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Coaching

Inmaduros emocionales: cómo tratarlos

La inmadurez es la presencia de conductas infantiles en la organización psicológica de la personalidad y en las relaciones interpersonales en un adulto.

Por Carlos Fernández

Muchas personas acuden a terapia porque sus parejas manejan sus emociones de manera infantil y de forma inmadura, y esto les causa mucho sufrimiento, desconcierto y dificultad en la pareja. Pero es cierto que un porcentaje de la población no consigue alcanzar una buena madurez emocional a la edad adulta, y esto puede causar situaciones difíciles en momentos que serían fácilmente resueltos con una buena comunicación por personas maduras.

Al igual que llegamos a la madurez física donde vemos cómo crece un niño, cómo comienza a hablar, a pensar y a desarrollarse a nivel motor acorde a su edad, a nivel emocional se espera que, al ir cumpliendo años, el niño pase a adulto, y en esa transformación vaya alejándose de esa impulsividad y egocentrismo que caracteriza a la infancia y adolescencia, adquiriendo un manejo más consciente sus emociones.

Causas de la inmadurez

La educación y la crianza de los niños juegan un papel crucial en el desarrollo de la personalidad. Las personas que han crecido en un entorno familiar con falta de apoyo emocional, en el que se han sentido incomprendidos y hasta ignorados, pueden acabar siendo adultos con poca madurez emocional y trastornos de adaptación.

Haber padecido situaciones traumáticas, en la niñez suele marcar a las personas inmaduras ya que las cicatrices de un trauma pueden limitar la capacidad emocional, encapsulando las emociones incluso en la edad adulta.

Este tipo de circunstancias casi siempre obedecen a vacíos o grietas durante la niñez que puede ir unido a una serie de consecuencia de experiencias desafortunadas que les han impedido crecer o madurar.

Características de las personas emocionalmente inmaduras

  • Son personas con una incapacidad grave para mantener relaciones interpersonales profundas, como la amistad, o las relaciones de pareja.
  • Suelen ser personas envidiosas y celosas. También suelen ser muy acomplejadas.
  • Son emocionalmente inestables. Presentan cambios frecuentes y repentinos de humor, de sentimientos, de estado de ánimo.
  • Tienen dificultad para asumir compromisos y responsabilidades.
  • Evitan el silencio y la soledad.
  • Tienen miedo a fracasar, a ser abandonadas, traicionadas.
  • Son personas egocéntricas, les gusta ser el centro de atención, que todo gire alrededor de ellas.
  • Poseen poca flexibilidad mental o incluso terquedad. Su pensamiento es muy rígido: blanco o negro, todo o nada, “estás conmigo o estás contra mí”.
  • La impulsividad es uno de sus rasgos más característicos.
  • Suelen ser personas insensibles o, por el contrario, manifiestan una sensibilidad exagerada.
  • Tienden a culpar a los demás.
  • Presentan descontrol de la propia sexualidad y afectividad.
  • Suelen mostrar reacciones sobredimensionadas, como gritos, explosiones de ira, etc.

¿Cómo tratar a una persona inmadura?

Antes que nada debemos tener en claro que nadie cambia si no desea hacerlo por sí mismo por lo que pretender asumir el rol de salvador es una tarea inútil. Si te relacionas con una persona emocionalmente inmadura debes pensar hasta dónde o en qué tema o aspecto quieres implicarte con esta persona en una relación y hasta dónde vas a ser capaz de aguantar sus caprichos.

Desde nuestra experiencia te recomendamos que evites caer en la trampa de la manipulación o sucumbir ante chantajes emocionales.

Aprende a marcar límites claros y a no ceder por intentar complacer a la persona inmadura. Si lo crees conveniente, reduce el contacto, coloca distancia y hazlo saber.

Muestra tu malestar o enfado cuando sientas que te está manipulando, chantajeando, háblalo, no te lo calles o lo acomodes, y aborda el conflicto de forma directa y clara, utilizando una comunicación asertiva y directa.

Por ultimo deja claro que aunque demande y te provoque constantemente tu atención, tú tienes tu propia vida. No tengas miedo a dejarle claro que tu prioridad eres tú, y colócate en primera persona de manera firme.

Para terminar este artículo te comentaremos que tener una relación con una persona emocionalmente inmadura es algo muy difícil pero puede ser igual de gratificante que cualquier otra si consigues manejar bien la situación y no te afecta a ti emocionalmente.

Estas personas como hemos visto tienen muchas cualidades negativas, pero también pueden tener miles de otras cualidades positivas y ser muy buenas personas. La clave es cómo hace que te sientas tú y cuánto te afecta.

Si decides continuar con la relación a pesar de todo lo leído, te recomiendo que prestes atención a no caer en el “síndrome del salvador ” e intentar que él o ella cambien gracias a tu paciencia. Las personas no cambian si no quieren y esto puede ser muy frustrante. También intenta no caer en el chantaje emocional que puede ser característico de estas personas. Si te cuesta gestionar la situación, pide ayuda profesional y plantéale una terapia de pareja para acomodar las emociones y encauzarlas adecuadamente.

Escrito por: Carlos Fernández

Coach de Empresas y psicólogo

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