Es un hecho inédito. A pocas semanas de oficializar candidatos, el partido gobernante, la alianza oficialista en este caso, no tiene definidos a sus candidatos, al menos los que representen claramente a cada espacio, o a una fórmula de unidad, como fue en el 2019 el binomio Alberto Fernández y Cristina Kirchner.
Sobre esto habló el Presidente, cuando le consultaron sobre la chance, remota, de que se repitiera la fórmula que venció y desterró el sueño de la reelección macrista.
“Tengo mucho respeto por Cristina, teníamos diferencias y cada tanto vuelven a aparecer, pero el respeto muy grande", respondió, eludiendo la respuesta directa.
Luego analizó que “los tiempos de hoy nos obligan a democratizar el espacio, analizar propuestas y hacer que la gente elija. La urgencia nos obligó a tomar definiciones entre pocos. Como peronista siempre he cuestionado los personalismos y esta idea de las miradas inoculares de dirigentes".
Alberto Fernández advirtió que "lo que pienso no es importante, lo importante es que volvamos a democratizar el espacio de poner una dirigencia de reemplazo en el escenario, ese es el esfuerzo".
El Presidente no responde al llamado de sectores del Frente de todos, más aún tras el renunciamiento de Mauricio Macri. Se sigue viendo, en un futuro utópico, como candidato a la reelección: "Si termino siendo el mejor candidato lo seré, sino acompañaré. Trabajo para eso, para ganar las elecciones, ni para ser el elector ni para imponer uno y el modo de ganar las elecciones es democratizando el espacio", aclaró.
Fernández hizo un alto para lamentar “el juego de las internas, de la política. A veces caemos en lugares donde no debemos caer en vez de prestarle más atención a otros temas (…) No hay que sumar agresión en la interna nuestra y nadie debe ser descalificado. Una de las cosas que se reclama es el respeto en la disidencia", apuntó, en un tiro por elevación hacia La Cámpora, que viene cuestionando la figura presidencial desde hace mucho tiempo.
Fernández estimó un momento para criticar duramente a Javier Milei, al que consideró una amenaza”.
Luego realizó una comparación que deja muy mal parado al libertario: "Los totalitarios se valen de la democracia para llegar al poder" (…) Hitler no llegó por un golpe de Estado, llegó votado por los alemanes. Muchas veces se valen de la democracia para acceder al poder y debemos abrir los ojos de la gente y advertirle que por más desalentada que este no son caminos saludables para el país".