En las primeras horas del miércoles la cámara de Diputados le dio media sanción a la Ley de Presupuesto, en la que el oficialismo no pudo imponer dos artículos claves: el pago de ganancias para todos los jueces, fiscales y funcionarios judiciales, y la potestad del Poder Ejecutivo para modificar Derechos de Exportación (retenciones).
El tema más álgido, el tributario, se votó en contra del artículo 100, que contempla a funcionarios activos, 134 negativos a 116 afirmativos. El artículo 101, que incluía a pasivos en el pago del tributo, fue rechazado por 129 negativos contra 121 afirmativos.
Tras el rechazo, la Asociación de Magistrados suspendió unilateralmente la audiencia que le había concedido la vicepresidenta Cristina Kirchner, a desarrollarse hoy.
El clima triunfal en el que los magistrados decidieron dejar de plantón a la titular del Senado puede haberlos llevado a tomar una decisión equivocada.
Cristina Kirchner tiene, en virtud de la operatoria parlamentaria, una bala de plata. Una sola. Si tira y falla, se consolidará el triunfo de la “familia judicial” para mantener sus privilegios.
El Presupuesto llegará al Senado, donde Cristina y José Mayans “cortan el bacalao”, y puede volver a Diputados si se le realizan modificaciones.
¿Qué sucedería si se excluye a funcionarios que no sean jueces y fiscales del pago del impuesto a las Ganancias? Con esto se caería el argumento negativo de los diputados de la izquierda, de algunos aliados ocasionales, quizá de algunos radicales, e incluso de 4 legisladores del Frente de Todos que votaron contra la iniciativa. Los casos más conocidos fueron los de Vanesa Siley y el bancario Sergio Palazzo, ambos de fuerte tradición sindical.
En el caso de que Cristina lograra llevar adelante con éxito esta jugada, más difícil será sortear el fallo de la Corte Suprema de Justicia, que ya debe estar escrito, declarando a la norma anticonstitucional, pese a lo que recordó el diputado nacional Rodolfo Thailade en la sesión, acerca de comentarios favorables de los ahora cortistas sobre el gravamen, cuando ocupaban otros espacios de poder.
Pero eso ya no depende de ella.