domingo 14 de abril 2024

Alcanzaste el límite de 40 notas leídas

Para continuar, suscribite a Tiempo de San Juan. Si ya sos un usuario suscripto, iniciá sesión.

SUSCRIBITE
Personaje

La historia de Doris, la sanjuanina que se las ingenió para no perder a su marido con problemas de memoria

La foto de Óscar de 77 años, con su brazo tatuado, captó la atención en las redes. Detrás de esa imagen hay una mujer fuerte, esperanzada y signada por la pérdida de un hijo.

Por Daiana Kaziura

Doris García está convencida, dice que todos tenemos al menos un ángel que nos cuida. Pero ella, además, tiene a uno especial: Ariel. El segundo de sus cuatro hijos es el primero al que nombra al hablar de la foto que se hizo viral en San Juan hace unas semanas. En ella, se ve a Oscar Necchi, su esposo de 77 años que sufre Alzheimer, con un particular tatuaje en el brazo que muestra el nombre de la mujer y su número de teléfono. Fue Diego, el tatuador que pintó esa leyenda, el que quedó tan sorprendido con la idea de Doris que decidió mostrarla en las redes. Después de recibir gran cantidad de mensajes y con la intención de ayudar a otros, ella compartió su historia con Tiempo de San Juan.

Mientras ceba un mate, Doris señala una foto prolijamente acomodada en el medio de la mesa de su casa, ubicada en pleno centro de Pocito. "Él es el que inició todo", dice con una ternura que ilumina sus ojos. Para comenzar el relato se remonta en el tiempo. Viaja hasta mayo de 2017, cuando vivía en España, junto a Óscar y sus dos hijos más chicos, Emanuel y Roberto, ambos adoptados y quienes llegaron a completar la familia después de que Doris perdiera dos embarazos y cuando los dos hijos mayores de la pareja “de la pancita”, como dice Doris, ya eran adolescentes.

DSC00508.jpg

En Barcelona, ella trabajaba en una panadería y él, en una metalúrgica. Si bien Ariel también había vivido en Europa, había decidido volver a San Juan junto a su esposa y sus tres hijos. Fue entonces que un suceso fortuito cambió por completo el rumbo de sus vidas. Mientras iba en moto, camino al trabajo como chef de un hotel de Sarmiento, la rama de un eucalipto cayó repentinamente y golpeó la frente de Ariel, quien falleció en el acto.

En medio de la tristeza, Doris y Oscar optaron por seguir un tiempo más viviendo en España. “No sabíamos si viajar o no. Decidimos quedarnos. No sé si hicimos bien. Pero, ¿a qué iba a venir acá? En ese momento no sabía qué tenía sentido y qué no”, confía Doris a la distancia. Dos meses después llegó el segundo hecho inesperado. Eran las 7:30 cuando Óscar, que tenía turno en el médico para un control de su corazón, del que había sido operado 5 veces, partió caminando al hospital. Pero pasaron varias horas y no regresaba. La situación alertó a Doris, que salió a buscarlo. Sin embargo, al llegar al centro de salud y consultar supo que su marido no se había presentado a la cita.

DSC00521.jpg

Después de recibir la denuncia, la Policía le pidió a la mujer que volviera a su casa por las dudas de que el hombre regresara. Pero el día seguía avanzando y no había novedades de él. “Yo no entendía nada. Hasta llegué a pensar que lo habían secuestrado para sacarle los órganos. Me senté frente al cuadro de mi hijo, rezando el rosario, y le pedí: ‘Ari, por favor, que vuelva antes de que se esconda el sol’. A las 7:30 de la tarde me avisaron que lo había encontrado un muchacho. Oscar estaba sentado solo en los escalones de una fábrica. Había caminado 10 kilómetros, tenía raspones y estaba todo embarrado. Lo internaron y ahí me dijeron que había sufrido un problema de memoria”, recuerda la mujer.

Los estudios médicos siguieron y, finalmente, fue diagnosticado de Alzheimer. “Le pregunté a Dios por qué, si me llevó al Ariel, me hizo eso con el Oscar. Me enojé, porque él había logrado olvidar y yo tenía que cargar con todo. Pero después supe que por más difícil que fuera íbamos a salir adelante, que tenía que seguir”, relata la mujer mirando con un amor único a su marido.

2.jpg

Dos años más tarde, ya jubilados, Doris y Óscar regresaron a San Juan para comenzar de nuevo. Sus propios vecinos cuentan que ella no se separa de él, no lo deja solo por temor a que su mente vuelva a jugarle una mala pasada y lo aleje de ella de nuevo. La mujer cierra la puerta con llave y la guarda en su bolsillo, lo lleva del brazo y charla con él, aun sabiendo que su marido pronto se olvidará de lo que le dijo.

Pero en medio de la tranquilidad de aquel lugar en el que vivieron la mayor parte de su vida, un susto volvió a alertarla. “El 5 de enero de este año cumplimos 50 años de casados. Para nuestro aniversario, él me regalaba siempre un ramo de flores y un oso de peluche. Entonces, ese día me levanté y le dije en broma: ’Buenos días, ¿50 años y no hay flores ni osito para la Doris?’ Fue solo un comentario, pero parece que su mente hizo un click. En la tarde, me preguntó si podía salir hasta la puerta y yo, que estaba sentada acá tomando mates con mi hermana y lo podía ver por la ventana, le dije que sí. Al rato me llamó mi hijo mayor, Leonardo que está acá en San Juan con nosotros, y me preguntó: ‘¿A dónde está el papá?’. Salí y él no estaba. Lo había visto a unas cuadras la dueña de la florería y lo había llevado a la casa de mi hermana, que vive a la vuelta. Había ido a comprarme un ramo”, cuenta Doris.

WhatsApp Image 2024-02-17 at 11.44.02.jpeg

La situación encendió nuevamente las alarmas en la mujer y hablando con su cuñado surgió la idea del tatuaje. “Le pedí a Leonardo que buscara un tatuador que trabajara bien y por él llegué a Diego, este chico encantador con el que sigo en contacto. Él me contó que nunca había hecho un tatuaje así y me pidió autorización para cargar la foto”, cuenta Doris.

1.jpg

Al escucharla, Oscar muestra el brazo y asegura que no le dolió hacérselo, aunque ahora se lo quiere sacar. “Él no termina de acostumbrarse y a veces se quiere sacar el tatuaje. Así que, para que se quede tranquilo y en chiste, le compré una goma”, confiesa entre risas “La Flaca”, como la sigue llamando su marido cariñosamente.

Y cuenta, “para mí es una seguridad saber que, si se va, quien lo vea me a poder avisar. Y me gusta que se conozca la idea para que otras personas puedan copiarla. Es difícil lo que vivimos, pero acá estamos, juntos y en nuestro Pocito, en San Juan, donde todos te ayudan. No hay mejor lugar que este”.

Embed - La historia de Doris, la sanjuanina que se las ingenió para no perder a su marido

Tiempo de San Juan

Suplementos

Contenido especial

Seguí leyendo

Dejá tu comentario

Las Más Leídas

Impactante choque múltiple en Ruta 20: varios vehículos involucrados y personas heridas
Las dos perlas viales en preparación que prometen revolucionar San Juan, al Este y al Sur
¿Siguen las tormentas en San Juan? Así estará el tiempo este domingo
Las famosas periodistas sanjuaninas que desafiaron al frío y ¡salieron a correr!
La lluvia, la gran protagonista de la XXXIII Cabalgata de Fe a la Difunta Correa

Te Puede Interesar