El Gobierno nacional ha comenzado a alinear su estrategia parlamentaria con una meta clara: impulsar la reforma laboral junto con el Presupuesto 2026 durante las sesiones extraordinarias previstas para diciembre. La decisión, que responde a la intención del Presidente Javier Milei de poner en marcha una agenda legislativa cargada sin demoras, ya genera expectativa por la alta conflictividad que podría acarrear en un mes sensible.
Fuentes cercanas al oficialismo deslizaron la posibilidad de iniciar la discusión de la reforma laboral en la Cámara alta a partir de diciembre, lo cual se comentó en una reunión informal entre legisladores actuales y electos de La Libertad Avanza (LLA).
El temario de las extraordinarias, si la Casa Rosada las activa del 10 al 31 de diciembre, es amplio e incluye la reforma tributaria, la del Código Penal y la Ley del Principio de Inocencia Fiscal. No obstante, el Presupuesto 2026 es catalogado como la máxima prioridad.
El Senado, punto de partida para la "modernización laboral"
A pesar de que la Casa Rosada admite que el temario es "demasiado amplio" para debatir en menos de un mes, la apuesta es avanzar en paralelo con el Presupuesto y la reforma laboral en el Senado.
Mientras que la Cámara de Diputados deberá acelerar un dictamen del Presupuesto en modo "Flash", los libertarios en el Senado buscarían no perder tiempo y comenzarían con la discusión de la reforma laboral al inicio de las sesiones. El objetivo, según una fuente de la mesa chica presidencial, es que el proyecto de modernización laboral comience a debatirse en diciembre, aprovechando el clima político favorable tras las elecciones.
Sin embargo, los tiempos son ajustadísimos. La agenda es "más que desafiante" debido a las fechas de fiestas que complejizan el sendero. Con el 24 y el 31 cayendo en martes, se necesitarían sesiones clave en los lunes 22 y 29 si se quiere arribar a definiciones.
La figura de Bullrich y el camino ríspido
La intención de tratar estos temas sensibles se ve reforzada por la llegada y la articulación política de Patricia Bullrich, ministra de Seguridad y futura jefa libertaria en el Senado.
Su presencia anima al oficialismo a ingresar en un sendero considerado "ríspido". Para avanzar, los libertarios deberán funcionar como un "reloj suizo", dado que la discusión comenzará con legisladores actuales y electos que, según se reporta, ni siquiera han estudiado los primeros artículos del reglamento.
Bullrich ha asumido un rol activo, no solo asistiendo a reuniones informales donde se deslizó la agenda laboral, sino también conversando con varios bloques de la oposición "dialoguista" e incluso con un "soldado de Cristina Kirchner" de cara a diciembre.
La articulación política es crucial para evitar el fracaso. El ministro del Interior, Diego Santilli, asumió un rol clave como articulador político, manteniendo reuniones con gobernadores aliados como Ignacio Torres, Raúl Jalil, y Martín Llaryora.
La estrategia del Gobierno es clara: garantizar los votos y asegurar que los proyectos lleguen al Congreso "con los acuerdos cerrados" para evitar los contratiempos que enfrentó la Ley Bases. Si el acuerdo previo que consiga Santilli con los gobernadores no suma volumen, "todo lo proyectado será en vano".