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Rodrigo Iribarren Avilés, un apasionado de Agua Negra.
"Me he dedicado toda la vida a trabajar en museos. Trabajé en un museo cercano acá en Ovalle, el Museo del Limarí, un museo de carácter arqueológico. Trabajé como director también del Museo Gabriela Mistral de Vicuña y actualmente soy el director del Museo Histórico Gabriel González Videla de La Serena, que depende del SERPAT (Servicio Nacional del Patrimonio Cultural) dependiente del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio. Ha sido mi mundo el trabajo interno dentro de los museos y como investigador regional, como historiador regional, he trabajado en distintas temáticas", introduce Iribarren en diálogo con Tiempo de San Juan.
Cuenta que "hace más de 20 años que mantengo esta relación con San Juan. Cómo llegué a establecer este interés por el estudio del Camino de Agua Negra fue una simple curiosidad".
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Recuerda que "en algún minuto supe de que se hacía aquí en La Serena un encuentro de fronteras, se llamaba Encuentro de Fronteras San Juan-Coquimbo. Y me nació el interés de poder asistir. Logré entrar así nomás, sin que me invitaran y de allí para adelante no hubo nadie que me sacara y logré que como director en ese minuto del Museo Gabriela Mistral de Vicuña me permitieran participar en estos encuentros. Ahora son más bien encuentros de fraternidad, encuentros de trabajo y no encuentros de frontera porque era como ponerle un límite, le cambiaron el nombre y continuaron y ahora tienen otra razón de ser".
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El interés por el estudio de Agua Negra justamente nace de comenzar a preguntar un poco qué había escrito, asegura. "Si había alguna cosa en especial, algún libro, documentos que ver porque todo el mundo hablaba del paso de Agua Negra pero no veía yo mayores contenidos. Entonces, en uno de los viajes que hice a San Juan, justamente pregunté eso mismo, quién tenía más material y alguien me dijo, 'mire, el que puede tener cosas y el que ha escrito es Miguel Yolando Carmona. Entonces, me fui donde el ingeniero Carmona, a su casa, conversamos, almorzamos, estuvimos todo un día hablando del camino y realmente lo que se había escrito hasta ese minuto eran cinco páginas o algo así, cinco o seis páginas. No era más, digámoslo, como historia del camino. Entonces, eso me motivó ese interés para comenzar a buscar toda la información que había con respecto a la historia del camino de Agua Negra".
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Una muestra con alma binacional
La exposición misma no es lineal, y se toman varios aspectos dentro de lo que es la historia del camino de Agua Negra, desde la época del cantonismo, partiendo después con lo del gobierno de Perón, y posteriormente hasta la apertura del camino. Se manifiesta también, por ejemplo, la importancia que tuvo la traída de ganado en camiones una vez que se abrió el Paso, y la llegada de la gente que transitaba la zona.
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Se destaca a aquellas personas que, tanto en Chile, en Coquimbo, como en San Juan, de alguna manera fueron los artífices y pusieron todo su empeño para que el camino fuera una realidad. Y no solamente se refiere a las autoridades, como el presidente Gabriel González Videla, que en algún momento cuando era diputado, después cuando fue senador y luego después cuando fue presidente, fue uno de los impulsores desde el punto de vista político de parte de Chile para que se hiciera el camino justamente por Agua Negra.
Así también como fue el gobernador Leopoldo Bravo en San Juan. Y hay una serie de otros personajes que en las distintas localidades hicieron el esfuerzo para incentivar a la autoridad política y económica de que había que hacer un camino internacional y que era muy importante para ambas regiones, reflexiona.
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La investigación de Iribarren se sustenta en años de trabajo en el Archivo Nacional en Chile, en el Archivo de San Juan, en la hemeroteca de la Biblioteca Nacional en Santiago, en las bibliotecas regionales de la región de Coquimbo, y con mucha bibliografía que pudo encontrar, como datos de algunas tesis de algunas profesoras de la Universidad de San Juan.
También un libro
"Logré, después de un trabajo también, de encontrar documentación, de trabajar ahí en Chimbas, donde estaba el Archivo de Vialidad Provincial. Trabajé con la documentación original, y por lo tanto, después de varios años de investigación, logré sacar un libro que se llama 'Agua Negra, Historias de un Camino'", cuenta.
No solamente es la historia del camino, destaca, sino "historias paralelas que tienen que ver también con el camino, desde aquellos minutos en que comenzaron estas ideas, que han sido casi las de siempre, de unir a ambos territorios, partiendo con la cosa histórica aquella, cuando todo Cuyo era parte del Reino de Chile, y por lo tanto, era bien especial esta relación estrecha que había a través de los distintos pasos fronterizos que existen por el Valle de Elqui".
El libro fue presentado hace más de una década en San Juan Capital, y en algunos municipios, como Chimbas e Iglesia. Es una edición que está absolutamente agotada, y que, sin duda alguna, ha sido un material importante desde el punto de vista histórico para saber un poco cómo realmente, quiénes son los que hicieron el esfuerzo desde los tiempos de Federico Cantoni, partiendo después con los gobiernos del presidente Perón, que también puso su empeño en que se hiciera este camino a Chile, destaca.
"Tenemos también el año '52, cuando vino Buenaventura Luna, cuando atravesó la cordillera a lomo de mula, y vino a La Serena y fue a Santiago hablando a todas las radios para hablar de las bondades que pudiera tener la creación de un camino, y luego ya viene ya la época más tardía del gobernador Bravo, cuando el año '64, él ya dice, bueno, es hora de hacer el camino y comienzan las obras y los trabajos para terminarlos en marzo del '65", trae a colación el historiador.
Pasado y presente de Agua Negra
"Y si uno piensa más, por ahí, en otro tiempo, también están los trabajos que se hicieron en la época de la década del 45, 47, cuando comienzan a hacerse, y se hace un monolito en Jáchal que marca el inicio del camino de Agua Negra. Es decir, el camino tuvo varios principios, varios inicios", resalta.
Iribarren reconstruye que "tanto la gente de Iglesia como la gente Calingasta quería que el camino pasara por sus localidades, y lo mismo acontecía acá en Chile, donde los elquinos querían que pasara por el Valle de Elqui a través de Agua Negra, y los ovallinos tenían tres pasos a través de los cuales querían que se pasara por el Limarí, así es que esto fue también una cuestión no solo de gobierno, sino como un ingeniero argentino dijo que este camino no solamente es una cuestión de gobiernos, sino también de pueblos, y creo que es especial".
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Sostiene que hubo localidades que incluso pusieron dinero, localidades pequeñitas que juntaron fondos para tratar de tener recursos y hacer de una vez por todas el camino que uniera a la provincia de San Juan. Afirma que este camino siempre se planteó no necesariamente como una cuestión de carácter económica, sino también de carácter humana, social, cultural, es decir, un camino que uniera a los pueblos hermanos. Como dijo Buenaventura Luna, que no eran separados, sino unidos por una cordillera como un solo cuerpo.
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"A mí me parece muy pertinente el tema de Agua Negra, y por eso quisimos hacer ahora en el Museo que dirijo esta exposición, porque efectivamente ha pasado por etapas este interés en el camino, y dependiendo del tinte político de los distintos gobiernos, como que ha habido momentos en que el camino ha tenido todo un esplendor", dice.
"Creo en este minuto la situación por el asunto presupuestario, hay movimientos acá en la región de Coquimbo, hay bastantes grupos que apoyan la creación del camino asfaltado hasta Argentina y de buena calidad, que permita una unión efectiva. Lo del túnel hay también oposición, hay pequeños grupos también que manifiestan una opinión negativa con respecto a aquello, y también lo hacen con este corredor transoceánico, dentro del Valle que se oponen a una mega obra como aquella, la llegada de los camiones, hay otros que plantean la existencia de un ferrocarril", cuenta.
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No obstante, para él "la situación es variada acá en Chile, pero ahí siempre ha quedado la idea de que en mejorar un camino, en tener un camino adecuado, sería súper bueno mantener abierto este camino varios meses en el año, cosa de evitar los problemas que a veces se producen en el paso Libertadores o tener que desviar los viajes mucho más al sur, a pasos más bajos".
Y concluye: "Por lo tanto es importante pensar en que el camino cumpliría una serie de actividades, no solamente económicas que son importantes para ambas regiones, sino también para ambos países y para esta parte sur de Sudamérica".