El presidente del banco JP Morgan en Argentina coincidió con sectores de la oposición y especialmente con Mauricio Macri al sostener que Argentina viene en crisis desde “hacen 70 años”.
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SUSCRIBITEEl presidente del banco JP Morgan en Argentina coincidió con sectores de la oposición y especialmente con Mauricio Macri al sostener que Argentina viene en crisis desde “hacen 70 años”.
La fecha, con la que Mauricio Macri hace permanentemente referencia al comienzo del peronismo (hoy algo desactualizada, deberían ser `casi 80 años´). El mismo concepto vertió Facundo Gómez Minujín, CEO del banco que fue denunciado por el kirchnerismo por lavado de dinero y por quedarse con plata del préstamo que el FMI le dio a la Argentina en 2018, en su discurso de cierre del encuentro de la Cámara de Empresas Norteamericanas en Argentina (AnCham), que también conduce.
Minujín, quien clausuró el encuentro al que asistieron precandidatos presidenciales (Bullrich y Rodríguez Larreta), el ministro de Economía Sergio Massa, y hasta el presidente de la Corte Suprema de la Nación Horacio Rosatti (quien increíblemente opinó sobre política monetaria), señaló que “Argentina se encuentra en constante declive hace ya 70 años y claramente esa decadencia se ha ido acelerando; para hablar de momentos más cercanos, la Argentina comenzó a sentir la desaceleración de su economía a fines de 2022, continuando el enfriamiento en el primer trimestre de este año, que nos lleva a anticipar que una vez más ha comenzado una nueva recesión para nuestras ya debilitadas finanzas; lamentablemente viviremos una recesión con inflación”.
El empleado del JP Morgan se permitió marcar una agenda posible para que la economía argentina salga del “banco de niebla y este nivel de incertidumbre”.
Entre las causas de la crisis, “la décima desde la vuelta de la democracia”, identificó “la sequía, falta de divisas para abastecer los requerimientos de las importaciones, un mercado cambiario totalmente regulado, seguido de un recurso que ya demostró no tener éxito como el cepo, el comercio administrado y el ingreso a cuentagotas de insumos para la normal producción de nuestras industrias”.
Además, se atrevió, ante funcionarios nacionales, a explicarles que se debería hacer en el futuro inmediato para “no perder esta nueva oportunidad”.
En coincidencia con los discursos económicos de la oposición liberal, planteo: “Una vez que se elimine el déficit fiscal, se le dé verdaderamente independencia al Banco Central y a su directorio, y se recorte el excesivo gasto del Estado el país comenzará a crecer de manera constante y beneficiosa para toda la población”.
