Los “viejos” libertarios, pioneros de la aventura política de Javier Milei, fueron quedando poco a poco relegados del gabinete de Javier Milei, algunas veces en nombre de la real politik, para afianzar alianzas con el macrismo, el schiarettismo, o algunos otros referentes provinciales.
Ramiro Marra sin puesto; Emilio Ocampo y Carlos Rodríguez renunciando antes de asumir algún puesto por desacuerdos con Milei mientras Macri copa Economía; Carolina Píparo fuera de la ANSES, arriesgan, por decisión de Pettovello; Victoria Villarruel viendo como la fórmula de Juntos por el Cambio se queda con Seguridad y Defensa; son algunos de los casos en los que el nuevo pragmatismo libertario se cargó a los propios.
Pero el caso de Karina Milei es bien diferente. La hermana del presidente electo, a quien el mandatario que asumirá el 10 de diciembre llama “El Jefe”, no necesita ningún cargo para ser la persona más influyente del nuevo gobierno. Sin embargo los rumores de que se la podría nombrar en la secretaría Legal de la presidencia se acallaron por cuestiones administrativas.
Algo que el mileísmo no tuvo en cuenta es el decreto 93/2018. Este decreto, firmado por Mauricio Macri y publicado el 30 de enero de 2018, establece los criterios aplicables para la designación en el Estado de personas con algún vínculo de parentesco, es decir, el presidente no puede nombrar a un familiar.