Se había ilustrado sobre la importancia de la astronomía durante su exilio en Chile y la idea del desarrollo de esa ciencia en el Argentina daba vueltas en su cabeza. La gran oportunidad de Domingo Faustino Sarmiento llegó casi 15 años después, cuando por tareas diplomáticas conoció en Estados Unidos al hombre adecuado. Se trató de Benjamín Gould, uno de los astrónomos más destacados de aquel país en ese momento. Fueron las charlas entre ambos sobre la importancia de empezar a estudiar el cielo en el hemisferio sur, las que finalmente los llevaron a un acuerdo. Sarmiento construiría un observatorio en el país y Gould se mudaría para dirigirlo. Así nació el Observatorio Astronómico de Córdoba, el primero del país, que el próximo 24 de octubre cumple 152 años.
Luis Marmolejo, integrante del observatorio sanjuanino Félix Aguilar, relató la historia de aquella faceta del Maestro de América. Según su narración, la casualidad había unido a Sarmiento con el estudio de los astros. Justo cuando faltaban 3 años para que regresara de su exilio en Chile, en 1849, llegó al vecino país James Melville Gilliss, astrónomo y oficial de marina de Estados Unidos. El hombre había sido enviado al Sur para crear un observatorio y estudiar Marte y Venus desde esa zona. En medio de la tarea, se cruzó con el sanjuanino quien, gracias a su manejo del idioma inglés, logró mantener un vínculo con el científico que lo llevó a interesarse por el desarrollo de aquella ciencia en el país.
Ya en 1865, cuando se desempeñaba como ministro plenipotenciario del gobierno de Bartolomé Mitre en Estados Unidos, Sarmiento conoció a Gould. El astrónomo era amigo de Horace Mann, académico vinculado a la educación y esposo de Mary Mann, una de las maestra que luego vendría al país.
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El astrónomo estadounidense Benjamín Gould y su esposa, Mary Quincy Adams.
Él tenía en su casa un observatorio cuya construcción había financiado su esposa, Mary Quincy Adams, nieta política del sexto presidente estadounidense, John Quincy Adams. Sarmiento rápidamente se hizo amigo de ambos y fue invitado a su vivienda, donde recorrió las instalaciones. Gould le mostró entonces sus observaciones de estrellas circumpolares y le confesó su anhelo por realizar una expedición al país, con el objetivo de completar el catálogo del cielo con las estrellas del hemisferio sur. Sin embargo, Sarmiento fue más allá. Le ofreció construir un observatorio en el país, pero a cambio, él debería venir a vivir a Argentina para dirigirlo. El acuerdo quedó cerrado.
La puesta en marcha
Ya ungido presidente, durante su viaje de regreso, Sarmiento se apresuró a firmar una partida para la creación del observatorio. En consecuencia, Gould llegó a Argentina junto a su familia en 1870 y tuvo que esperar pacientemente la llegada de los aparatos encargados a una firma europea. Se instaló en Córdoba y, en la espera del instrumental científico, inició sus investigaciones a simple vista. De ese modo, el 24 de octubre de 1871, fecha de inauguración del Observatorio Astronómico de Córdoba, contaba con más de 7.000 estrellas registradas, posteriormente publicado bajo el nombre de Uranometría Argentina.
El astrónomo dirigió el observatorio hasta 1874 luego de una tragedia familiar. Según el relato de la ensayista y periodista Laura Ramos, en febrero de ese año, la familia había salido de excursión al Río Primero. Mientras los niños se bañaban allí, Lucretia, la hija de 9 años de los Gould, fue arrastrada por una repentina crecida. Susan, de 11, fue arrastrada también, y la niñera, se arrojó tras ellas. Las tres murieron.
Fue entonces, que la pareja decidió regresar a su país. Pero ante, en medio del viaje, Gould pasó una noche en la casa de Sarmiento en el Tigre, donde los, para ese entonces amigos, charlaron personalmente por última vez.