No es noticia. La crisis golpea con mayor dureza a las personas en situación de vulnerabilidad. Un claro ejemplo son las personas sordas, quienes dieron a conocer datos muy alarmantes sobre los hechos que padecen en la actualidad. Tres integrantes de la comunidad en la provincia contaron sus experiencias y afirmaron que el 80% de los sanjuaninos que tiene esta discapacidad no tiene trabajo formal. Además, deben afrontar gastos con una pensión de $160 mil.
Maximiliano Miranda Guevara, Daniel Esteo y Claudia Aguilera contaron las dificultades que atraviesan para encontrar trabajo. Hace años no tienen empleos en blanco y, paradójicamente, las empresas hacen “oídos sordos” a sus pedidos, pese a sus capacidades y experiencias.
Las barreras sociales existieron siempre, pero la búsqueda laboral es la mayor preocupación. “Seguimos con esa barrera. No soy el único, es un problema de la comunidad sorda”, ratificaron a este medio. Daniel envía cerca de 20 currículums por día. Los recibe personal de seguridad y no alguien de Recursos Humanos (RRHH), quienes no le dan la posibilidad de comunicar sus capacidades y experiencias, aseguró.
“Tenemos título, nos capacitamos constantemente y tenemos alguna experiencia, pero no nos llaman para entrevistas, ni siquiera leen los CV. Estaría bueno que nos llamen para que nos conozcan”, expresó Maximiliano Miranda Guevara. “Tenemos título, nos capacitamos constantemente y tenemos alguna experiencia, pero no nos llaman para entrevistas, ni siquiera leen los CV. Estaría bueno que nos llamen para que nos conozcan”, expresó Maximiliano Miranda Guevara.
Cuentan con diferentes historias, pero el problema es similar en todos los casos. Todos coinciden: no tienen un empleo en blanco. Maximiliano tiene 38 años y vive con sus padres, es profesor de Lengua de Señas en la Universidad Nacional de San Juan (UNSJ) y no le alcanza para independizarse de sus padres. Daniel tiene 37 años y ayuda a su padre jubilado, quien es electricista y tiene problemas de salud. Hace 15 años que no consigo un trabajo formal y tiene un hijo de 8 años que padece asma. Por último, Claudia tiene 52 años y dos hijos menores de edad, comparte trabajo con Maximiliano y ni siquiera la ayuda de sus amigos y el padre de los chicos le sirven lo suficiente para cumplir las necesidades básicas.
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Con respecto a este escenario, estiman que más del 80% de las personas sordas no tiene empleo formal en San Juan. Las empresas y entidades públicas no cumplen la ley del 4% de personas con discapacidad en la mayoría de los casos, declararon.
Según afirmaron, las empresas manifiestan que no están preparadas para incluir a una persona sorda en el trabajo. “Hasta tenían temor, pero reconocen que cuentan con muchas alternativas”, contaron.
Durante la entrevista contaron con la interpretación de Evelyn Pastrán. Durante la entrevista contaron con la interpretación de Evelyn Pastrán.
La pensión, otro dolor de cabeza
El ingreso de la pensión es muy escaso, comentaron: “En dos días se termina”. Según el relato de los tres entrevistados, mucha gente piensa que las personas sordas pueden vivir con este beneficio, pero no les alcanza para nada y luchan para conseguir un trabajo. La pensión es de $160 mil. “Gasto todo el dinero con una sola boleta”, dijo Daniel.
Sus perfiles
Maximiliano estudió Auxiliar Administrativo y se recibió como Administrativo Contable. Trabajó en la Dirección de Arquitectura y la Subsecretaría de Trabajo.
Daniel tiene el secundario completo y cuenta con capacitaciones de turismo, recepción hotelera, carpintería y aire acondicionado. Tiene una diplomatura universitaria de Auxiliar Administrativo. Le interesa aprender y puede trabajar en cualquier rubro.
Claudia fue mucama y trabajó en servicio de limpieza, comida y repostería. Sabe coser. También contó que puede adaptarse a cualquier empleo, hasta trabajó en varios rubros en Buenos Aires.