Los sanjuaninos que utilizaron el o los acondicionadores de aire el verano pasado, observaron aterrorizados como la boleta de la energía venía con el doble del valor que las anteriores, sin el uso de estos aparatos.
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SUSCRIBITELos sanjuaninos que utilizaron el o los acondicionadores de aire el verano pasado, observaron aterrorizados como la boleta de la energía venía con el doble del valor que las anteriores, sin el uso de estos aparatos.
Muchos habrán jurado no usar más el acondicionador, otros habrán salido a comprar turbos más importantes o más modestos, de piso o de pie, mentalizándose de que con el sutil movimiento del aire dentro de un ambiente cerrado debería alcanzarles para no calcinarse.
Pero como juramos no beber o comer de más después de una resaca o un empacho, y al poco tiempo estamos otra vez de brindis o pidiendo “un pedacito más, pero porque esta rico nomás”, los sanjuaninos desempolvaron el control remoto, hicieron girar las pilas, y le dieron la bienvenida al aire bien fresquito.
Esto arroja, al menos, la encuesta de Tiempo de San Juan, según la cual el 65% de los comprovincianos ya comenzó a usar el acondicionador, contra el 35% que todavía “aguanta”.
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