¿Paritarias libres o suma fija?, parecía ser el dilema planteado por el sindicalismo de cara a la necesaria recomposición salarial para los trabajadores argentinos, castigados con pérdida de poder adquisitivo desde el 2016 a la fecha.
Para continuar, suscribite a Tiempo de San Juan. Si ya sos un usuario suscripto, iniciá sesión.
SUSCRIBITE¿Paritarias libres o suma fija?, parecía ser el dilema planteado por el sindicalismo de cara a la necesaria recomposición salarial para los trabajadores argentinos, castigados con pérdida de poder adquisitivo desde el 2016 a la fecha.
En principio la CGT apostaba por las paritarias y negaba la suma fija, elemento que ponía al descubierto su incapacidad para pelear por la remuneración de sus representados.
Con las PASO en ciernes, la Confederación General del Trabajo y el ministro de Economía Sergio Massa, precandidato a presidente, se allanaron al pedido que resinaba hace un par de años por lo menos, desde sectores del kirchnerismo y de otras centrales sindicales: la suma fija.
El secretario general de la Unión Obrera de la Construcción (UOCRA), Gerardo Martínez, develó un misterio: ¿de cuánto sería este aporte que se sumaría al sueldo?
La canasta básica, en junio, se determinó en 232.426 pesos, y hasta allí “volaría” el salario mínimo. Esto representaría un fuerte aumento para la mayoría de los trabajadores, que están por debajo de ese monto, en tiempos en que Sergio Massa se ha ocupado con más vehemencia de la “aristocracia salarial”, subiendo periódicamente el piso de Ganancias.
Esta medida podría dar respuesta también al pedido de distintos sectores que exigen una nueva medición del salario mínimo, vital, y móvil, que hoy es de 112.000 pesos, y atarlo a la canasta de pobreza.
Contenido especial