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Rodeo

Olga Silva, 60 años encerrada y un misterio con dos versiones que nunca serán comprobadas

Anticipo para el lector: esta es una historia real que sucedió en Iglesia. El 19 de julio del 2021 la protagonista se llevó su secreto a la tumba.

Por Natalia Caballero

Olga Silva existió y el 19 de julio del 2021 la muerte le puso punto final a la posibilidad de conocer qué la llevó a estar encerrada durante 60 años en su casa de Rodeo. Su familia sostiene que le echaron una maldición que la dejó postrada; los vecinos creen que decidió terminar con el contacto humano después de que le rompieran el corazón. Nunca se sabrá. Olga Silva se llevó el secreto a la tumba.

La familia Silva es muy conocida en Rodeo. Tiene cabañas y supieron ser propietarios de importantes terrenos sobre calle Santo Domingo. Desarrollaron la agricultura y en su época de gloria hasta exportaban semillas de lechuga a Chile. En ese hogar tradicional nació Olga, la hija regalona de una familia de ocho.

Los que la conocieron, aseguran que era de una hermosura impactante. No hay fotos que acrediten las descripciones, pero en el pueblo dicen que era una mujer muy blanca, de cabello de intenso color negro. Esbelta, de movimientos delicados y experta en bordados.

El otro arte que supo dominar y que ocupó sus días y noches de soledad fue la realización de flores de papel y de tela. Los pocos que ingresaban a su casa, ubicada en la esquina de calle Santo Domingo y Santa Lucía, contaron que había flores en todos lados. En una historia tan misteriosa es imposible no buscar significados. Y hay mucho simbolismo en este detalle. Las flores representan vida, renacimiento. Quizá ese florecimiento pasara por la vida interna de Olga, quien murió lúcida, pero sin mediar casi palabras. El otro significante de las flores es el amor, se honra a los seres que uno supo amar.

El porqué del encierro de Olga tiene dos versiones, pero ninguna es oficial porque ella no habló más. Pareciera un cuento de Gabriel García Márquez. Quien haya repasado las páginas de "Cien años de soledad" no puede evitar comparar a Olga con Amaranta Buendía, la mujer que se dedicó a cuidar a sus sobrinos hasta que un día decidió tejer su propia mortaja, que terminó el día que se despidió de este mundo. Olga cuidó a su padre hasta el día que murió de cáncer. Cuentan que por las noches rezaba al lado de su papá.

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Para los vecinos, Olga se cerró al mundo luego de que le rompieran el corazón. La leyenda que circula en Rodeo es que se enamoró perdidamente pero cuando se enteró que este hombre no la correspondía, decidió no compartir nada más con el afuera. La mujer inalcanzable de Rodeo, la que encandilaba con sus rasgos, no salió más y así como cerró las puertas de su casa, cerró las puertas de su corazón para siempre.

Sobre el hombre, los datos que circulan de boca en boca es que se trataba de un médico de la ciudad. Es común que jóvenes profesionales sean enviados de la ciudad a zonas rurales.

Liliana Silva, una sobrina nieta de doña Olga, recibió tímidamente al equipo periodístico de Tiempo de San Juan. Le costó hablar, pero finalmente lo hizo. Contó que los vecinos inventaron una historia de novela, que su tía nunca estuvo de novia ni siquiera enamorada. Está convencida de que Olga se quedó encerrada por obra de una brujería.

“Un día la tía Olga no caminó más. A ella le afectó muchísimo la muerte de su padre. Y un día no se levantó más de la cama. La llevamos a todos los médicos, sus hermanos la llevaron a la ciudad, pero nadie descubrió nunca qué le pasó. Un misterio. Un día Olga se levantó y se le habían encogido los pies. Pensamos que pudo ser una brujería, que le echaron una maldición que le encogió los pies. Ella era muy hermosa. Había mucha envidia. Al principio de la enfermedad caminaba con esos pies encogidos y dejaba dos líneas finitas por donde pasaba, esas eran sus huellas”, narró con lujo de detalles.

Y le sumó un condimento asombroso, que hace a la historia de Olga aún más increíble: “Le digo más, días antes de morir volvió a caminar con los pies tullidos. Se despidió caminando, fue como su último adiós, deambulando por la casa que nunca quiso dejar”.

Es que según Liliana, su tía abuela nunca aceptó los ofrecimientos de sus sobrinos para dejar la vieja casona que habitaba. Ellos la visitaban seguido, le llevaban alimentos y ropa. “La gente es muy cruel, dicen que no nos ocupamos. Fueron hasta a la municipalidad con ese cuento pero no era real. Ella no quiso salir de ahí”, agregó.

El testimonio de Liliana sumó algunos detalles a esta historia. Ella contó que hasta último momento, su tía pedía que le llevaran crema Pons y tintura negra. Aunque estuviera semi postrada, no dejó de arreglarse.

La casa de Santo Domingo y Santa Lucía está destruida. Desde el fondo, se puede ver parte de las habitaciones por los desastres que causó en la estructura el paso del tiempo. El terremoto y las lluvias terminaron con los adobes que supieron ser los que sostuvieron una casa de lujo y señorial. A simple vista se nota que esa casona fue construida para impresionar. Que quienes vivieron allí fueron prósperos.

Sus sobrinos comenzaron a notar que el decaimiento que le adjudicaban a la edad escondía un diagnóstico mucho más desolador. La llevaron al hospital como pudieron. Sacar a Olga de la casa siempre fue muy complicado. Aunque seguramente hubiera querido morir en su casa, falleció en el hospital el 19 de julio del 2021 con 87 años. Tuvo una larga vida. Su nombre y apellido se convirtieron en leyenda. Y su encierro, en un misterio eterno.

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