Su mundo, su historia. Lizell Claros es sinónimo de piano y desde niña tuvo el objetivo claro de convertirse en profesional, ser el centro de una audición y conquistar Europa. San Juan fue su lugar para echar raíces: hace siete años que plantó bandera y de a poco su nombre va codeándose entre los mejores que dejan su huella en el imponente Auditorio Juan Victoria: "En el mundo no hay ninguno como este".
Liz tiene casi 28 años, nació en el centro de Bolivia y es hija de Alfonso y Consuelo. Desde muy pequeña su vida estuvo ligada a la música y el arte; de hecho, su padre es pintor acuarelista y en su casa de Rivadavia cuelga un mini marquito de su autoría al costado de su piano Kawai.
"Vine a San Juan hace 7 años a estudiar piano con la profesora Ana Inés Aguirre, que es una de las profesoras de la cátedra de la Universidad Nacional de San Juan. A ella la conocí en La Paz (Bolivia) y como estaba buscando donde estudiar piano clásico y salir del país y me vine sin dudarlo", le comentó Lizella a Tiempo de San Juan.
¿Cómo llega el piano a tu vida? "Mi papá es artista y siempre les gustó mucho la música. Desde chica me llevaban a conciertos de piano, ballet, pero a mí lo que más me llamaba la atención era el piano... Yo fui la que insistí con estudiar esto, porque mi papá tenía un amigo que tocaba y yo lo miraba y era como que me encantaba", aseguró Liz, quien luego de algunos años de estudio logró recibirse y ahora le enseña a pequeños sanjuaninos en su casa de Rivadavia.
Arranqué con un piano de juguete a los cinco años; también iba al coro de la iglesia y así es como la música me ha acompañado hasta que decidí hacerlo de por vida y también dedicarme a enseñar Arranqué con un piano de juguete a los cinco años; también iba al coro de la iglesia y así es como la música me ha acompañado hasta que decidí hacerlo de por vida y también dedicarme a enseñar
Desde que conoció el Auditorio Juan Victoria, la joven nacida en Cochabamba lo puso entre sus lugares favoritos: "San Juan tiene pianistas de muy buen nivel. Hay que destacar que el Auditorio Juan Victoria tiene un piano de gran cola, que no todos los auditorios de argentina tienen. Empezando que el Auditorio es una gran cosa, como pianista el poder dar conciertos ahí es un privilegio total". Asimismo, dejó marcada una gran diferencia y lo que significa esa 'casa' para los músicos: "Podría estar en un concierto en Italia, pero que no va a tener un Auditorio Juan Victoria".
En el bondi nunca vas a escuchar Beethoven ni Mozart, jamás. En cambio, cuando vos empiezas escuchar esa música, te permite hasta encontrar emociones fuertes. Mucha gente piensa que es música para dormir, pero cuando la disfrutas es para estar alerta y emocionado En el bondi nunca vas a escuchar Beethoven ni Mozart, jamás. En cambio, cuando vos empiezas escuchar esa música, te permite hasta encontrar emociones fuertes. Mucha gente piensa que es música para dormir, pero cuando la disfrutas es para estar alerta y emocionado
"Hay una Lizell entregada cuando está en el piano. Es algo muy especial, como un regalo, un privilegio. Tal vez cuando estoy en el escenario estoy metida en un mundo que realmente la calle no me da", cerró la artista boliviana que eligió San Juan para echar raíces y soñar con conquistar Europa.