En su "bajada" desde Córdoba hacia Buenos Aires, el ex presidente Mauricio Macri se hizo un tiempo para pasar, junto a la candidata a senadora nacional Carolina Losada, por la ciudad santefesina de Casilda para apoyar a los candidatos a concejal de Juntos.
En los pagos de Franco Armani y Jorge Sampaoli, el ex mandatario dejó, entre selfie y selfie, una muestra de su humor.
El chiste más repetido fue un clásico del empresario: "Me votaron más los hinchas de River para que me vaya de Boca".
La otra gracia que regaló fue de un gusto dudoso, en tiempos en que la droga es un flagelo duro de roer, y en una zona muy vecina a Rosario (apenas 50 kilómetros), la zona narco más caliente y sangrienta del país.
Cuando la moza del bar donde se reunió con candidatos y dirigentes le acercó un café, el ex presidente disparó. "Nunca tomé café en mi vida, nunca. Soy un tipo raro. No tomo alcohol, no fumo. Lo mío es solamente la heroína o el crack", remató, entre las carcajadas de la concurrencia.
El chiste tuvo críticas oficiales. Gabriela Torres, Secretaria de Políticas Integrales sobre Drogas de la Nación Argentina, apuntó que "no se define a alguien por lo que consume, no es gracioso consumir determinadas sustancias. Es un comentario muy desafortunado, mucho más reírse en una provincia estigmatizada por narcotráfico".
Torres consideró que el comentario fue "una falta de respeto a los que padecen" una adicción semejante. Por otro lado, señaló la "desconexión de Macri con lo que pasa en el país, ya que esos consumos no son los problemáticos en la Argentina".