Con poco menos de dos años de mandato como diputada nacional por delante, Graciela Caselles parece encaminada a repetir sin mayores sobresaltos la presidencia del Comité Central del Partido Bloquista, en la interna que corresponde convocar este año. El acuerdo que confirman diversas fuentes incluye también la reelección del pocitano Luis Rueda como conductor de la Convención Bloquista, un órgano clave pero de menor visibilidad que el que podría retener la hermana de Javier.
Un dirigente de larga trayectoria, que compartió también los tiempos de Don Leopoldo Bravo, utilizó una analogía que grafica el acomodamiento interno: es como el juego de la silla. Ese que consiste en ir retirando un asiento por vuelta, mientras suena la música de fondo. El que se queda sin lugar, se tiene que marchar derrotado. El resto, sigue en carrera.
Con esa dinámica se plantea la transición que subyace a la reiteración de nombres. Es decir: Caselles sigue en la presidencia, pero compartiendo espacios en segundas y terceras líneas partidarias –y fundamentalmente departamentales- con la nueva generación que impulsa a Rueda para sucederla, ya no en 2018 pero sí en 2020. Bajo esos términos podría haber paz.
Ni siquiera el sector interno que está alineado con Cambiemos quiere una interna sangrienta. Es el caso del Comité Capital Centro, que manejan Franco Montes y Alejandro Bravo. Si Graciela les respeta el metro cuadrado, ellos no buscarán la confrontación. Además, el hijo menor de Don Leopoldo tiene diálogo muy frecuente con Rueda. En esos términos avanza la conversación.
Párrafo aparte para Enrique Conti. Totalmente desvinculado de la organicidad bloquista, el vocal del Tribunal de Cuentas integra la mesa de Cambiemos junto a Roberto Basualdo y su nombre vuelve a sonar para la fórmula de 2019 por ese espacio político referenciado en Mauricio Macri. En el partido de la estrella no cuentan ni remotamente con la posibilidad de que el ex intendente de la Capital quiera disputarle la conducción a Caselles o Rueda.
La decisión de no desangrarse en una interna feroz apunta además a no generar un conflicto que colateralmente afecte a Sergio Uñac. El pocitano tiene vínculo político con Caselles, quien desde su banca ha acompañado con fidelidad cada votación requerida por el gobernador desde diciembre de 2015. Y garantiza encolumnamiento hasta el último día de mandato.
Pero el gobernador también tiene trato cotidiano con Rueda desde hace años. El joven bloquista se sumó a su equipo de colaboradores en la Municipalidad de Pocito, lo acompañó luego en la Cámara de Diputados en el periodo 2011-2015 y luego como secretario privado también en Casa de Gobierno.
Rueda tiene aspiraciones a conducir su partido y no las oculta. Funcionarios de su generación, como el diputado chimbero Andrés Chanampa y el director de Protección Civil, Alfredo Nardi, salieron a darle su apoyo públicamente. Solo ese amague provocó la reacción enfática de Caselles. Se visibilizó la tensión. Los bloquistas quedaron al borde de incomodar a Uñac. No faltaría demasiado para que alguien, micrófono en mano, le preguntara al gobernador a quién prefería. Absurdo tratándose de un partido político distinto del justicialista. Pero posible.
El remezón bastó para que desde ambos sectores hubiese un llamado a la cordura. Se sentaron la diputada nacional y el secretario privado del gobernador y acordaron. No habrá interna. La traducción se pudo ver el pasado 27 de febrero durante los festejos por el centenario del partido fundado por Federico Cantoni. Hubo foto de unidad con Uñac en el medio. Y de yapa, también la presencia del radical Ricardo Alfonsín, hijo del fallecido ex presidente símbolo del retorno de la democracia.
Sin embargo, esta es una historia que se sigue escribiendo. Una alta fuente partidaria indicó que posiblemente esta semana que comienza haya una reunión al más alto nivel para empezar a delinear el calendario electoral interno. Un veterano bloquista dijo que, por tradición, los comicios deberían convocarse en abril. Pero seguramente la fecha estará atada a que se termine de redactar el pacto.
Ese entendimiento, lógicamente, estará también referenciado en el 2019. Si Caselles y Rueda tuvieron que limar alguna aspereza, nunca fue motivo de controversia el alineamiento con Uñac y el Frente Todos, alumbrado en 2017 para las primeras legislativas que le tocó comandar al gobernador. Tampoco pondrán resistencia dirigentes departamentales que paulatinamente fueron arrimándose al calor del armado: los zondinos Edgardo Sancassani y Miguel Atampiz, más el vallisto Carlos Fabris, por citar tres ejemplos.
Por eso genera una cuota adicional de expectativa la posición de los bloquistas del Comité Capital Centro, que se fotografiaron con entusiasmo junto al ministro Rogelio Frigerio en el convite de Cambiemos el pasado jueves en el Club Sirio Libanés. En esa liturgia eufórica estuvo el menor de los Bravo, sin ir más lejos. Sin embargo, el hijo de Don Leopoldo deslizó en una mesa de café que, a ejemplo de su padre, buscará el consenso. Surge entonces la pregunta: ¿La unidad es con todos bajo el ala del gobernador?