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ELECCIONES 2019

La grieta macrista-pichettista a la sanjuanina

Orrego adhirió a la fórmula alegando el llamado peronista, mientras la UCR y el PRO juegan a la reivindicación explícita de Cambiemos.

Por Redacción Tiempo de San Juan

Por Daniel Tejada
Canal 13 San Juan

Apenas pasó el cierre de listas nacionales, Marcelo Orrego empezó a descubrir una campaña sin ningún fanatismo macrista. Tan solo dos días después, cuando tuvo que enfrentar una rueda de prensa y justificar su decisión de compartir boleta con la fórmula Macri-Pichetto, lo hizo con visible incomodidad. Dijo que seguirá siendo crítico de algunas medidas de Cambiemos, pero que no quiere volver al pasado K. Y que terminó de definirse luego de una llamada telefónica del senador peronista. Fue casi como inventarle una avenida del medio a uno de los extremos de la grieta. Puede sonar estrafalario, pero define ajustadamente la estrategia.

El ex candidato a gobernador hoy convertido en cabeza de lista para una banca en el Congreso Nacional llegará como opositor favorito a las primarias del 11 de agosto, luego del 34% que obtuvo en los comicios provinciales del 2 de junio. Nadie especula siquiera con que pueda correr riesgo su postulación en la confrontación interna que tendrá que pasar con la otra lista, liderada por el radical Eduardo Castro, secundado por la funcionaria del PRO Flavia Gil y el bloquista disidente Franco Montes.

Sin embargo, el puñado de días que queda hasta las PASO servirá para marcar las diferencias en el rebautizado Frente Juntos por el Cambio. Una grieta entre el orreguismo simpatizante del peronismo pichettista y el radicalismo que reivindica al macrismo sin complejos. El intendente santaluceño hará despliegue de sus cualidades lo más despegado que pueda de la Casa Rosada, incluso plasmándolo en los colores de su boleta: será azul/celeste y blanca, según trascendió de una fuente vinculada al espacio.

Mientras tanto, Castro y su lista irán impresos con los colores históricos de Cambiemos, los mismos que utilizaron los candidatos en los comicios que se fueron desarrollando escalonadamente en todo el país bajo el sello del macrismo. Buscará la bendición de la Jefatura de Gabinete, del “marcospeñismo” (sic) vía Mario Negri posiblemente, para hacer valer su paladar negro en la campaña.  La línea tendida con el macrismo duro de la Casa Rosada se apoya en la presunción de que algún ruido debe generar la frialdad de Orrego.

Castro se sabe en desventaja frente al heredero de Roberto Basualdo, pero al mismo tiempo entiende que tiene todo por ganar. Instalación provincial, de mínima. Y puntos obtenidos, para exhibir en futuras mesas de negociación rumbo a las parlamentarias de mitad de mandato en 2021. Ninguna hipótesis es para despreciar para un dirigente que el 10 de diciembre quedará nuevamente en el llano.

Entre Orrego y Castro hay una relación correcta pero el diálogo es esporádico. El justo y necesario. El intendente santaluceño le comunicó al diputado radical su decisión de adherir nuevamente a Cambiemos y que sería candidato, pero no lo convocó a discutir una lista de unidad. Nunca estuvo en el plan del nuevo líder de Producción y Trabajo compartir espacios. Más allá de la presencia de Rodolfo Colombo en el tercer lugar, procuró ser secundado por otra dirigente propia, como Susana Laciar.

El intendente blanqueó la intención de mantener los tantos separados, el lunes pasado en rueda de prensa. Allí Orrego dijo a viva voz que la UCR ha sido más ortodoxa y ha acompañado todas las medidas. "Estamos los que también decimos las cosas que no nos parecen", remató. De paso, dejó entrever que difícilmente se sumará al bloque macrista, llegado el momento de asumir la banca en el Congreso.

Off the record, una fuente del entorno orreguista confirmó que la intención de Producción y Trabajo es seguir conquistando espacios propios. Ya tienen una banca en el Senado con Basualdo, no van a desperdiciar la oportunidad de poner el sello también en la Cámara Baja. Aliado de un eventual segundo mandato de Mauricio Macri, es posible. Incondicional no.

Los basualdistas, en plena migración al orreguismo, consideran que Marcelo puede mejorar su performance del 2 de junio y acercarse al 40% de los votos. Cuentan para ello con que el candidato a diputado por el Frente de Todos, José Luis Gioja, no tenga el rendimiento de Sergio Uñac en las urnas. La pregunta abierta aún es si Orrego podrá saltar el cerco del 20% que mide aproximadamente Macri en San Juan, vía arrastre inverso de diputado a presidente, o vía corte de boleta.  Esta segunda hipótesis también se dejó correr en conversaciones informales.

El ensayo de la tijera surgió también como desprendimiento lógico de aquellos que bregaban por ir con boleta corta, temerosos del peso negativo que involucra compartir papeleta con Macri en San Juan. Ellos confiaban en la alta imagen positiva que exhibe el santaluceño, como garantía suficiente para conquistar la banca. Pero ganó internamente el temor a quedar licuados por la polarización nacional y, sin ningún entusiasmo, terminaron abrochando el compromiso.

Antes, la UCR y el PRO ya tenían un acuerdo. El diputado provincial electo Enzo Cornejo, miembro de la conducción del partido amarillo en San Juan, había pactado con Castro respetarle a los radicales ser cabeza de una lista de unidad. Fue el corolario de una larga negociación, en la que los macristas primero intentaron diversificar la interna, con la postura de que, a mayor cantidad de alternativas, mejor sumatoria final podrían acumular para el espacio. Fue en esa instancia cuando surgió el nombre de Gimena Martinazzo como eventual precandidata.

Castro se opuso desde el primer momento, por doble motivo. Por un lado, entendió que el radicalismo no podía competir con lista pura porque equivalía a una sentencia de catástrofe en el escrutinio. Por el otro, defendía los 20 puntos de Macri como capital base para los legisladores que impulsara el espacio. Para llegar a la Presidencia de la Nación, ese caudal resulta despreciable. No así para quien aspira a obtener una banca en la Cámara de Diputados del Congreso, por la minoría. Igualmente todo el plan se desbarató cuando en el medio se deslizó Orrego, mordiendo una porción de la torta.

Por eso la clave de los radicales parece estar ahora en exhibir sin pudor la pertenencia y correspondencia directa con la Casa Rosada, para captar la mayor parte del voto macrista que no tolera las medias tintas. Sin desangrarse en la confrontación con Orrego, visibilizar su distancia política con este lado de la grieta.

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