Frente de Todos

La deconstrucción K

Conscientes de una imagen creada que deben revertir, los cuadros de La Cámpora lograron congeniar con el resto del peronismo.
domingo, 28 de junio de 2020 · 11:14

Un cuco que venía a pelearse con todo el mundo. Dentro de La Cámpora, reconocen que esa era la imagen con que llegaron al Frente de Todos. En sincronía, en el justicialismo orgánico algunos sospechaban que habría tensiones cuando tuvieran que convivir en el poder. Había antecedentes para alimentar los temores. Sin embargo, seis meses después del inicio de la gestión solo hubo agradables sorpresas y un reconocimiento explícito hacia el tono moderado y dialoguista de los seguidores de Cristina y Máximo Kirchner.

Ocurrió a nivel nacional y se replicó en lo local. El uñaquismo logró entablar una relación con “La Orga” -como le dicen los propios militantes K- a pesar de que unos y otros tienen matices que los diferencian. El diputado nacional Walberto Allende, muy cercano al gobernador, mantiene activo su chat con el presidente de bloque y cuenta con la atención del patagónico. No parece ser una excepción sino el modo político del heredero de Néstor.

Por instrucción de Sergio Uñac, hasta el 10 de diciembre pasado Allende integraba junto a Graciela Caselles y Florencia Peñaloza un bloque sanjuanino desprendido del Frente para la Victoria que subsistía con referentes kirchneristas como Agustín Rossi o Leopoldo Moreau como los más visibles. Aunque coincidieran en ocasiones en las votaciones, el gobernador mantenía su autonomía. Pero esa bancada se disolvió desde el 10 de diciembre cuando asumió Alberto Fernández.

Desde entonces los sanjuaninos que responden a Uñac quedaron bajo la conducción de Máximo. Empezaron a transitar un camino inexplorado, con cautela. Habiendo superado el primer semestre, el balance que hacen en Desamparados es tranquilizador. Los fantasmas del conflicto se fueron disipando.

El gobernador anotó también el respaldo que obtuvo de La Cámpora en la interna justicialista. En febrero recibió el acompañamiento de Pablo Ruiz y Juan García, los dos principales referentes de la organización. Como es de imaginarse, el encuentro estuvo amparado en una decisión nacional. Entre otros atributos, los militantes k son reconocidos por su verticalidad. Este apoyo explícito tuvo correlato luego con las designaciones en dos cargos nacionales de altísimo rango en la provincia. Ruiz quedó al frente de ANSES y García como segundo de PAMI.

Una alta fuente de Unidad Ciudadana –que no pertenece a La Cámpora- aseguró que estos nombramientos que dependían del presidente Alberto Fernández, solo fueron posibles con el previo aval del gobernador. Fueron algunos gestos que permitieron solidificar la relación de ida y de vuelta, en medio de una diversidad que impone caminar con extremo cuidado.

El mismo referente del kirchnerismo sanjuanino advirtió que cuando pase la pandemia, podrían aflorar las diferencias en el Congreso Nacional. Temen que sectores del PJ, de Gustavo Béliz y de Sergio Massa puedan desmarcarse de las necesidades de la Casa Rosada, dependiendo de las decisiones que promueva Fernández. La intervención de Vicentín pudo haber funcionado como test en ese sentido.

Partiendo de este diagnóstico es que se intenta mantener aceitado el contacto con los gobernadores y sus legisladores. A eso atribuyen el buen trato con Allende y el resto de los referentes de Uñac en el Congreso.

“Producto de la gestión nos toca conversar. Partimos de una cuestión construida por los medios, como que éramos el cuco, que veníamos a pelearnos con todo el mundo. Nosotros tenemos que deconstruir esa imagen”, explicó un alto dirigente camporista. Sus palabras no requieren mayores aclaraciones.

Dijo además que tienen una permanente coordinación con Casa de Gobierno y con los intendentes, básicamente por pragmatismo. “Si no lo hacemos, se nos va a complicar la gestión”, apuntó el mismo vocero. Las movilizaciones de sectores disconformes con Fernández encendieron el alerta. “Se está levantando la derecha. Entonces, sobrevivimos juntos y aprendemos a coordinar o se nos va a complicar. Nosotros tenemos la voluntad de poder construir y poder acordar”, agregó el referente k en estricto off the record.

Contribuye mucho al diálogo la presencia de Eduardo “Wado” De Pedro como ministro del Interior. Tiene una excelente relación con Uñac y con el resto de los gobernadores. Su temperamento aporta a esta deconstrucción de la imagen belicosa con que todavía carga La Cámpora, al menos en cierto segmento de la sociedad.

Además está el rol de Andrés “Cuervo” Larroque, recientemente nombrado ministro de Desarrollo de la Comunidad en la provincia de Buenos Aires, en reemplazo de Fernanda Raverta, quien fue convocada por Fernández para conducir la ANSES. En San Juan, los jóvenes camporistas notaron que una de las primeras reuniones mantenidas por el flamante funcionario de Axel Kicillof fue con Hilda “Chiche” Duhalde. Fue todo un símbolo de esta nueva etapa, teniendo en cuenta que la ex legisladora ha sido y es refractaria a Cristina.

Pero fue precisamente la actual vicepresidenta de la Nación quien marcó el punto de inflexión. “Cristina fue la primera que cedió”, reconoció un alto dirigente de “La Orga” en San Juan. Fue cuando se corrió del primer plano y propuso a Alberto, con quien había estado distanciada durante largos años, para que encabezara la fórmula. El mensaje fue contundente: la única manera de recuperar el poder era construir una unidad de amplio espectro, sin el filtro de pureza que otrora era ineludible.

Otro referente de Unidad Ciudadana llevó un poco más atrás en el tiempo la bisagra: fue cuando  CFK decidió jugar dentro del PJ. Sorprendió su jugada, porque su segundo mandato estuvo marcado por una fría relación con el justicialismo clásico. “Se blindó y tenía sus prusianos que podían dar la vida por ella”, reconoció el kirchnerista de primera hora que hoy se permite la autocrítica, como evidentemente también lo hizo ella.

Cristina se había apartado del PJ a punto tal que en 2017 armó Unidad Ciudadana, como una fuerza política diferente para competir en las legislativas de mitad de mandato, en Provincia de Buenos Aires. Luego la expresidenta reorientó su estrategia. Volvió al justicialismo orgánico fortalecida con sus propios votos y desde allí se terminó de conformar el frente para regresar al poder.

La Cámpora mantiene reuniones periódicas de la mesa federal o al menos lo hacía hasta antes de que empezaran las restricciones de la cuarentena. Ruiz, como referente sanjuanino, viajaba a Buenos Aires y se codeaba con los compañeros de todo el país. Por supuesto, también con Máximo. Su nexo es directo y hay que interpretar sus movimientos en perfecta coordinación con lo nacional.

En San Juan, “La Orga” se nutrió de militantes en la Universidad Nacional de San Juan. De hecho, Ruiz es estudiante de la carrera de Sociología, en la Facultad de Ciencias Sociales. Allí conformaron su estructura y se dividieron territorialmente. Tienen presencia en todo el Gran San Juan, pero no tanto en Capital, según reconocieron. Aseguran tener “una construcción bastante aceitada y muy fuerte” en Rawson, pero también en Rivadavia.

En una conversación reservada, un intendente justicialista del Gran San Juan admitió que hay buena onda con los k. Dijo que recién ahora se puede retomar el nexo con las oficinas de ANSES, por ejemplo, debido a la afinidad política. Sin embago, la semana pasada el vicegobernador Roberto Gattoni tuvo una reunión coordinada por el diputado del Frente Grande, Horacio Quiroga, con los camporistas Ruiz y  García, para transmitirles el malestar de algunos jefes comunales que sentían que la organización kirchnerista estaba haciendo pie en sus distritos por afuera del municipio. El asunto se aclaró ahí, a puertas cerradas. Todo, en honor a la unidad.

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