscientes que tras una infidelidad nuestro cuerpo pagara una factura alta con consecuencias internas y externas:
- Estrés crónico: Aumenta los niveles de cortisol, afectando el sistema inmunológico y la salud en general.
- Trastornos del sueño: El insomnio es común debido a la rumiación de pensamientos y la angustia emocional.
- Problemas digestivos: La ansiedad puede generar molestias estomacales, pérdida o aumento de apetito.
- Dolor físico: Dolores de cabeza, tensión muscular y fatiga son síntomas frecuentes del impacto emocional.
Como nos condicionara en el futuro la infidelidad
La desconfianza generada por una traición amorosa puede afectar la capacidad de comprometerse en el futuro. Muchas personas desarrollan miedo al abandono, hipervigilancia en sus relaciones o dificultades para abrirse emocionalmente.
Todas estas secuelas deberán tratarse con un profesional sino son superadas con idea de no dañar a terceras personas que aparezcan en el futuro en la vida sentimental de la persona traicionada.
Cómo superar las secuelas de la infidelidad
Sanar después de una infidelidad debe existir de reflexión que requiere tiempo, apoyo y autoconocimiento. Algunas estrategias clave que te queremos recomendar incluyen:
- Buscar apoyo en amigos, familiares o terapeutas.
- Practicar actividades que reduzcan el estrés, como el ejercicio o la meditación.
- Evitar conductas autodestructivas como el consumo de alcohol o la autosabotaje emocional.
- Trabajar en la autoestima y la reconstrucción de la confianza en uno mismo.
La infidelidad deja huellas profundas, pero con el tiempo y las herramientas adecuadas, es posible sanar y volver a confiar en el amor.
Escrito por Carlos Fernández Coach y psicólogo.
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