Este miércoles la Casa Rosada tuvo una sorpresiva visita. Se trató de la dirigente del PTS Frente de Izquierda, Myriam Bregman. La exdiputada ingresó a Balcarce 50 a las 12.30 y mantuvo una reunión con el jefe de Gabinete, Guillermo Francos, que duró cerca de una hora.
El encuentro fue a pedido de Bregman, quien concurrió acompañada por el presidente de su partido, Guillo Pistonesi. El disparador fue el ataque vandálico que sufrió un local en Bariloche, el cual fue blanco de un escrache con una pintada sin firma que dice "Viva Videla".
En el PTS consideran que lo ocurrido en Bariloche se enmarca dentro de una política ofensiva del Gobierno en contra de la izquierda y los movimientos sociales. En ese sentido, durante la reunión se pidió que no se promueva el hostigamiento político.
Bregman se refirió a la visita de diputados libertarios a genocidas presos, entre ellos Alfredo Astiz, a quien la diputada libertaria Lourdes Arrieta, una de las que llegaron hasta el penal, declaró desconocer. "Más allá de si Casa Rosada estaba al tanto o no, el hecho ya de por sí es repudiable y que no sepan quién fue Astiz, doblemente peligroso". En Balcarce 50 aseguran que la visita de los diputados fue "a título personal" y hay malestar por el conflicto que generó.
Bregman sentenció que la visita a los genocidas convierte a los legisladores libertarios en "cómplices del genocidio”, y que su actitud “crea un clima político nacional que posibilita que estas cosas sucedan”, en referencia al ataque al local partidario en la patagonia.
“Peleamos mucho para que estos secuestradores, torturadores, violadores, vayan a la cárcel. Vamos a luchar con todas nuestras fuerzas para que no logren la impunidad de los represores”, exclamó.
Vale destacar que la abogada logró sentar por primera vez en el banquillo de los acusados dos figuras emblemáticas de la última dictadura cívico militar como fueron el propio Astiz y Jorge el “Tigre” Acosta.
Por estas horas, el oficialismo sabe que no podrá evitar que se forme una comisión investigadora sobre la excursión de los diputados. La estrategia de las fuerzas del cielo, según confirmaron fuentes del Congreso, es evitar que se vote una expulsión o amonestación contra sus legisladores.